TRES ENSAYOS DE TEORÍA SEXUAL (PUNTO 5 DEL CAP. III:
EL HALLAZGO DE OBJETO) (202-10)
Sigmund Freud (1905)
Resumen:
5. EL HALLAZGO DE OBJETO
Durante la pubertad, experimentamos un cambio significativo en nuestra percepción y experiencia sexual. En esta etapa, se destaca
la importancia de las zonas genitales, especialmente para los hombres, cuyo deseo de la erección los impulsa hacia la búsqued a
de una nueva forma de satisfacción sexual: la penetración.
A nivel psicológico, también se consolida la idea de encontrar un objeto de deseo, algo que se ha estado gestando desde la in fancia
temprana. Inicialmente, esta satisfacción estaba vinculada con la nutrición, con el pecho materno como objeto externo de des eo,
pero con el tiempo se internaliza y se convierte en una búsqueda autoerótica.
Sin embargo, es solo después de la etapa de latencia que se restablece la conexión con una relación íntima y externa. La experiencia
de amamantar simboliza este vínculo amoroso fundamental, donde el encuentro con el objeto de deseo se percibe como un
reencuentro esencial.
OBJETO SEXUAL DEL PERÍODO DE LACTANCIA
Durante la formación de nuestros primeros vínculos sexuales, especialmente con la figura materna, persiste una parte importan te
que influye en nuestra elección de objeto y en la recuperación de la felicidad perdida. Aprendemos a amar a través de las
interacciones con quienes nos cuidan, siguiendo el modelo de nuestra relación infantil con la nodriza. Aunque pueda parecer que
los sentimientos de ternura y aprecio no están relacionados con el amor sexual, una investigación más detallada puede demostrar
su conexión.
La interacción con la persona que nos cuida es una fuente constante de excitación y satisfacción sexuales, especialmente cuan do
esa persona manifiesta sentimientos provenientes de su propia vida sexual. Aunque la madre probablemente se horrorizaría si
comprendiera cómo sus acciones afectan la sexualidad del niño, estas preparan su futura intensidad sexual.
Es crucial reconocer que la pulsión sexual no solo se despierta mediante la excitación genital; la ternura también puede tener un
efecto en las zonas genitales. Si la madre comprendiera la importancia de las pulsiones en la vida psíquica y ética, se ahorraría los
auto-reproches.
Sin embargo, un exceso de ternura por parte de los padres puede ser perjudicial, acelerando la maduración sexual del niño y
haciendo que sea incapaz de renunciar temporalmente al amor en su vida adulta. La insaciable demanda de ternura puede ser un
indicio de una neurosis posterior. Los padres neuróticos pueden contribuir significativamente a la disposición del niño para
desarrollar una neurosis, incluso más que a través de la herencia directa.
ANGUSTIA INFANTIL
Los niños desde temprana edad muestran un apego hacia sus cuidadores que se asemeja al amor sexual. Su angustia inicialmente
es simplemente el deseo por la persona amada, lo que los hace reaccionar con ansiedad ante los extraños y temer la oscuridad.
Las historias de terror y los cuentos escalofriantes contados por las niñeras no afectan a todos los niños, solo a aquellos con un a
pulsión sexual hipertrófica o estimulada por excesivos mimos. De manera similar a los adultos, cuando los niños no pueden
satisfacer su deseo, lo transforman en ansiedad. Los adultos neuróticos actúan con ansiedad como niños, buscando consuelo en
medidas infantiles debido a una libido insatisfecha.
LA BARRERA DEL INCESTO
Cuando los padres expresan ternura hacia el niño sin despertar prematuramente su pulsión sexual, se le permite a este niño ll egar
a la madurez sin una atracción sexual hacia sus progenitores. Sin embargo, al retrasar la maduración sexual, se gana tiempo p ara
establecer inhibiciones sexuales, incluida la barrera del incesto, y para inculcar preceptos morales que prohíben la elección de
objeto entre parientes consanguíneos. Esto se debe a que la sociedad necesita que los individuos se desliguen de la familia para
formar nuevas unidades sociales.
