PROYECTO DE PSICOLOGÍA (11, 12, 13)
Sigmund Freud (1950)
Resumen:
11. LA VIVENCIA DE SATISFACCIÓN
Cuando las neuronas del núcleo se llenan, buscan descargar energía a través de caminos motores, resultando en cambios interno s
como expresiones emocionales y reacciones físicas, pero sin aliviar la tensión porque el estímulo interno persiste. Para aliv iar esta
tensión, se necesita una intervención externa que elimine temporalmente la fuente de estímulo, lo cual solo es posible median te
acciones específicas, como la obtención de alimento o la interacción sexual, que al principio el organismo no puede realizar sin
ayuda.
La descarga interna del niño a través de llanto o movimientos puede alertar a un cuidador experimentado, que realiza la acció n
específica necesaria en el mundo exterior. Esta intervención externa permite que el niño internalice la operación necesaria p ara
aliviar el estímulo, creando una vivencia de satisfacción con profundas consecuencias para el desarrollo psíquico. Tres cosas
ocurren: se logra una descarga duradera, se genera una investidura neuronal correspondiente a la percepción del objeto, y las
descargas de los movimientos reflejos desencadenan noticias sensoriales en otras partes del sistema.
La facilitación se forma a través de la asociación por simultaneidad, donde neuronas investidas simultáneamente facilitan el paso
de energía entre ellas, estableciendo conexiones duraderas. La conciencia es definida como la investidura cuantitativa de neu ronas,
y la energía fluye más fácilmente entre neuronas previamente investidas.
La vivencia de satisfacción crea una facilitación entre recuerdos e imágenes neuronales del núcleo, de modo que cuando se reanima
el deseo, la investidura se transfiere a los recuerdos, provocando una animación que puede producir una alucinación. Si esta
alucinación lleva a una acción refleja, inevitablemente conduce al desengaño.
12. LA VIVENCIA DE DOLOR
Cuando nuestras neuronas del núcleo se llenan de energía (QíI) por conductos endógenos, el sistema intenta descargarse a través
de respuestas motoras internas como expresiones emocionales. En situaciones de dolor, estas descargas no alivian la tensión y, en
cambio, generan una mayor sensación de displacer. El dolor produce un incremento de nivel en nuestro sistema, una tendencia a
descargar esa energía, y una conexión con la memoria del objeto causante del dolor.
Si se reactivan las imágenes mnémicas del objeto hostil, se produce una sensación similar al dolor, que incluye displacer y u na
tendencia a la descarga. La fuente de esta energía no es el estímulo externo original, sino una investidura de recuerdos que
desprende displacer desde el interior del cuerpo.
Proponemos que existen neuronas especializadas, llamadas "neuronas llave," que, al activarse, generan estímulos endógenos que
contribuyen al aumento de energía en nuestro sistema en lugar de descargarla. Estas neuronas son responsables de mantener una
facilitación con las imágenes-recuerdo del objeto hostil, lo que provoca el displacer asociado a la vivencia del dolor.
La idea es respaldada por la observación del desprendimiento sexual, sugiriendo que los estímulos endógenos podrían ser
productos químicos variados. La capacidad de una mínima investidura de recuerdos hostiles para generar un gran displacer indi ca
que el dolor crea facilitaciones extremadamente amplias. En resumen, la facilitación depende completamente de la cantidad de
energía Qíl, y una pequeña cantidad puede tener un efecto facilitador muy superior a lo esperado.
13. AFECTOS Y ESTADOS DE DESEO
En las experiencias de afecto y deseo, ambos estados elevan la tensión Qíl en nuestro sistema. El afecto, generado por un
desprendimiento repentino, y el deseo, por la acumulación gradual, son cruciales para nuestro desarrollo en '^ ya que crean
motivos compulsivos persistentes. Del deseo surge una atracción directa hacia el objeto o su huella mnémica, mientras que del
dolor resulta una repulsión, una disminución de la inversión en la memoria del objeto hostil. Estas respuestas se conocen como
atracción de deseo primaria y defensa primaria.
La atracción del deseo puede explicarse por la intensa inversión de la imagen-recuerdo amistosa en Qíl, mucho mayor que la
provocada por una simple percepción, facilitando una conexión particularmente fuerte desde el núcleo '^ hasta las neuronas
correspondientes en el manto.
