LA REPRESIÓN (147-152)
Sigmund Freud (1915)
Resumen:
En nuestras anteriores investigaciones, exploramos cómo las representaciones, cargadas con energía psíquica de pulsiones, son
reprimidas. Sin embargo, la observación clínica nos ha mostrado que, junto a estas representaciones, interviene otro elemento: el
"monto de afecto". Este término se refiere a la energía pulsional separada de la representación, manifestándose como afectos
sensorialmente registrables. A partir de ahora, al analizar un caso de represión, debemos seguir dos caminos separados: el destino
de la representación misma y el del "monto de afecto" que la acompaña.
El destino habitual de la representación que porta la pulsión suele ser su desaparición de la conciencia si alguna vez fue co nsciente,
o su restricción en la conciencia si estaba emergiendo hacia ella. Esta diferencia es sutil; es similar a expulsar a un h uésped
indeseado de mi hogar o permitirle, después de reconocerlo, que no cruce el umbral.
El "monto de afecto", un concepto derivado del trabajo de Breuer, puede tener tres destinos posibles: ser completamente
sofocado, manifestarse como un afecto coloreado cualitativamente, o transformarse en angustia. Las últimas dos posibilidades nos
desafían a entender cómo la energía psíquica de las pulsiones se transforma en estados afectivos, especialmente en angustia.
Es crucial recordar que el propósito primordial de la represión era evitar el displacer. Por lo tanto, el destino del "monto de afecto"
es más relevante que el de la representación misma para evaluar el éxito del proceso represivo. Si una represión no logra evitar la
emergencia de sensaciones de displacer o angustia, podemos concluir que ha fracasado, aunque haya logrado su objetivo con la
representación. Estos casos de represión fallida son especialmente interesantes para nuestro estudio, ya que revelan más sobre
los procesos involucrados que los casos de represión exitosa, que suelen escapar de nuestra atención.
En esta investigación nos centramos en comprender el mecanismo de la represión y determinar si es único o varía entre diferen tes
psiconeurosis. Encontramos que el mecanismo de la represión solo es accesible retrospectivamente a través de sus resultados.
Generalmente, la represión produce una formación sustitutiva en la representación reprimida. Nos preguntamos si este
mecanismo es único o diverso para cada tipo de neurosis, y si la formación sustitutiva y los síntomas se superponen con el
mecanismo de la represión.
Parece que los mecanismos de la formación sustitutiva y de síntoma difieren de la represión misma, sugiriendo que involucran
procesos distintos para el retorno de lo reprimido. Proponemos investigar estos mecanismos antes de abordar completamente el
mecanismo de la represión.
Para anticipar, destacamos que el mecanismo de la represión no coincide con el de la formación sustitutiva, que presenta diversos
mecanismos. Los mecanismos de la represión comparten la característica de sustraer la investidura energética (o libido en
pulsiones sexuales).
Ilustramos estos conceptos con ejemplos de las psiconeurosis, enfocándonos en el caso de una fobia a los animales como resultado
de una pulsión reprimida hacia el padre. Esta represión fallida genera una fobia como un intento de evitar la angustia, mostrando
cómo la represión puede operar y sus consecuencias en casos específicos como este.
En el estudio de la histeria de conversión, observamos que su proceso represivo difiere significativamente de otros tipos de
neurosis. Aquí, la represión logra hacer desaparecer completamente el afecto asociado al conflicto psíquico, lo cual es característico
de la conducta de "belle indifférence des hystériques". Sin embargo, en algunos casos persisten sensaciones penosas o se
desarrolla angustia, dando lugar a formaciones sustitutivas como síntomas somáticos hiperintensos, típicamente sensoriales o
motores.
La represión en la histeria de conversión puede considerarse mayormente exitosa en cuanto a la eliminación del afecto, pero s e
acompaña de formaciones sustitutivas complejas que actúan como síntomas. Este proceso no suele requerir una segunda fase de
trabajo, como ocurre en otras neurosis. En contraste, en la neurosis obsesiva, donde la represión afecta a impulsos hostiles
reprimidos, inicialmente tiene éxito al eliminar la representación y el afecto asociado. Sin embargo, a largo plazo, este tip o de
represión enfrenta dificultades crecientes debido a la ambivalencia del impulso reprimido, lo que permite que los afectos
reprimidos retornen en formas como angustia moral, reproches excesivos y obsesiones.
Estas comparaciones indican que se necesitan investigaciones más amplias para entender mejor cómo se entrelazan la represión
y la formación de síntomas en las neurosis. El complejo entrelazamiento de factores requiere enfoques alternados para cada tipo
de neurosis, con el objetivo de alcanzar una comprensión integral que permita discernir los procesos subyacentes con claridad.
