CAPÍTULO VI: CONDUCTA DE AYUDA
1. Comportamiento prosocial, conducta de ayuda, altruismo y coraje civil
La conducta prosocial alude a una serie de comportamientos que se consideran beneficiosos
para otras personas. No requiere que la conducta promueva el bienestar, solo importa la
aprobación de los demás. Se utiliza para describir una gama muy amplia de acciones que se
distinguen en 4 subcategorías: conducta de ayuda, altruismo, coraje moral y cooperación.
El comportamiento de ayuda es una subcategoría de esta. Alude a un comportamiento que
mejora el bienestar de otra persona, y las definiciones se suelen basar en la perspectiva del
benefactor. Para considerar un comportamiento como ayuda debe cumplir dos condiciones:
debe ser un beneficio que se ha tratado de conseguir expresamente y debe llevarse a cabo de
forma voluntaria. Además, puede o no requerir contacto con el beneficiario o implicar o no la
anticipación de recompensas externas.
Se ha tratado de distinguir entre dos diferentes tipos de ayuda, pues no todas requieren el
mismo valor y compromiso. Estas diferencias sugieren dos puntos importantes: no toda la
conducta de ayuda es igual y los factores que afectan en una situación pueden no tener los
mismos efectos en otras.
El altruismo, otra categoría del comportamiento prosocial, se define de dos formas. Desde la
perspectiva psicosocial se considera que es un término restrictivo influido por factores
motivacionales y se conceptualiza como un comportamiento voluntario motivado por valores
relacionados con la preocupación por los demás y el bienestar de otros, sin tener en cuenta las
recompensas o el sacrificio que puede conllevar. Los investigadores se plantean hasta qué
punto podemos inferir las motivaciones internas del actor, ya que pueden ser más o menos
egoístas.
La segunda definición se desarrolla a través de las disciplinas de la economía, la psicología
evolutiva o la etología, donde se considera las motivaciones del actor como irrelevantes,
focalizándose en los costes y beneficios que supone. La etología se centra en la contribución
de la acción a la supervivencia del acervo genético a través de dos mecanismos, la selección
por parentesco y el altruismo recíproco. Así, se logra la supervivencia de parientes genéticos
transmitiendo los genes a generaciones sucesivas.
El coraje moral surge de la defensa de valores morales asociada a consecuencias sociales
negativas. Es un comportamiento destinado a frenar cualquier transgresión de los principios
morales asumiendo riesgos físicos y costes sociales. Según esta definición se considera coraje
moral denunciar el acoso sexual, las irregularidades organizacionales o protestar contra
regímenes opresivos.
Se relaciona con otros subtipos de prosocialidad, como la conducta de ayuda. Sin embargo, se
diferencian en que la conducta de ayuda se centra en las víctimas, mientras que para el coraje
, moral no es necesario que haya una víctima, pues solo se centra en denunciar la transgresión
por un bien mayor. Además, el coraje civil se relaciona con consecuencias sociales negativas.
Tampoco se debe confundir con el heroísmo. En este sentido, Oswald et al realizaron un
experimento en el que se describían una serie de situaciones peligrosas, en las que existía un
agresor o no, y en las que el coste social podía ser alto o bajo. Revelaron que las situaciones
en las que había agresor y coste social alto se etiquetaban como coraje, y en las que no había
agresor y el coste social era bajo como heroísmo.
La cooperación difiere del resto de subtipos descritos. Implica dos o más personas que actúan
como socias de forma independiente para alcanzar un beneficio que afecta a todos los
implicados. La ayuda o el altruismo implican un desajuste de poder entre las partes, pues el
beneficiarlo necesita ayuda y el benefactor los medios para prestarla, y en algunos casos los
objetivos pueden ser opuestos haciendo que el beneficiario crea que debe devolver el favor.
En el caso de la cooperación no existe esta jerarquía y todos reciben recompensas comunes.
La investigación se ha centrado en los dilemas sociales en los que o cada individuo recibe una
recompensa mayor si deserta o todos los individuos están mejor si cooperan.
Los términos involucrados en la conducta prosocial se analizan en base a su concreción, lo
cual no explica totalmente por qué las personas se comportan de esta manera. Además, las
definiciones anteriores no logran explicar los mecanismos subyacentes.
Para abordar este problema se ha recurrido a enfocarse en los factores situacionales, centrarse
en los procesos psicológicos y considerar la socialización y las normas sociales como
explicación de las conductas de las personas.
2. Determinantes situacionales vs. Disposicionales de la conducta de ayuda
Durante la década de los 70 se trató de encontrar qué factores predecían mejor la conducta de
ayuda, las variables disposicionales, según los psicólogos de la personalidad, o los
situacionales, según los psicólogos sociales. Los metaanálisis realizados en esta época
concluyeron que los factores situacionales explicaban mejor la conducta haciendo que la
investigación se centre exclusivamente en ellos.
Aún así, se realizaron estudios que relacionaron la conducta de ayuda con la personalidad,
para esclarecer porqué algunos individuos estaban más dispuestos a ayudar que otros en
presencia de los mismos factores situacionales. Generalmente se centró la investigación en
rasgos como la amabilidad o la humildad-honestidad.
También se ha estudiado sobre las dos dimensiones de la personalidad prosocial: la empatía
disposicional y la responsabilidad social. Se ha demostrado que esta primera se relaciona con
la tendencia a realizar conductas de ayuda mientras que la segunda se relaciona con atribuirse
la responsabilidad por el bienestar de los demás. La responsabilidad social conlleva un mayor
número de conductas prosociales, independientemente de la correspondencia de los demás.
