Durante su segundo gobierno, la autoridad y la influencia de Rosas se
proyectaron fuera de la provincia de Buenos Aires, hacia el resto de la
Confederación. Sin embargo, entre 1838 y 1842 el gobernador bonaerense
debió enfrentar una serie de conflictos internos y externos que pusieron
en vilo el régimen.
Conflicto con Corrientes
En febrero de 1839 el gobernador correntino Berón de Astrada decidió
declararle la guerra a Buenos Aires y a Entre Ríos porque exigía la libre
navegación de los ríos interiores y la habilitación de sus puertos para el
comercio exterior. Además, el deseo de Corrientes de sobre la inmediata
sanción de una Constitución Nacional chocaba con las ideas de Rosas (este
último decía que para sancionar una Constitución debía imperar el orden
en el país el cual no existía). El 31 de marzo, las fuerzas correntinas fueron
derrotadas en la batalla de Pago Largo donde muere Beron de Astrada.
Conspiración de Maza
En junio de 1839, la Asociación de Mayo organizó en Buenos Aires un
levantamiento militar con el objeto de derrocar a Rosas. Entre los
conspiradores se encontraban el coronel Ramón Maza y Manuel Maza, sin
embargo, Rosas fue informado del plan y los conspiradores fueron
arrestados.
Libres del Sur
Unos meses después surgió un nuevo inconveniente en la campaña del
sur de la provincia de Buenos Aires, allí se produjo un levantamiento
armado encabezado por algunos estancieros de la zona de Dolores y
Chascamús debido a que se sentían traicionados y perjudicados por Rosas
al eliminar el sistema de enfiteusis (consistía en la entrega de tierras del
Estado a particulares durante un periodo de 20 años). Los conspiradores
contaban con el apoyo de Lavalle.