REFLEXIÓN NÚMERO 1.
Esta pregunta nos hace reflexionar sobre qué es más importante en el ser humano, su
cultura o su naturaleza biológica.
Por cultura entendemos todo aquello, material o inmaterial (creencias, valores,
comportamientos y objetos concretos), que identifica a un determinado grupo de
personas, y surgen de sus vivencias en una determinada realidad.
Por naturaleza biológica, entendemos que el hombre es un ser vivo y como tal
forma parte de la naturaleza.
En nuestra opinión, el ser humano es una realidad compleja en la que coexisten tanto
las cualidades biológicas como las culturales. No podríamos inclinarnos hacia la
importancia de unas cualidades sobre otras, puesto que ambas le dan identidad al ser
humano como especie.
En el proceso de humanización no solo interfieren las propiedades biológicas, sino
también las propiedades culturales.
La historia de nuestra especie, al igual que la de cualquier otra especie del reino
animal, es una historia por la supervivencia. En ese sentido, tanto factores biológicos
como culturales han contribuido a que el ser humano como especie siga existiendo y
sea lo que es en la actualidad.
La variedad de culturas y civilizaciones actuales es el resultado del esfuerzo del ser
humano por evolucionar y hacer frente a los peligros que puedan encontrarse en el
medio.
El ejemplo más claro de esta reflexión lo tenemos en el esfuerzo que realizan
nuestros padres por enseñarnos a sobrevivir en el medio en el que nos encontramos
inmersos. Sobrevivir constituye en sí una cualidad biológica de cualquier especie,
ahora bien, la manera cómo sobrevivir y la forma de transmitir dicha enseñanza,
corresponde a nuestra cultura, a nuestros valores, en definitiva a nuestra educación.
Otro ejemplo lo tenemos en el caso de comenzar a seleccionar una opción formativa
para nosotros. Formarnos para desempeñar una labor tiene una base natural, puesto
que si nos fijamos en cada especie del reino animal, cada uno de sus miembros tiene
una labor para buscarse la forma de sobrevivir, sobre todo, cuando viven en
comunidad. Pensemos en las abejas (abejas reinas, abejas zánganos, abejas obreras),
cada una tiene una labor diferente. La abeja reina es la única que puede ser fecundada.
La función de la abeja zángano es fecundar a otras abejas reinas. Por último, la función
de las abejas obreras es cuidar del enjambre.
Esta pregunta nos hace reflexionar sobre qué es más importante en el ser humano, su
cultura o su naturaleza biológica.
Por cultura entendemos todo aquello, material o inmaterial (creencias, valores,
comportamientos y objetos concretos), que identifica a un determinado grupo de
personas, y surgen de sus vivencias en una determinada realidad.
Por naturaleza biológica, entendemos que el hombre es un ser vivo y como tal
forma parte de la naturaleza.
En nuestra opinión, el ser humano es una realidad compleja en la que coexisten tanto
las cualidades biológicas como las culturales. No podríamos inclinarnos hacia la
importancia de unas cualidades sobre otras, puesto que ambas le dan identidad al ser
humano como especie.
En el proceso de humanización no solo interfieren las propiedades biológicas, sino
también las propiedades culturales.
La historia de nuestra especie, al igual que la de cualquier otra especie del reino
animal, es una historia por la supervivencia. En ese sentido, tanto factores biológicos
como culturales han contribuido a que el ser humano como especie siga existiendo y
sea lo que es en la actualidad.
La variedad de culturas y civilizaciones actuales es el resultado del esfuerzo del ser
humano por evolucionar y hacer frente a los peligros que puedan encontrarse en el
medio.
El ejemplo más claro de esta reflexión lo tenemos en el esfuerzo que realizan
nuestros padres por enseñarnos a sobrevivir en el medio en el que nos encontramos
inmersos. Sobrevivir constituye en sí una cualidad biológica de cualquier especie,
ahora bien, la manera cómo sobrevivir y la forma de transmitir dicha enseñanza,
corresponde a nuestra cultura, a nuestros valores, en definitiva a nuestra educación.
Otro ejemplo lo tenemos en el caso de comenzar a seleccionar una opción formativa
para nosotros. Formarnos para desempeñar una labor tiene una base natural, puesto
que si nos fijamos en cada especie del reino animal, cada uno de sus miembros tiene
una labor para buscarse la forma de sobrevivir, sobre todo, cuando viven en
comunidad. Pensemos en las abejas (abejas reinas, abejas zánganos, abejas obreras),
cada una tiene una labor diferente. La abeja reina es la única que puede ser fecundada.
La función de la abeja zángano es fecundar a otras abejas reinas. Por último, la función
de las abejas obreras es cuidar del enjambre.