actos sencillos que
transforman vidas
conectan al mundo y
cultivan felicidad en lo cotidiano
,Somos luz en la sombra, somos
grito con el silencio del alma
solitaria,
caminantes de un camino sin mapa
ni tiempo.
En el polvo del alma, donde habita
el miedo,
se esconden las heridas que nadie
ve ni entiende.
Nos duele el vacío que no se puede
nombrar,
ese hueco profundo que no deja
respirar.
No es moneda ni oro lo que cura el
dolor,
es mirar hacia adentro y enfrentar
el rumor.
De voces calladas que gritan sin
voz,
de lágrimas secas que esconden la
voz.
,Y en ese abismo donde reina la
soledad,
buscamos la llave, la paz, la verdad.
No hay cura mágica ni fórmulas
falsas,
solo el valor de abrir las viejas
balas.
De perdonar lo que nos hace
sangrar,
de amarnos a pesar de todo el
pesar.
¿Quién salvará al que siente que no
puede más?
Solo uno mismo, solo tú, capaz.
Porque en cada herida, en cada
cicatriz,
hay una historia que merece ser
feliz.
No temas llorar, no temas sentir,
que en el dolor también puedes
construir.
Un puente, una luz, un nuevo
despertar,
, una voz que dice: "¡aquí puedes
empezar!"
No somos perfectos, no somos
eternos,
solo somos humanos, aprendiendo
en inviernos.
Y aunque el mundo ruja y la guerra
no cese,
en cada corazón una esperanza
crece.
Que no te engañe el brillo del oro
fugaz,
ni el hambre del alma que nunca es
capaz
de llenarse con cosas, con bienes o
poder,
porque eso que buscas no está en
el tener.
Está en la risa, en el abrazo sincero,
en la mano extendida, en el amor
verdadero.