SOBRE LA DINÁMICA DE LA TRANSFERENCIA
Sigmund Freud (1912)
Resumen:
El tema de la transferencia, complejo y difícil de agotar, ha sido tratado brevemente por Y.J. Stekel en 1911. Queremos añadir
algunas puntualizaciones para comprender cómo se produce necesariamente en una cura psicoanalítica y su papel durante el
tratamiento.
Todo ser humano, debido a sus disposiciones innatas y los influjos recibidos en la infancia, adquiere una especificidad para su vida
amorosa. Esto crea un "cliché" que se repite a lo largo de la vida, ajustándose a las circunstancias y a los objetos de amor accesibles.
Solo una parte de estas mociones libidinosas ha alcanzado pleno desarrollo psíquico y está disponible para la personalidad
consciente, mientras que otra parte permanece en el inconsciente.
Si la necesidad de amor no se satisface plenamente en la realidad, la persona se volcará hacia nuevas figuras con expectativas
libidinosas, incluyendo tanto las porciones conscientes como inconscientes de su libido. Es normal y comprensible que esta
investidura libidinal se dirija hacia el médico, siguiendo modelos preexistentes en la persona. La "imago paterna", según Jung,
suele ser decisiva para esta transferencia, aunque también puede seguir la imago materna o de un hermano.
La transferencia hacia el médico, cuando excede lo racional, se vuelve comprensible si consideramos que también intervienen
mociones inconscientes. Aún quedan dos puntos por esclarecer: por qué la transferencia es más intensa en personas neuróticas
bajo análisis y por qué en el análisis se presenta como la mayor resistencia al tratamiento, mientras que fuera del análisis es
condición del éxito. Cuando las asociaciones libres de un paciente se bloquean, podemos eliminar esta parálisis señalando que
está bajo el efecto de una ocurrencia relativa al médico, lo que cambia la situación y facilita las ocurrencias.
A primera vista, parece una gran desventaja del psicoanálisis que la transferencia, normalmente una poderosa herramienta para
el éxito, se convierta en el medio más potente de resistencia. Sin embargo, al analizarlo más de cerca, se aclara que esto no es
exclusivo del psicoanálisis. En instituciones donde los enfermos nerviosos no son tratados analíticamente, se observan intensas y
a veces indignas transferencias, llegando incluso a una sumisión con evidente coloración erótica. Esto se debe atribuir a la neurosis,
no al psicoanálisis.
El segundo problema, sobre por qué la transferencia se convierte en resistencia durante el psicoanálisis, requiere examinar la
situación psicológica del tratamiento. La formación de una psiconeurosis implica un proceso de introversión de la libido, donde
disminuye la libido consciente y aumentan las fantasías inconscientes. La cura analítica sigue esta libido regresiva, buscando
devolverla a la conciencia y ponerla al servicio de la realidad objetiva. Cuando la investigación analítica se encuentra con esta libido
retirada, se produce un conflicto, ya que todas las fuerzas que causaron la regresión de la libido se oponen al trabajo del análisis
para mantener el nuevo estado.
Estas resistencias se originan porque la introversión de la libido se justificó por una relación específica con el mundo exterior, y si
no hubiera sido adecuada en ese momento, no se habría producido. Además, la libido disponible siempre ha estado bajo la
atracción de los complejos inconscientes, y la regresión se produjo por la relajación de la atracción de la realidad. Para liberarla, es
necesario vencer esta atracción de lo inconsciente y cancelar la represión de las pulsiones inconscientes y sus producciones.
Esto crea una gran parte de la resistencia, que a menudo mantiene la enfermedad incluso cuando la alienación de la realidad ha
perdido su fundamento temporal. El análisis debe combatir las resistencias de ambas fuentes, y la resistencia acompaña cada paso
del tratamiento, haciendo que cada ocurrencia y acto del paciente sea un compromiso entre las fuerzas hacia la salud y las que se
oponen a ella.
Si perseguimos un complejo patógeno desde su manifestación consciente hasta su raíz en el inconsciente, pronto encontramos
una región donde la resistencia se hace evidente. En este punto, sobreviene la transferencia, que se produce si algo del complejo
puede transferirse al médico, manifestándose como una ocurrencia inmediata y señalada por la resistencia, como la detención de
las ocurrencias.
La transferencia se presenta primero como la herramienta más poderosa de la resistencia en el análisis. Cuando nos acercamos a
un complejo patógeno, la parte del complejo que puede transferirse surge primero y se defiende con tenacidad. Vencida esta
parte, los otros elementos ofrecen menos resistencia. Cuanto más dura la cura analítica, más se utiliza la transferencia como una
forma de resistencia.
