Fármacos Antiulcerosos
Los fármacos antiulcerosos son medicamentos utilizados
para prevenir o tratar lesiones ácido-pépticas y otras
enfermedades relacionadas con la secreción gástrica. Su
acción puede dirigirse a disminuir la producción de ácido
clorhídrico, neutralizar el ácido ya secretado o
aumentar/proteger los mecanismos defensivos de la mucosa
gastroduodenal. Se utilizan principalmente en enfermedad
ulcerosa péptica, enfermedad por reflujo gastroesofágico
(ERGE), lesiones asociadas a AINE y, formando parte de
esquemas combinados, en la erradicación de Helicobacter
pylori.
Desde el punto de vista farmacológico pueden clasificarse en:
1. Antisecretores: inhibidores de la bomba de protones (IBP), antagonistas H₂
de histamina y bloqueadores competitivos del potasio (P-CAB).
2. Protectores de la mucosa: sucralfato, compuestos de bismuto y análogos de
prostaglandinas como misoprostol.
3. Antiácidos: sales de aluminio, magnesio, calcio y bicarbonato de sodio.
Fisiología de la secreción ácida y sitios de acción
La célula parietal gástrica secreta HCl mediante la H⁺/K⁺-ATPasa, localizada en su
membrana apical. Esta bomba constituye la vía final común de la secreción ácida.
Tres estímulos principales aumentan la secreción:
- Histamina → receptor H₂ → ↑ adenilato ciclasa → ↑ AMPc → activación de
H⁺/K⁺-ATPasa.
- Acetilcolina → receptor muscarínico M₃ → ↑ Ca²⁺ intracelular.
- Gastrina → receptor CCK₂ → ↑ Ca²⁺ y estimulación directa e indirecta de
la secreción ácida.
Por lo tanto:
- IBP → bloquean directamente H⁺/K⁺-ATPasa.
- Antagonistas H₂ → bloquean la estimulación histaminérgica.
- P-CAB → inhiben la bomba compitiendo con K⁺.
- Antiácidos → neutralizan H⁺ después de que fue secretado.
- Protectores de mucosa → fortalecen la barrera mucosa sin depender
necesariamente de una inhibición intensa de la secreción.
● INHIBIDORES DE LA BOMBA DE PROTONES — IBP:
Fármacos: Omeprazol, Esomeprazol, Pantoprazol, Lansoprazol, Dexlansoprazol,
Rabeprazol
Constituyen los antisecretores más potentes de uso habitual.
Farmacodinamia: Los IBP son profármacos. Tras absorberse en el intestino
alcanzan por vía sanguínea las células parietales y se concentran en el medio
ácido de sus canalículos secretores. Allí son protonados y convertidos a su forma
, activa. La forma activa se une de manera covalente e irreversible a la
H⁺/K⁺-ATPasa, inhibiendo el último paso de la secreción de HCl.
IBP → inhibición irreversible H⁺/K⁺-ATPasa → ↓ secreción de H⁺ → ↑ pH gástrico.
Debido a que la inhibición es irreversible, la duración del efecto antisecretor
supera ampliamente la vida media plasmática: la secreción se recupera
fundamentalmente a medida que se sintetizan nuevas bombas. Inhiben tanto la
secreción basal como la estimulada por alimentos.
Farmacocinética: Son ácido-lábiles y las formulaciones orales suelen poseer
protección entérica para evitar su degradación en el estómago. Se absorben
principalmente en intestino delgado y posteriormente llegan por circulación
sistémica a la célula parietal. La mayoría presenta metabolismo hepático,
principalmente mediante enzimas del citocromo P450, especialmente CYP2C19 y
CYP3A4, aunque existen diferencias entre moléculas.
Como actúan preferentemente sobre bombas activas, muchos IBP convencionales
se administran antes de las comidas, habitualmente antes del desayuno; cuando
se indican dos dosis, antes del desayuno y de la cena.
Indicaciones:
● úlcera gástrica y duodenal
● ERGE y esofagitis erosiva
● prevención/tratamiento de lesiones gastroduodenales asociadas a AINE en
pacientes seleccionados
● síndromes hipersecretores, como Zollinger-Ellison
● tratamiento de H. pylori como parte de un esquema combinado
● otras situaciones específicas de supresión ácida.
En H. pylori, el IBP no constituye por sí solo un tratamiento erradicador; forma
parte de esquemas combinados con antimicrobianos y, según el régimen, bismuto.
Por ejemplo, la guía ACG 2024 contempla el esquema cuádruple optimizado con IBP
+ bismuto + tetraciclina + metronidazol.
Efectos adversos: Generalmente son bien tolerados. Entre los efectos frecuentes se
encuentran: cefalea, dolor abdominal, náuseas. diarrea o constipación,
flatulencia.
El tratamiento prolongado se ha asociado, con diferente grado de evidencia y
relevancia clínica según el evento y el paciente, con hipomagnesemia, déficit de
vitamina B12, infecciones gastrointestinales, nefritis intersticial aguda y mayor
riesgo de algunas infecciones entéricas. Muchas asociaciones descritas en
estudios observacionales no demuestran por sí mismas causalidad, por lo que la
indicación y duración deben evaluarse individualmente.
Interacciones: El aumento del pH puede modificar la absorción de medicamentos
cuya biodisponibilidad depende de la acidez gástrica.
Además, existen interacciones metabólicas específicas. Omeprazol y esomeprazol
inhiben CYP2C19, lo cual es particularmente relevante al considerar fármacos
metabolizados por esta vía.
