PULSIONES Y DESTINOS DE PULSIÓN (113-122)
Sigmund Freud (1915)
Resumen:
A menudo se sostiene que la ciencia debe basarse en conceptos básicos claros y precisos, pero en realidad, ningún campo científico
comienza con definiciones concretas. El proceso científico inicia con la descripción de fenómenos, seguido por la agrupación y
ordenación de estos, junto con la aplicación de ideas abstractas previas. Estas ideas, que luego se convierten en conceptos b ásicos,
son indispensables en el tratamiento posterior del material, aunque inicialmente pueden ser indeterminadas.
Es crucial que estas ideas estén relacionadas significativamente con el material empírico. Después de explorar en profundidad el
campo de fenómenos, los conceptos científicos básicos pueden definirse con mayor precisión, pero deben estar abiertos al camb io,
ya que el progreso del conocimiento es continuo.
Un concepto clave en psicología es el de pulsión, que se puede entender como un estímulo interno del organismo, distinto de l os
estímulos externos fisiológicos. La satisfacción de la pulsión requiere modificar adecuadamente la fuente interna de estímulo .
Imaginemos un ser vivo casi completamente inerme, aún no orientado en el mundo, que captura estímulos en su sustancia
nerviosa. Este ser muy pronto se encuentra en condiciones de establecer un primer distingo y adquirir una primera orientación .
Por un lado, registra estímulos de los que puede sustraerse mediante una acción muscular (huida), imputándolos a un mundo
exterior. Por otro lado, registra estímulos frente a los cuales una acción así resulta inútil, ya que conservan su carácter d e esfuerzo
constante, marcando un mundo interior y las necesidades pulsionales.
Primero encontramos la esencia de la pulsión en sus caracteres principales: su origen en fuentes de estímulo internas al organismo
y su emergencia como fuerza constante. A partir de esto, inferimos su incoercibilidad por acciones de huida. Además, reconoce mos
que el sistema nervioso tiene el cometido de librarse de los estímulos y mantenerlos al mínimo posible, lo que nos lleva a co nsiderar
las pulsiones como los genuinos motores del progreso del sistema nervioso.
Si consideramos que la actividad del aparato psíquico está regulada por el principio de placer, podemos inferir que las sensaciones
de placer y displacer reflejan el modo en que se cumple el dominio de los estímulos. La pulsión aparece así como un concepto
fronterizo entre lo anímico y lo somático, como una medida de la exigencia de trabajo impuesta al alma debido a su conexión con
el cuerpo.
Ahora podemos abordar algunos términos que se utilizan en relación con el concepto de pulsión: esfuerzo, meta, objeto y fuente
de la pulsión.
Por esfuerzo de una pulsión entendemos su factor motor, la suma de fuerza o la medida de la exigencia de trabajo que represen ta.
Este carácter esforzante es una propiedad universal de las pulsiones y constituye su esencia misma. Toda pulsión es un fragmento
de actividad, incluso cuando se habla de pulsiones pasivas, que en realidad se refieren a pulsiones con una meta pasiva.
La meta de una pulsión es siempre la satisfacción, que solo puede lograrse cancelando el estado de estimulación en la fuente de
la pulsión. Aunque esta meta última es constante para todas las pulsiones, los caminos para alcanzarla pueden ser diversos, con
múltiples metas más próximas o intermediarias que se combinan o se permutan entre sí.
El objeto de la pulsión es aquello a través o por lo cual puede alcanzarse su meta. Es lo más variable en la pulsión y se coo rdina
con ella debido a su capacidad para posibilitar la satisfacción. Puede ser un objeto externo o una parte del propio cuerpo, y puede
sufrir cambios a lo largo del desarrollo pulsional, con un mismo objeto sirviendo a varias pulsiones simultáneamente.
La fuente de la pulsión es el proceso somático, interno a un órgano o parte del cuerpo, cuyo estímulo se representa en la vid a
anímica como la pulsión. Aunque su naturaleza exacta no es conocida por la psicología, su origen en la fuente somática es cru cial
para la pulsión, aunque en la vida anímica solo se conozca a través de sus metas.
Se discute si las diversas pulsiones que provienen del cuerpo y operan en lo anímico se distinguen por cualidades diferentes. Parece
más justificado suponer que todas las pulsiones son cualitativamente similares y que sus efectos se deben solo a las magnitudes
de excitación o ciertas funciones de estas magnitudes. La diversidad en las operaciones psíquicas puede atribuirse a la diversidad
de las fuentes pulsionales, y el significado del problema de la cualidad de las pulsiones se aclarará en un contexto pos terior.