1
Realizado por MatyBuda
EL HALLAZGO DE OBJETO) (202-10)
Sigmund Freud (1905)
Resumen:
5. EL HALLAZGO DE OBJETO
Durante la pubertad, experimentamos un cambio significativo en nuestra percepción y experiencia sexual. En esta etapa, se destaca
la importancia de las zonas genitales, especialmente para los hombres, cuyo deseo de la erección los impulsa hacia la búsqued a
de una nueva forma de satisfacción sexual: la penetración.
A nivel psicológico, también se consolida la idea de encontrar un objeto de deseo, algo que se ha estado gestando desde la in fancia
temprana. Inicialmente, esta satisfacción estaba vinculada con la nutrición, con el pecho materno como objeto externo de des eo,
pero con el tiempo se internaliza y se convierte en una búsqueda autoerótica.
Sin embargo, es solo después de la etapa de latencia que se restablece la conexión con una relación íntima y externa. La experiencia
de amamantar simboliza este vínculo amoroso fundamental, donde el encuentro con el objeto de deseo se percibe como un
reencuentro esencial.
OBJETO SEXUAL DEL PERÍODO DE LACTANCIA
Durante la formación de nuestros primeros vínculos sexuales, especialmente con la figura materna, persiste una parte importan te
que influye en nuestra elección de objeto y en la recuperación de la felicidad perdida. Aprendemos a amar a través de las
interacciones con quienes nos cuidan, siguiendo el modelo de nuestra relación infantil con la nodriza. Aunque pueda parecer que
los sentimientos de ternura y aprecio no están relacionados con el amor sexual, una investigación más detallada puede demostrar
su conexión.
La interacción con la persona que nos cuida es una fuente constante de excitación y satisfacción sexuales, especialmente cuan do
esa persona manifiesta sentimientos provenientes de su propia vida sexual. Aunque la madre probablemente se horrorizaría si
comprendiera cómo sus acciones afectan la sexualidad del niño, estas preparan su futura intensidad sexual.
Es crucial reconocer que la pulsión sexual no solo se despierta mediante la excitación genital; la ternura también puede tener un
efecto en las zonas genitales. Si la madre comprendiera la importancia de las pulsiones en la vida psíquica y ética, se ahorraría los
auto-reproches.
Sin embargo, un exceso de ternura por parte de los padres puede ser perjudicial, acelerando la maduración sexual del niño y
haciendo que sea incapaz de renunciar temporalmente al amor en su vida adulta. La insaciable demanda de ternura puede ser un
indicio de una neurosis posterior. Los padres neuróticos pueden contribuir significativamente a la disposición del niño para
desarrollar una neurosis, incluso más que a través de la herencia directa.
ANGUSTIA INFANTIL
Los niños desde temprana edad muestran un apego hacia sus cuidadores que se asemeja al amor sexual. Su angustia inicialmente
es simplemente el deseo por la persona amada, lo que los hace reaccionar con ansiedad ante los extraños y temer la oscuridad.
Las historias de terror y los cuentos escalofriantes contados por las niñeras no afectan a todos los niños, solo a aquellos con un a
pulsión sexual hipertrófica o estimulada por excesivos mimos. De manera similar a los adultos, cuando los niños no pueden
satisfacer su deseo, lo transforman en ansiedad. Los adultos neuróticos actúan con ansiedad como niños, buscando consuelo en
medidas infantiles debido a una libido insatisfecha.
LA BARRERA DEL INCESTO
Cuando los padres expresan ternura hacia el niño sin despertar prematuramente su pulsión sexual, se le permite a este niño ll egar
a la madurez sin una atracción sexual hacia sus progenitores. Sin embargo, al retrasar la maduración sexual, se gana tiempo p ara
establecer inhibiciones sexuales, incluida la barrera del incesto, y para inculcar preceptos morales que prohíben la elección de
objeto entre parientes consanguíneos. Esto se debe a que la sociedad necesita que los individuos se desliguen de la familia para
formar nuevas unidades sociales.
1
Realizado por MatyBuda