1
Realizado por MatyBuda
Sigmund Freud (1912)
Resumen:
El tema de la transferencia, complejo y difícil de agotar, ha sido tratado brevemente por Y.J. Stekel en 1911. Queremos añadir
algunas puntualizaciones para comprender cómo se produce necesariamente en una cura psicoanalítica y su papel durante el
tratamiento.
Todo ser humano, debido a sus disposiciones innatas y los influjos recibidos en la infancia, adquiere una especificidad para su vida
amorosa. Esto crea un "cliché" que se repite a lo largo de la vida, ajustándose a las circunstancias y a los objetos de amor accesibles.
Solo una parte de estas mociones libidinosas ha alcanzado pleno desarrollo psíquico y está disponible para la personalidad
consciente, mientras que otra parte permanece en el inconsciente.
Si la necesidad de amor no se satisface plenamente en la realidad, la persona se volcará hacia nuevas figuras con expectativas
libidinosas, incluyendo tanto las porciones conscientes como inconscientes de su libido. Es normal y comprensible que esta
investidura libidinal se dirija hacia el médico, siguiendo modelos preexistentes en la persona. La "imago paterna", según Jung,
suele ser decisiva para esta transferencia, aunque también puede seguir la imago materna o de un hermano.
La transferencia hacia el médico, cuando excede lo racional, se vuelve comprensible si consideramos que también intervienen
mociones inconscientes. Aún quedan dos puntos por esclarecer: por qué la transferencia es más intensa en personas neuróticas
bajo análisis y por qué en el análisis se presenta como la mayor resistencia al tratamiento, mientras que fuera del análisis es
condición del éxito. Cuando las asociaciones libres de un paciente se bloquean, podemos eliminar esta parálisis señalando que
está bajo el efecto de una ocurrencia relativa al médico, lo que cambia la situación y facilita las ocurrencias.
A primera vista, parece una gran desventaja del psicoanálisis que la transferencia, normalmente una poderosa herramienta para
el éxito, se convierta en el medio más potente de resistencia. Sin embargo, al analizarlo más de cerca, se aclara que esto no es
exclusivo del psicoanálisis. En instituciones donde los enfermos nerviosos no son tratados analíticamente, se observan intensas y
a veces indignas transferencias, llegando incluso a una sumisión con evidente coloración erótica. Esto se debe atribuir a la neurosis,
no al psicoanálisis.
El segundo problema, sobre por qué la transferencia se convierte en resistencia durante el psicoanálisis, requiere examinar la
situación psicológica del tratamiento. La formación de una psiconeurosis implica un proceso de introversión de la libido, donde
disminuye la libido consciente y aumentan las fantasías inconscientes. La cura analítica sigue esta libido regresiva, buscando
devolverla a la conciencia y ponerla al servicio de la realidad objetiva. Cuando la investigación analítica se encuentra con esta libido
retirada, se produce un conflicto, ya que todas las fuerzas que causaron la regresión de la libido se oponen al trabajo del análisis
para mantener el nuevo estado.
Estas resistencias se originan porque la introversión de la libido se justificó por una relación específica con el mundo exterior, y si
no hubiera sido adecuada en ese momento, no se habría producido. Además, la libido disponible siempre ha estado bajo la
atracción de los complejos inconscientes, y la regresión se produjo por la relajación de la atracción de la realidad. Para liberarla, es
necesario vencer esta atracción de lo inconsciente y cancelar la represión de las pulsiones inconscientes y sus producciones.
Esto crea una gran parte de la resistencia, que a menudo mantiene la enfermedad incluso cuando la alienación de la realidad ha
perdido su fundamento temporal. El análisis debe combatir las resistencias de ambas fuentes, y la resistencia acompaña cada paso
del tratamiento, haciendo que cada ocurrencia y acto del paciente sea un compromiso entre las fuerzas hacia la salud y las que se
oponen a ella.
Si perseguimos un complejo patógeno desde su manifestación consciente hasta su raíz en el inconsciente, pronto encontramos
una región donde la resistencia se hace evidente. En este punto, sobreviene la transferencia, que se produce si algo del complejo
puede transferirse al médico, manifestándose como una ocurrencia inmediata y señalada por la resistencia, como la detención de
las ocurrencias.
La transferencia se presenta primero como la herramienta más poderosa de la resistencia en el análisis. Cuando nos acercamos a
un complejo patógeno, la parte del complejo que puede transferirse surge primero y se defiende con tenacidad. Vencida esta
parte, los otros elementos ofrecen menos resistencia. Cuanto más dura la cura analítica, más se utiliza la transferencia como una
forma de resistencia.
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Realizado por MatyBuda