Podemos discutir qué pulsiones establecer y cuántas, lo cual deja espacio para la arbitrariedad. No hay objeción si alguien u sa
términos como pulsión de juego, destrucción o socialidad, siempre que sea necesario y el análisis psicológico lo permita. Sin
1
Realizado por MatyBuda
Sigmund Freud (1915)
Resumen:
A menudo se sostiene que la ciencia debe basarse en conceptos básicos claros y precisos, pero en realidad, ningún campo científico
comienza con definiciones concretas. El proceso científico inicia con la descripción de fenómenos, seguido por la agrupación y
ordenación de estos, junto con la aplicación de ideas abstractas previas. Estas ideas, que luego se convierten en conceptos b ásicos,
son indispensables en el tratamiento posterior del material, aunque inicialmente pueden ser indeterminadas.
Es crucial que estas ideas estén relacionadas significativamente con el material empírico. Después de explorar en profundidad el
campo de fenómenos, los conceptos científicos básicos pueden definirse con mayor precisión, pero deben estar abiertos al camb io,
ya que el progreso del conocimiento es continuo.
Un concepto clave en psicología es el de pulsión, que se puede entender como un estímulo interno del organismo, distinto de l os
estímulos externos fisiológicos. La satisfacción de la pulsión requiere modificar adecuadamente la fuente interna de estímulo .
Imaginemos un ser vivo casi completamente inerme, aún no orientado en el mundo, que captura estímulos en su sustancia
nerviosa. Este ser muy pronto se encuentra en condiciones de establecer un primer distingo y adquirir una primera orientación .
Por un lado, registra estímulos de los que puede sustraerse mediante una acción muscular (huida), imputándolos a un mundo
exterior. Por otro lado, registra estímulos frente a los cuales una acción así resulta inútil, ya que conservan su carácter d e esfuerzo
constante, marcando un mundo interior y las necesidades pulsionales.
Primero encontramos la esencia de la pulsión en sus caracteres principales: su origen en fuentes de estímulo internas al organismo
y su emergencia como fuerza constante. A partir de esto, inferimos su incoercibilidad por acciones de huida. Además, reconoce mos
que el sistema nervioso tiene el cometido de librarse de los estímulos y mantenerlos al mínimo posible, lo que nos lleva a co nsiderar
las pulsiones como los genuinos motores del progreso del sistema nervioso.
Si consideramos que la actividad del aparato psíquico está regulada por el principio de placer, podemos inferir que las sensaciones
de placer y displacer reflejan el modo en que se cumple el dominio de los estímulos. La pulsión aparece así como un concepto
fronterizo entre lo anímico y lo somático, como una medida de la exigencia de trabajo impuesta al alma debido a su conexión con
el cuerpo.
Ahora podemos abordar algunos términos que se utilizan en relación con el concepto de pulsión: esfuerzo, meta, objeto y fuente
de la pulsión.
Por esfuerzo de una pulsión entendemos su factor motor, la suma de fuerza o la medida de la exigencia de trabajo que represen ta.
Este carácter esforzante es una propiedad universal de las pulsiones y constituye su esencia misma. Toda pulsión es un fragmento
de actividad, incluso cuando se habla de pulsiones pasivas, que en realidad se refieren a pulsiones con una meta pasiva.
La meta de una pulsión es siempre la satisfacción, que solo puede lograrse cancelando el estado de estimulación en la fuente de
la pulsión. Aunque esta meta última es constante para todas las pulsiones, los caminos para alcanzarla pueden ser diversos, con
múltiples metas más próximas o intermediarias que se combinan o se permutan entre sí.
El objeto de la pulsión es aquello a través o por lo cual puede alcanzarse su meta. Es lo más variable en la pulsión y se coo rdina
con ella debido a su capacidad para posibilitar la satisfacción. Puede ser un objeto externo o una parte del propio cuerpo, y puede
sufrir cambios a lo largo del desarrollo pulsional, con un mismo objeto sirviendo a varias pulsiones simultáneamente.
La fuente de la pulsión es el proceso somático, interno a un órgano o parte del cuerpo, cuyo estímulo se representa en la vid a
anímica como la pulsión. Aunque su naturaleza exacta no es conocida por la psicología, su origen en la fuente somática es cru cial
para la pulsión, aunque en la vida anímica solo se conozca a través de sus metas.
Se discute si las diversas pulsiones que provienen del cuerpo y operan en lo anímico se distinguen por cualidades diferentes. Parece
más justificado suponer que todas las pulsiones son cualitativamente similares y que sus efectos se deben solo a las magnitudes
de excitación o ciertas funciones de estas magnitudes. La diversidad en las operaciones psíquicas puede atribuirse a la diversidad
de las fuentes pulsionales, y el significado del problema de la cualidad de las pulsiones se aclarará en un contexto pos terior.
Podemos discutir qué pulsiones establecer y cuántas, lo cual deja espacio para la arbitrariedad. No hay objeción si alguien u sa
términos como pulsión de juego, destrucción o socialidad, siempre que sea necesario y el análisis psicológico lo permita. Sin
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Realizado por MatyBuda