SISTEMAS DE CONTROL DEL ORGANISMO
El cuerpo humano posee cientos de sistemas de control que son
esenciales para la homeostasis. Por ejemplo, los sistemas genéticos
actúan en todas las células para controlar las funciones intra- y
extracelulares. Otros sistemas de control actúan dentro de los órganos,
o a través de todo el cuerpo, para controlar las interacciones entre los
órganos.
La regulación de las concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono
en el líquido extracelular es un buen ejemplo de los múltiples sistemas
de control que actúan juntos. En este ejemplo, el aparato respiratorio
actúa en colaboración con el sistema nervioso. Cuando la concentración
de dióxido de carbono en sangre aumenta por encima de lo normal, el
centro respiratorio se excita haciendo que la persona respire de forma
rápida y profunda. En consecuencia, aumenta la espiración de dióxido
de carbono y, por tanto, su eliminación de la sangre y del líquido
extracelular hasta que la concentración vuelve a la normalidad.
Valores normales de los principales componentes del líquido
extracelular, intervalos normales y límites máximos que se pueden
soportar durante breves períodos de tiempo sin que se produzca la
muerte. Obsérvese que los intervalos son muy estrechos. Los valores
fuera de dichos intervalos son, normalmente, la
causa o la consecuencia de la enfermedad. Características de los
sistemas de control La mayoría de los sistemas de control del
organismo funcionan mediante mecanismos de retroalimentación
negativa. Para regular la concentración de dióxido de carbono, sabemos
que una alta concentración de dióxido de carbono en el líquido
extracelular aumenta la ventilación pulmonar, lo que a su vez disminuye
El cuerpo humano posee cientos de sistemas de control que son
esenciales para la homeostasis. Por ejemplo, los sistemas genéticos
actúan en todas las células para controlar las funciones intra- y
extracelulares. Otros sistemas de control actúan dentro de los órganos,
o a través de todo el cuerpo, para controlar las interacciones entre los
órganos.
La regulación de las concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono
en el líquido extracelular es un buen ejemplo de los múltiples sistemas
de control que actúan juntos. En este ejemplo, el aparato respiratorio
actúa en colaboración con el sistema nervioso. Cuando la concentración
de dióxido de carbono en sangre aumenta por encima de lo normal, el
centro respiratorio se excita haciendo que la persona respire de forma
rápida y profunda. En consecuencia, aumenta la espiración de dióxido
de carbono y, por tanto, su eliminación de la sangre y del líquido
extracelular hasta que la concentración vuelve a la normalidad.
Valores normales de los principales componentes del líquido
extracelular, intervalos normales y límites máximos que se pueden
soportar durante breves períodos de tiempo sin que se produzca la
muerte. Obsérvese que los intervalos son muy estrechos. Los valores
fuera de dichos intervalos son, normalmente, la
causa o la consecuencia de la enfermedad. Características de los
sistemas de control La mayoría de los sistemas de control del
organismo funcionan mediante mecanismos de retroalimentación
negativa. Para regular la concentración de dióxido de carbono, sabemos
que una alta concentración de dióxido de carbono en el líquido
extracelular aumenta la ventilación pulmonar, lo que a su vez disminuye