1. BIOGRAFÍA
Carl Rogers, originario de Illinois, EE. UU., comenzó con estudios en teología, pero luego
se orientó hacia la psicología. Inicialmente interesado en el psicoanálisis, más tarde adoptó
un enfoque empírico y basado en la experiencia directa. Su mayor contribución fue la
Terapia Centrada en el Cliente, un modelo no-directivo que se enfoca en los recursos
internos de la persona para el cambio personal. Rogers creía que el desarrollo humano
depende de un entorno facilitador que promueva el crecimiento personal.
2. PERSONA
Carl Rogers ve al ser humano como un organismo integral que interactúa constantemente
con su entorno. La vida, según él, es un flujo continuo de cambio y desarrollo, impulsado
por una tendencia actualizadora, una fuerza innata que busca mejorar, crecer y alcanzar la
autorrealiación. Las personas interpretan y almacenan información sobre su entorno y sobre
sí mismas, formando su autoconcepto, el cual se construye a partir de experiencias y de los
juicios de los demás. Por lo tanto, el desarrollo personal depende tanto de la percepción
propia como del contexto en el que se encuentra la persona.
3. PATOLOGÍA
La patología surge de la discrepancia entre el "Yo organismo" (parte biológica e instintiva
orientada al crecimiento) y el autoconcepto distorsionado (construido por influencias
externas y expectativas sociales). Cuando esta brecha se agranda, la persona pierde confianza
en su capacidad de desarrollo natural y se desconecta de su experiencia como fuente de
aprendizaje. En lugar de avanzar hacia el crecimiento personal, la tendencia actualizadora
se desvía hacia la protección del "yo", reforzando mecanismos defensivos para evitar
experiencias negativas.
El autoconcepto es vulnerable y puede generar conflictos internos cuando la percepción
propia no coincide con la valoración externa. Ante críticas o juicios que no encajan con su
autopercepción, la persona experimenta incongruencia. Este conflicto lleva a una disyuntiva:
1. Ser auténtico y arriesgarse al rechazo social.
2. Adaptarse a las expectativas externas, sacrificando su autenticidad para obtener
aprobación.
Si el individuo opta por la segunda opción, deja de escuchar su "Yo organismo"(su
experiencia interna), que impulsa la tendencia actualizadora, la capacidad innata de crecer y
progresar.
4. INTERVENCIÓN
Objetivos
En la terapia centrada en la persona, el terapeuta no impone objetivos específicos, ya que se
confía en que el propio cliente descubrirá la dirección de su vida a lo largo del proceso
terapéutico. Sin embargo, se esperan ciertos resultados positivos:
➔ Apertura a la experiencia: Aprender a vivir el presente plenamente, confiando en la
experiencia personal como guía para el crecimiento.
➔ Fomento de la libertad y la responsabilidad: Desarrollar la capacidad de tomar
decisiones autónomas y asumir sus consecuencias.
➔ Estimulación de la creatividad: Favorecer la adaptación flexible a las circunstancias
cambiantes del entorno.
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