1
Realizado por MatyBuda
Sigmund Freud (1915)
Resumen:
En nuestras anteriores investigaciones, exploramos cómo las representaciones, cargadas con energía psíquica de pulsiones, son
reprimidas. Sin embargo, la observación clínica nos ha mostrado que, junto a estas representaciones, interviene otro elemento: el
"monto de afecto". Este término se refiere a la energía pulsional separada de la representación, manifestándose como afectos
sensorialmente registrables. A partir de ahora, al analizar un caso de represión, debemos seguir dos caminos separados: el destino
de la representación misma y el del "monto de afecto" que la acompaña.
El destino habitual de la representación que porta la pulsión suele ser su desaparición de la conciencia si alguna vez fue co nsciente,
o su restricción en la conciencia si estaba emergiendo hacia ella. Esta diferencia es sutil; es similar a expulsar a un h uésped
indeseado de mi hogar o permitirle, después de reconocerlo, que no cruce el umbral.
El "monto de afecto", un concepto derivado del trabajo de Breuer, puede tener tres destinos posibles: ser completamente
sofocado, manifestarse como un afecto coloreado cualitativamente, o transformarse en angustia. Las últimas dos posibilidades nos
desafían a entender cómo la energía psíquica de las pulsiones se transforma en estados afectivos, especialmente en angustia.
Es crucial recordar que el propósito primordial de la represión era evitar el displacer. Por lo tanto, el destino del "monto de afecto"
es más relevante que el de la representación misma para evaluar el éxito del proceso represivo. Si una represión no logra evitar la
emergencia de sensaciones de displacer o angustia, podemos concluir que ha fracasado, aunque haya logrado su objetivo con la
representación. Estos casos de represión fallida son especialmente interesantes para nuestro estudio, ya que revelan más sobre
los procesos involucrados que los casos de represión exitosa, que suelen escapar de nuestra atención.
En esta investigación nos centramos en comprender el mecanismo de la represión y determinar si es único o varía entre diferen tes
psiconeurosis. Encontramos que el mecanismo de la represión solo es accesible retrospectivamente a través de sus resultados.
Generalmente, la represión produce una formación sustitutiva en la representación reprimida. Nos preguntamos si este
mecanismo es único o diverso para cada tipo de neurosis, y si la formación sustitutiva y los síntomas se superponen con el
mecanismo de la represión.
Parece que los mecanismos de la formación sustitutiva y de síntoma difieren de la represión misma, sugiriendo que involucran
procesos distintos para el retorno de lo reprimido. Proponemos investigar estos mecanismos antes de abordar completamente el
mecanismo de la represión.
Para anticipar, destacamos que el mecanismo de la represión no coincide con el de la formación sustitutiva, que presenta diversos
mecanismos. Los mecanismos de la represión comparten la característica de sustraer la investidura energética (o libido en
pulsiones sexuales).
Ilustramos estos conceptos con ejemplos de las psiconeurosis, enfocándonos en el caso de una fobia a los animales como resultado
de una pulsión reprimida hacia el padre. Esta represión fallida genera una fobia como un intento de evitar la angustia, mostrando
cómo la represión puede operar y sus consecuencias en casos específicos como este.
En el estudio de la histeria de conversión, observamos que su proceso represivo difiere significativamente de otros tipos de
neurosis. Aquí, la represión logra hacer desaparecer completamente el afecto asociado al conflicto psíquico, lo cual es característico
de la conducta de "belle indifférence des hystériques". Sin embargo, en algunos casos persisten sensaciones penosas o se
desarrolla angustia, dando lugar a formaciones sustitutivas como síntomas somáticos hiperintensos, típicamente sensoriales o
motores.
La represión en la histeria de conversión puede considerarse mayormente exitosa en cuanto a la eliminación del afecto, pero s e
acompaña de formaciones sustitutivas complejas que actúan como síntomas. Este proceso no suele requerir una segunda fase de
trabajo, como ocurre en otras neurosis. En contraste, en la neurosis obsesiva, donde la represión afecta a impulsos hostiles
reprimidos, inicialmente tiene éxito al eliminar la representación y el afecto asociado. Sin embargo, a largo plazo, este tip o de
represión enfrenta dificultades crecientes debido a la ambivalencia del impulso reprimido, lo que permite que los afectos
reprimidos retornen en formas como angustia moral, reproches excesivos y obsesiones.
Estas comparaciones indican que se necesitan investigaciones más amplias para entender mejor cómo se entrelazan la represión
y la formación de síntomas en las neurosis. El complejo entrelazamiento de factores requiere enfoques alternados para cada tipo
de neurosis, con el objetivo de alcanzar una comprensión integral que permita discernir los procesos subyacentes con claridad.
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Realizado por MatyBuda