1
Realizado por MatyBuda
Sigmund Freud (1950)
Resumen:
11. LA VIVENCIA DE SATISFACCIÓN
Cuando las neuronas del núcleo se llenan, buscan descargar energía a través de caminos motores, resultando en cambios interno s
como expresiones emocionales y reacciones físicas, pero sin aliviar la tensión porque el estímulo interno persiste. Para aliv iar esta
tensión, se necesita una intervención externa que elimine temporalmente la fuente de estímulo, lo cual solo es posible median te
acciones específicas, como la obtención de alimento o la interacción sexual, que al principio el organismo no puede realizar sin
ayuda.
La descarga interna del niño a través de llanto o movimientos puede alertar a un cuidador experimentado, que realiza la acció n
específica necesaria en el mundo exterior. Esta intervención externa permite que el niño internalice la operación necesaria p ara
aliviar el estímulo, creando una vivencia de satisfacción con profundas consecuencias para el desarrollo psíquico. Tres cosas
ocurren: se logra una descarga duradera, se genera una investidura neuronal correspondiente a la percepción del objeto, y las
descargas de los movimientos reflejos desencadenan noticias sensoriales en otras partes del sistema.
La facilitación se forma a través de la asociación por simultaneidad, donde neuronas investidas simultáneamente facilitan el paso
de energía entre ellas, estableciendo conexiones duraderas. La conciencia es definida como la investidura cuantitativa de neu ronas,
y la energía fluye más fácilmente entre neuronas previamente investidas.
La vivencia de satisfacción crea una facilitación entre recuerdos e imágenes neuronales del núcleo, de modo que cuando se reanima
el deseo, la investidura se transfiere a los recuerdos, provocando una animación que puede producir una alucinación. Si esta
alucinación lleva a una acción refleja, inevitablemente conduce al desengaño.
12. LA VIVENCIA DE DOLOR
Cuando nuestras neuronas del núcleo se llenan de energía (QíI) por conductos endógenos, el sistema intenta descargarse a través
de respuestas motoras internas como expresiones emocionales. En situaciones de dolor, estas descargas no alivian la tensión y, en
cambio, generan una mayor sensación de displacer. El dolor produce un incremento de nivel en nuestro sistema, una tendencia a
descargar esa energía, y una conexión con la memoria del objeto causante del dolor.
Si se reactivan las imágenes mnémicas del objeto hostil, se produce una sensación similar al dolor, que incluye displacer y u na
tendencia a la descarga. La fuente de esta energía no es el estímulo externo original, sino una investidura de recuerdos que
desprende displacer desde el interior del cuerpo.
Proponemos que existen neuronas especializadas, llamadas "neuronas llave," que, al activarse, generan estímulos endógenos que
contribuyen al aumento de energía en nuestro sistema en lugar de descargarla. Estas neuronas son responsables de mantener una
facilitación con las imágenes-recuerdo del objeto hostil, lo que provoca el displacer asociado a la vivencia del dolor.
La idea es respaldada por la observación del desprendimiento sexual, sugiriendo que los estímulos endógenos podrían ser
productos químicos variados. La capacidad de una mínima investidura de recuerdos hostiles para generar un gran displacer indi ca
que el dolor crea facilitaciones extremadamente amplias. En resumen, la facilitación depende completamente de la cantidad de
energía Qíl, y una pequeña cantidad puede tener un efecto facilitador muy superior a lo esperado.
13. AFECTOS Y ESTADOS DE DESEO
En las experiencias de afecto y deseo, ambos estados elevan la tensión Qíl en nuestro sistema. El afecto, generado por un
desprendimiento repentino, y el deseo, por la acumulación gradual, son cruciales para nuestro desarrollo en '^ ya que crean
motivos compulsivos persistentes. Del deseo surge una atracción directa hacia el objeto o su huella mnémica, mientras que del
dolor resulta una repulsión, una disminución de la inversión en la memoria del objeto hostil. Estas respuestas se conocen como
atracción de deseo primaria y defensa primaria.
La atracción del deseo puede explicarse por la intensa inversión de la imagen-recuerdo amistosa en Qíl, mucho mayor que la
provocada por una simple percepción, facilitando una conexión particularmente fuerte desde el núcleo '^ hasta las neuronas
correspondientes en el manto.
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Realizado por MatyBuda