Locomoción y movimientos ciliares de las células
El tipo más evidente de movimiento que se produce en el organismo
es el de las células musculares especializadas en el músculo
esquelético, cardíaco y liso, que constituye casi el 50% de toda la
masa corporal. En otras células se producen otros dos tipos de
movimiento: locomoción amebiana y movimiento ciliar. Movimiento
amebiano de toda la célula en relación con su entorno. Un ejemplo de
locomoción amebiana es el movimiento de los leucocitos entre los
tejidos. Normalmente, la locomoción amebiana comienza con la
protrusión de un seudópodo en un extremo de la célula. Esto es
consecuencia de una exocitosis continuada, que forma una nueva
membrana celular en el borde director del seudópodo, y de una
endocitosis continuada de la membrana en las porciones media y
posterior de la célula. U Hay otros dos efectos esenciales para el
movimiento anterógrado de la célula. El primero es la unión de los
seudópodos con los tejidos circundantes, de manera que se fijan en su
posición directora mientras el resto del cuerpo celular es traccionado
hacia delante, hacia el punto de anclaje. Este anclaje se produce
mediante las proteínas del receptor que recubren el interior de las
vesículas exocíticas.
El segundo requisito para la locomoción es la energía disponible
necesaria para tirar del cuerpo celular en la dirección del seudópodo.
En el citoplasma de todas las células hay moléculas de la proteína
actina. Dichas moléculas se polimerizan para formar una red
filamentosa que se contrae cuando se une con otra proteína, por
ejemplo, una proteína de unión a la actina como la miosina. Todo el
El tipo más evidente de movimiento que se produce en el organismo
es el de las células musculares especializadas en el músculo
esquelético, cardíaco y liso, que constituye casi el 50% de toda la
masa corporal. En otras células se producen otros dos tipos de
movimiento: locomoción amebiana y movimiento ciliar. Movimiento
amebiano de toda la célula en relación con su entorno. Un ejemplo de
locomoción amebiana es el movimiento de los leucocitos entre los
tejidos. Normalmente, la locomoción amebiana comienza con la
protrusión de un seudópodo en un extremo de la célula. Esto es
consecuencia de una exocitosis continuada, que forma una nueva
membrana celular en el borde director del seudópodo, y de una
endocitosis continuada de la membrana en las porciones media y
posterior de la célula. U Hay otros dos efectos esenciales para el
movimiento anterógrado de la célula. El primero es la unión de los
seudópodos con los tejidos circundantes, de manera que se fijan en su
posición directora mientras el resto del cuerpo celular es traccionado
hacia delante, hacia el punto de anclaje. Este anclaje se produce
mediante las proteínas del receptor que recubren el interior de las
vesículas exocíticas.
El segundo requisito para la locomoción es la energía disponible
necesaria para tirar del cuerpo celular en la dirección del seudópodo.
En el citoplasma de todas las células hay moléculas de la proteína
actina. Dichas moléculas se polimerizan para formar una red
filamentosa que se contrae cuando se une con otra proteína, por
ejemplo, una proteína de unión a la actina como la miosina. Todo el