● ANTAGONISTAS DE LOS RECEPTORES H₂
Los fármacos antiulcerosos son medicamentos utilizados
para prevenir o tratar lesiones ácido-pépticas y otras
enfermedades relacionadas con la secreción gástrica. Su
acción puede dirigirse a disminuir la producción de ácido
clorhídrico, neutralizar el ácido ya secretado o
aumentar/proteger los mecanismos defensivos de la mucosa
gastroduodenal. Se utilizan principalmente en enfermedad
ulcerosa péptica, enfermedad por reflujo gastroesofágico
(ERGE), lesiones asociadas a AINE y, formando parte de
esquemas combinados, en la erradicación de Helicobacter
pylori.
Desde el punto de vista farmacológico pueden clasificarse en:
1. Antisecretores: inhibidores de la bomba de protones (IBP), antagonistas H₂
de histamina y bloqueadores competitivos del potasio (P-CAB).
2. Protectores de la mucosa: sucralfato, compuestos de bismuto y análogos de
prostaglandinas como misoprostol.
3. Antiácidos: sales de aluminio, magnesio, calcio y bicarbonato de sodio.
Fisiología de la secreción ácida y sitios de acción
La célula parietal gástrica secreta HCl mediante la H⁺/K⁺-ATPasa, localizada en su
membrana apical. Esta bomba constituye la vía final común de la secreción ácida.
Tres estímulos principales aumentan la secreción:
- Histamina → receptor H₂ → ↑ adenilato ciclasa → ↑ AMPc → activación de
H⁺/K⁺-ATPasa.
- Acetilcolina → receptor muscarínico M₃ → ↑ Ca²⁺ intracelular.
- Gastrina → receptor CCK₂ → ↑ Ca²⁺ y estimulación directa e indirecta de
la secreción ácida.
Por lo tanto:
- IBP → bloquean directamente H⁺/K⁺-ATPasa.
- Antagonistas H₂ → bloquean la estimulación histaminérgica.
- P-CAB → inhiben la bomba compitiendo con K⁺.
- Antiácidos → neutralizan H⁺ después de que fue secretado.
- Protectores de mucosa → fortalecen la barrera mucosa sin depender
necesariamente de una inhibición intensa de la secreción.
● INHIBIDORES DE LA BOMBA DE PROTONES — IBP:
Fármacos: Omeprazol, Esomeprazol, Pantoprazol, Lansoprazol, Dexlansoprazol,
Rabeprazol
Constituyen los antisecretores más potentes de uso habitual.
Farmacodinamia: Los IBP son profármacos. Tras absorberse en el intestino
alcanzan por vía sanguínea las células parietales y se concentran en el medio
ácido de sus canalículos secretores. Allí son protonados y convertidos a su forma
, activa. La forma activa se une de manera covalente e irreversible a la
H⁺/K⁺-ATPasa, inhibiendo el último paso de la secreción de HCl.
IBP → inhibición irreversible H⁺/K⁺-ATPasa → ↓ secreción de H⁺ → ↑ pH gástrico.
Debido a que la inhibición es irreversible, la duración del efecto antisecretor
supera ampliamente la vida media plasmática: la secreción se recupera
fundamentalmente a medida que se sintetizan nuevas bombas. Inhiben tanto la
secreción basal como la estimulada por alimentos.
Farmacocinética: Son ácido-lábiles y las formulaciones orales suelen poseer
protección entérica para evitar su degradación en el estómago. Se absorben
principalmente en intestino delgado y posteriormente llegan por circulación
sistémica a la célula parietal. La mayoría presenta metabolismo hepático,
principalmente mediante enzimas del citocromo P450, especialmente CYP2C19 y
CYP3A4, aunque existen diferencias entre moléculas.
Como actúan preferentemente sobre bombas activas, muchos IBP convencionales
se administran antes de las comidas, habitualmente antes del desayuno; cuando
se indican dos dosis, antes del desayuno y de la cena.
Indicaciones:
● úlcera gástrica y duodenal
● ERGE y esofagitis erosiva
● prevención/tratamiento de lesiones gastroduodenales asociadas a AINE en
pacientes seleccionados
● síndromes hipersecretores, como Zollinger-Ellison
● tratamiento de H. pylori como parte de un esquema combinado
● otras situaciones específicas de supresión ácida.
En H. pylori, el IBP no constituye por sí solo un tratamiento erradicador; forma
parte de esquemas combinados con antimicrobianos y, según el régimen, bismuto.
Por ejemplo, la guía ACG 2024 contempla el esquema cuádruple optimizado con IBP
+ bismuto + tetraciclina + metronidazol.
Efectos adversos: Generalmente son bien tolerados. Entre los efectos frecuentes se
encuentran: cefalea, dolor abdominal, náuseas. diarrea o constipación,
flatulencia.
El tratamiento prolongado se ha asociado, con diferente grado de evidencia y
relevancia clínica según el evento y el paciente, con hipomagnesemia, déficit de
vitamina B12, infecciones gastrointestinales, nefritis intersticial aguda y mayor
riesgo de algunas infecciones entéricas. Muchas asociaciones descritas en
estudios observacionales no demuestran por sí mismas causalidad, por lo que la
indicación y duración deben evaluarse individualmente.
Interacciones: El aumento del pH puede modificar la absorción de medicamentos
cuya biodisponibilidad depende de la acidez gástrica.
Además, existen interacciones metabólicas específicas. Omeprazol y esomeprazol
inhiben CYP2C19, lo cual es particularmente relevante al considerar fármacos
metabolizados por esta vía.
● ANTAGONISTAS DE LOS RECEPTORES H₂