MICRONUTRIENTES
VITAMINAS Y MINERALES
Vitaminas liposolubles
Vitamina A (retinol, retinal y ácido retinoico)
El más activo es el ácido retinoico. La vitamina A se almacena en el hígado como retinol y ésteres de
retinol (palmitato de retinol), unidos a las proteínas citosólicas fijadoras de retinol (CRBP). El retinol se
excreta del hígado unido a la proteína sérica fijadora de retinol (SRBP).
El ácido retinoico es una molécula de señalización que interactúa con los factores de transcripción
activados por ligandos, interviene en el crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso central.
Los vegetales de color verde oscuro y amarillo son buenas fuentes de B-carotenos. Las reservas en el
hígado duran aproximadamente 1 año. El hígado, la yema de huevo, mantequilla y la leche son buenas
fuentes de vitamina A preformada.
El déficit de vitamina A se manifiesta como ceguera nocturna. También afecta el crecimiento y a la
diferenciación de las células epiteliales (epitelización defectuosa y queratomalacia (ablandamiento y
opacidad corneales).
El exceso de vitamina A es tóxico, con síntomas que incluyen dolor óseo, pérdida del cabello,
dermatitis, hepatoesplenomegalia, naúseas, vómitos, visión doble, cefaleas y diarrea. Es teratógeno (en
exceso).
Vitamina D (calciol)
Es la única vitamina que habitualmente no se requiere en la dieta. El 7-dehidrocolesterol se sintetiza en
el hígado y se encuentra en la piel. Los productos de la reacción fotolítica son el ergocalciferol (vitamina
D2) y el colecalciferol (vitamina D3).
La mayor parte de la ingestión de vitamina se realiza a través de la leche y otros alimentos
suplementados. Los aceites de pescado, las yemas de huevo y el hígado son ricos en esta vitamina.
, La deficiencia de vitamina D causa raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos. La vitamina D
en exceso es tóxica. Da lugar a un aumento de la absorción de calcio y a reabsorción ósea, provocando
con ello hipercalcemia y depósito metastásico de calcio. Aumenta la litiasis renal.
Vitamina E (tocoferoles)
Las fuentes más ricas de origen natural son los aceites vegetales y los frutos secos.
La vitamina E es el antioxidante natural más abundante y por su liposolubilidad se asocia con todas las
estructuras que contienen lípidos: membranas, lipoproteínas y depósitos de grasa. Se absorbe de la dieta
con otros componentes lipídicos. En la circulación se asocia con las lipoproteínas.
La baja ingestión de vitamina E durante el embarazo y en los niños recién nacidos puede estar asociada
con deficiencia. La deficiencia en los lactantes prematuros produce anemia hemolítica, trombocitosis y
edema.
Vitamina K (filoquinona: K1, menaquinona: K2)
La vitamina es necesaria para la coagulación sanguínea (factores vitamina K dependientes: II, VII, IX,
X). La absorción depende de la absorción apropiada de grasa.
La vitamina K circula como filoquinona y sus almacenamientos hepáticos se encuentran en forma de
menaquinona. Está ampliamente distribuida en la naturaleza: sus fuentes en la dieta son las hojas verdes
de los vegetales y las frutas, los productos lácteos, los aceites vegetales, los cereales y las carnes
Vitaminas hidrosolubles
Vitaminas del complejo B
Con la excepción de la vitamina B12, el organismo no tiene capacidad de almacenamiento para las
vitaminas hidrosolubles. En consecuencia, todas las vitaminas hidrosolubles deben suministrarse
regularmente en la dieta. Cualquier exceso se excreta por orina.
Tiamina (vitamina B1)
Es fundamental para las reacciones de descarboxilación y para algunas reacciones catalizadas por
transferasas, además de para el metabolismo energético normal de los hidratos de carbono.
VITAMINAS Y MINERALES
Vitaminas liposolubles
Vitamina A (retinol, retinal y ácido retinoico)
El más activo es el ácido retinoico. La vitamina A se almacena en el hígado como retinol y ésteres de
retinol (palmitato de retinol), unidos a las proteínas citosólicas fijadoras de retinol (CRBP). El retinol se
excreta del hígado unido a la proteína sérica fijadora de retinol (SRBP).
El ácido retinoico es una molécula de señalización que interactúa con los factores de transcripción
activados por ligandos, interviene en el crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso central.
Los vegetales de color verde oscuro y amarillo son buenas fuentes de B-carotenos. Las reservas en el
hígado duran aproximadamente 1 año. El hígado, la yema de huevo, mantequilla y la leche son buenas
fuentes de vitamina A preformada.
El déficit de vitamina A se manifiesta como ceguera nocturna. También afecta el crecimiento y a la
diferenciación de las células epiteliales (epitelización defectuosa y queratomalacia (ablandamiento y
opacidad corneales).
El exceso de vitamina A es tóxico, con síntomas que incluyen dolor óseo, pérdida del cabello,
dermatitis, hepatoesplenomegalia, naúseas, vómitos, visión doble, cefaleas y diarrea. Es teratógeno (en
exceso).
Vitamina D (calciol)
Es la única vitamina que habitualmente no se requiere en la dieta. El 7-dehidrocolesterol se sintetiza en
el hígado y se encuentra en la piel. Los productos de la reacción fotolítica son el ergocalciferol (vitamina
D2) y el colecalciferol (vitamina D3).
La mayor parte de la ingestión de vitamina se realiza a través de la leche y otros alimentos
suplementados. Los aceites de pescado, las yemas de huevo y el hígado son ricos en esta vitamina.
, La deficiencia de vitamina D causa raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos. La vitamina D
en exceso es tóxica. Da lugar a un aumento de la absorción de calcio y a reabsorción ósea, provocando
con ello hipercalcemia y depósito metastásico de calcio. Aumenta la litiasis renal.
Vitamina E (tocoferoles)
Las fuentes más ricas de origen natural son los aceites vegetales y los frutos secos.
La vitamina E es el antioxidante natural más abundante y por su liposolubilidad se asocia con todas las
estructuras que contienen lípidos: membranas, lipoproteínas y depósitos de grasa. Se absorbe de la dieta
con otros componentes lipídicos. En la circulación se asocia con las lipoproteínas.
La baja ingestión de vitamina E durante el embarazo y en los niños recién nacidos puede estar asociada
con deficiencia. La deficiencia en los lactantes prematuros produce anemia hemolítica, trombocitosis y
edema.
Vitamina K (filoquinona: K1, menaquinona: K2)
La vitamina es necesaria para la coagulación sanguínea (factores vitamina K dependientes: II, VII, IX,
X). La absorción depende de la absorción apropiada de grasa.
La vitamina K circula como filoquinona y sus almacenamientos hepáticos se encuentran en forma de
menaquinona. Está ampliamente distribuida en la naturaleza: sus fuentes en la dieta son las hojas verdes
de los vegetales y las frutas, los productos lácteos, los aceites vegetales, los cereales y las carnes
Vitaminas hidrosolubles
Vitaminas del complejo B
Con la excepción de la vitamina B12, el organismo no tiene capacidad de almacenamiento para las
vitaminas hidrosolubles. En consecuencia, todas las vitaminas hidrosolubles deben suministrarse
regularmente en la dieta. Cualquier exceso se excreta por orina.
Tiamina (vitamina B1)
Es fundamental para las reacciones de descarboxilación y para algunas reacciones catalizadas por
transferasas, además de para el metabolismo energético normal de los hidratos de carbono.