Se consideran cualidades importantes de la personalidad prosocial la toma de perspectiva, el
razonamiento moral orientado a los demás y el razonamiento moral basado en la
1. Comportamiento prosocial, conducta de ayuda, altruismo y coraje civil
La conducta prosocial alude a una serie de comportamientos que se consideran beneficiosos
para otras personas. No requiere que la conducta promueva el bienestar, solo importa la
aprobación de los demás. Se utiliza para describir una gama muy amplia de acciones que se
distinguen en 4 subcategorías: conducta de ayuda, altruismo, coraje moral y cooperación.
El comportamiento de ayuda es una subcategoría de esta. Alude a un comportamiento que
mejora el bienestar de otra persona, y las definiciones se suelen basar en la perspectiva del
benefactor. Para considerar un comportamiento como ayuda debe cumplir dos condiciones:
debe ser un beneficio que se ha tratado de conseguir expresamente y debe llevarse a cabo de
forma voluntaria. Además, puede o no requerir contacto con el beneficiario o implicar o no la
anticipación de recompensas externas.
Se ha tratado de distinguir entre dos diferentes tipos de ayuda, pues no todas requieren el
mismo valor y compromiso. Estas diferencias sugieren dos puntos importantes: no toda la
conducta de ayuda es igual y los factores que afectan en una situación pueden no tener los
mismos efectos en otras.
El altruismo, otra categoría del comportamiento prosocial, se define de dos formas. Desde la
perspectiva psicosocial se considera que es un término restrictivo influido por factores
motivacionales y se conceptualiza como un comportamiento voluntario motivado por valores
relacionados con la preocupación por los demás y el bienestar de otros, sin tener en cuenta las
recompensas o el sacrificio que puede conllevar. Los investigadores se plantean hasta qué
punto podemos inferir las motivaciones internas del actor, ya que pueden ser más o menos
egoístas.
La segunda definición se desarrolla a través de las disciplinas de la economía, la psicología
evolutiva o la etología, donde se considera las motivaciones del actor como irrelevantes,
focalizándose en los costes y beneficios que supone. La etología se centra en la contribución
de la acción a la supervivencia del acervo genético a través de dos mecanismos, la selección
por parentesco y el altruismo recíproco. Así, se logra la supervivencia de parientes genéticos
transmitiendo los genes a generaciones sucesivas.
El coraje moral surge de la defensa de valores morales asociada a consecuencias sociales
negativas. Es un comportamiento destinado a frenar cualquier transgresión de los principios
morales asumiendo riesgos físicos y costes sociales. Según esta definición se considera coraje
moral denunciar el acoso sexual, las irregularidades organizacionales o protestar contra
regímenes opresivos.
Se relaciona con otros subtipos de prosocialidad, como la conducta de ayuda. Sin embargo, se
diferencian en que la conducta de ayuda se centra en las víctimas, mientras que para el coraje
, moral no es necesario que haya una víctima, pues solo se centra en denunciar la transgresión
por un bien mayor. Además, el coraje civil se relaciona con consecuencias sociales negativas.
Tampoco se debe confundir con el heroísmo. En este sentido, Oswald et al realizaron un
experimento en el que se describían una serie de situaciones peligrosas, en las que existía un
agresor o no, y en las que el coste social podía ser alto o bajo. Revelaron que las situaciones
en las que había agresor y coste social alto se etiquetaban como coraje, y en las que no había
agresor y el coste social era bajo como heroísmo.
La cooperación difiere del resto de subtipos descritos. Implica dos o más personas que actúan
como socias de forma independiente para alcanzar un beneficio que afecta a todos los
implicados. La ayuda o el altruismo implican un desajuste de poder entre las partes, pues el
beneficiarlo necesita ayuda y el benefactor los medios para prestarla, y en algunos casos los
objetivos pueden ser opuestos haciendo que el beneficiario crea que debe devolver el favor.
En el caso de la cooperación no existe esta jerarquía y todos reciben recompensas comunes.
La investigación se ha centrado en los dilemas sociales en los que o cada individuo recibe una
recompensa mayor si deserta o todos los individuos están mejor si cooperan.
Los términos involucrados en la conducta prosocial se analizan en base a su concreción, lo
cual no explica totalmente por qué las personas se comportan de esta manera. Además, las
definiciones anteriores no logran explicar los mecanismos subyacentes.
Para abordar este problema se ha recurrido a enfocarse en los factores situacionales, centrarse
en los procesos psicológicos y considerar la socialización y las normas sociales como
explicación de las conductas de las personas.
2. Determinantes situacionales vs. Disposicionales de la conducta de ayuda
Durante la década de los 70 se trató de encontrar qué factores predecían mejor la conducta de
ayuda, las variables disposicionales, según los psicólogos de la personalidad, o los
situacionales, según los psicólogos sociales. Los metaanálisis realizados en esta época
concluyeron que los factores situacionales explicaban mejor la conducta haciendo que la
investigación se centre exclusivamente en ellos.
Aún así, se realizaron estudios que relacionaron la conducta de ayuda con la personalidad,
para esclarecer porqué algunos individuos estaban más dispuestos a ayudar que otros en
presencia de los mismos factores situacionales. Generalmente se centró la investigación en
rasgos como la amabilidad o la humildad-honestidad.
También se ha estudiado sobre las dos dimensiones de la personalidad prosocial: la empatía
disposicional y la responsabilidad social. Se ha demostrado que esta primera se relaciona con
la tendencia a realizar conductas de ayuda mientras que la segunda se relaciona con atribuirse
la responsabilidad por el bienestar de los demás. La responsabilidad social conlleva un mayor
número de conductas prosociales, independientemente de la correspondencia de los demás.
Se consideran cualidades importantes de la personalidad prosocial la toma de perspectiva, el
razonamiento moral orientado a los demás y el razonamiento moral basado en la