PSICOBIOLOGÍA I
, CAPÍTULO V: ECOLOGÍA DEL COMPORTAMIENTO
1. Historia
No cabe duda de que la conducta es un fenómeno biológico y que su paradigma tiene que ser
el de la psicología evolucionista. La ecología del comportamiento es la estrategia
evolucionista para el estudio de la conducta.
Tras Darwin, William James planteó la necesidad por el estudio de la conducta y la mente
como procesos adaptativos. La psicología comparada, cuyo máximo exponente es Bitermann,
pone de manifiesto que el aprendizaje es fruto de la evolución. En contraposición a la
psicología comprada americana se encuentra la Etología europea, otro abordaje evolucionista
de la conducta. Con el tiempo ambas han confluido hasta dar la ecología del comportamiento.
1.1 El concepto de instinto y la etología clásica
El término instinto no es popular en la psicología actual a pesar de formar parte de la
psicología popular. Esto quizá se deba al interés de la psicología por alejarse de la filosofía
aristotélico-tomista y cartesiana, que es de dónde procede el término, y convertirse en ciencia.
El predominio del conductismo skinneriano y su afán por colocar el ambiente como causa de
las conductas no dejó espacio para naturaleza en la psicología española. Según el
conductismo solo existen conductas aprendidas y reflejas, claro está, en un ambiente
controlado de laboratorio que limita los estímulos y respuestas de los animales. Los etólogos
al observar las conductas animales en sus hábitats revelan que muchas son innatas puesto que
la experiencia y la práctica no parecen tener relevancia en la eficacia refiriéndose a conductas
sofisticadas como la fabricación de nidos o las conductas de cortejo de las aves, además de
los procesos comunicativos de las especies tan determinantes de la coordinación conductual
dentro de una especie. Por ejemplo, el “lenguaje” de las abejas cuyo desciframiento supuso
una retoma de este término en lo que hoy conocemos como Etología clásica. No constituye
sin embargo un deus ex machina sino una nueva interpretación de la organización de las
respuestas conductuales en animales. Según Konrad Lorenz cualquier conducta instintiva
supone un despliegue de reflejos secuenciales provocados por estímulos biológicamente
significativos. Lorenz afirma que existen mecanismos neurales específicos para cada una de
estas conductas instintivas (como el regurgitar la comida en aves para sus polluelos). Afirmó
también que, además de la anatomía comparada, los patrones conductuales de las especies
permitían establecer una continuidad filogenética entre especies próximas. Lorenz y otros
etólogos asumen que existe un motivo por el que se despliegan estas conductas y en la
medida que los procesos fisiológicos se ven afectados por los procesos endocrinos, se pude
decir que la endocrinología conductual y la etología comparten campo de estudio. También se
afirma que la neuroetología es la ciencia resultante de la síntesis de la etología y la
neurociencia. Debemos recalcar que los patrones típicos aun siendo innatos pueden ser
afectados por la experiencia y que el aprendizaje no es un proceso generalista cuyas leyes se
cumplan siempre. Los conductistas llegaron a la misma conclusión que Lorenz respecto al
proceso de impronta, denominándolo “aprendizaje biológicamente preparado" cuando John
, CAPÍTULO V: ECOLOGÍA DEL COMPORTAMIENTO
1. Historia
No cabe duda de que la conducta es un fenómeno biológico y que su paradigma tiene que ser
el de la psicología evolucionista. La ecología del comportamiento es la estrategia
evolucionista para el estudio de la conducta.
Tras Darwin, William James planteó la necesidad por el estudio de la conducta y la mente
como procesos adaptativos. La psicología comparada, cuyo máximo exponente es Bitermann,
pone de manifiesto que el aprendizaje es fruto de la evolución. En contraposición a la
psicología comprada americana se encuentra la Etología europea, otro abordaje evolucionista
de la conducta. Con el tiempo ambas han confluido hasta dar la ecología del comportamiento.
1.1 El concepto de instinto y la etología clásica
El término instinto no es popular en la psicología actual a pesar de formar parte de la
psicología popular. Esto quizá se deba al interés de la psicología por alejarse de la filosofía
aristotélico-tomista y cartesiana, que es de dónde procede el término, y convertirse en ciencia.
El predominio del conductismo skinneriano y su afán por colocar el ambiente como causa de
las conductas no dejó espacio para naturaleza en la psicología española. Según el
conductismo solo existen conductas aprendidas y reflejas, claro está, en un ambiente
controlado de laboratorio que limita los estímulos y respuestas de los animales. Los etólogos
al observar las conductas animales en sus hábitats revelan que muchas son innatas puesto que
la experiencia y la práctica no parecen tener relevancia en la eficacia refiriéndose a conductas
sofisticadas como la fabricación de nidos o las conductas de cortejo de las aves, además de
los procesos comunicativos de las especies tan determinantes de la coordinación conductual
dentro de una especie. Por ejemplo, el “lenguaje” de las abejas cuyo desciframiento supuso
una retoma de este término en lo que hoy conocemos como Etología clásica. No constituye
sin embargo un deus ex machina sino una nueva interpretación de la organización de las
respuestas conductuales en animales. Según Konrad Lorenz cualquier conducta instintiva
supone un despliegue de reflejos secuenciales provocados por estímulos biológicamente
significativos. Lorenz afirma que existen mecanismos neurales específicos para cada una de
estas conductas instintivas (como el regurgitar la comida en aves para sus polluelos). Afirmó
también que, además de la anatomía comparada, los patrones conductuales de las especies
permitían establecer una continuidad filogenética entre especies próximas. Lorenz y otros
etólogos asumen que existe un motivo por el que se despliegan estas conductas y en la
medida que los procesos fisiológicos se ven afectados por los procesos endocrinos, se pude
decir que la endocrinología conductual y la etología comparten campo de estudio. También se
afirma que la neuroetología es la ciencia resultante de la síntesis de la etología y la
neurociencia. Debemos recalcar que los patrones típicos aun siendo innatos pueden ser
afectados por la experiencia y que el aprendizaje no es un proceso generalista cuyas leyes se
cumplan siempre. Los conductistas llegaron a la misma conclusión que Lorenz respecto al
proceso de impronta, denominándolo “aprendizaje biológicamente preparado" cuando John