TEMA 11 – PRIMO DE RIVERA
El 12 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de
Rivera, dio un golpe de Estado que aceptaría el rey Alfonso XIII. Esto iniciaría una
dictadura de seis años con dos fases, un directorio militar y un directorio civil. Se
llevaron a cabo medidas radicales como la derogación de la Constitución de 1876,
que había estado vigente desde su creación. Durante la dictadura hay un intento de
regeneracionismo del país tras un caótico y polémico reinado de Alfonso XIII, con
un contexto convulso que fomentaba la crisis del sistema de la Restauración.
Concluye con el exilio de Primo de Rivera y la proclamación de la Segunda
República en 1930.
Como antecedentes internacionales, vemos que se produjo la Primera Guerra
Mundial (1914-1918), en la que España mantuvo la neutralidad por no tener alianzas
internacionales. Por tanto, ante la crisis del resto de países, hubo una expansión
económica, y España se convirtió en el principal suministrador de productos. Esto
aumentó la demanda, por lo que la industria se vio beneficiada, pero también
subieron los precios, perjudicando a las clases populares.
También se produjo la Revolución Bolchevique en Rusia, el primer gobierno de
partidos obreros. Ante el miedo a su expansión en Europa, se fortificó la represión
contra los partidos obreros, generando conflictos sociales. Se fundó el Partido
Comunista Español (PCE) en 1921, y se adscribe a la Internacional comunista.
Además, vemos la crisis de la democracia y el surgimiento del fascismo en Italia
con Mussolini (luego con Hitler y el nazismo en Alemania), que quiere controlar la
revolución marxista. También hubo crisis del capitalismo mundial con el Crack del
29.
En España, el reinado de Alfonso XIII dejó un ambiente convulso, por el agotamiento
del sistema de la Restauración y la crisis de la monarquía parlamentaria. Creció el
protagonismo del ejército en la política y había un gran desorden público. Crecieron
los sindicatos (como la CNT, que ganó casi 700.000 miembros en 4 años) y hubo
una situación de miseria y revueltas anarquistas en Andalucía. Aquí se produjo el
Trienio Bolchevique (1918-1921), con una situación prerrevolucionaria en la que se
declaró la situación de guerra, se prohibieron las asociaciones obreras y se
detuvieron a los líderes sindicales. Surgió la Federación Patronal, que contrataba a
pistoleros para asesinar a los líderes sindicales. Hubo más de 800 atentados, como
el asesinato de Eduardo Dato en 1921. En Barcelona hubo una huelga de La
Canadiense que detuvo el 70% de la industria catalana.
Otros antecedentes nacionales son el auge de los nacionalismos periféricos (vasco
y catalán), la subida de precios y no de sueldos o el crecimiento de los partidos de
la oposición, como el Partido Republicano Radical de Lerroux (que se desvió hacia
el conservadurismo), el Partido Reformista de Melquíades Álvarez (republicano,
laico y anticaciquil) o el Partido Socialista.
El 12 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de
Rivera, dio un golpe de Estado que aceptaría el rey Alfonso XIII. Esto iniciaría una
dictadura de seis años con dos fases, un directorio militar y un directorio civil. Se
llevaron a cabo medidas radicales como la derogación de la Constitución de 1876,
que había estado vigente desde su creación. Durante la dictadura hay un intento de
regeneracionismo del país tras un caótico y polémico reinado de Alfonso XIII, con
un contexto convulso que fomentaba la crisis del sistema de la Restauración.
Concluye con el exilio de Primo de Rivera y la proclamación de la Segunda
República en 1930.
Como antecedentes internacionales, vemos que se produjo la Primera Guerra
Mundial (1914-1918), en la que España mantuvo la neutralidad por no tener alianzas
internacionales. Por tanto, ante la crisis del resto de países, hubo una expansión
económica, y España se convirtió en el principal suministrador de productos. Esto
aumentó la demanda, por lo que la industria se vio beneficiada, pero también
subieron los precios, perjudicando a las clases populares.
También se produjo la Revolución Bolchevique en Rusia, el primer gobierno de
partidos obreros. Ante el miedo a su expansión en Europa, se fortificó la represión
contra los partidos obreros, generando conflictos sociales. Se fundó el Partido
Comunista Español (PCE) en 1921, y se adscribe a la Internacional comunista.
Además, vemos la crisis de la democracia y el surgimiento del fascismo en Italia
con Mussolini (luego con Hitler y el nazismo en Alemania), que quiere controlar la
revolución marxista. También hubo crisis del capitalismo mundial con el Crack del
29.
En España, el reinado de Alfonso XIII dejó un ambiente convulso, por el agotamiento
del sistema de la Restauración y la crisis de la monarquía parlamentaria. Creció el
protagonismo del ejército en la política y había un gran desorden público. Crecieron
los sindicatos (como la CNT, que ganó casi 700.000 miembros en 4 años) y hubo
una situación de miseria y revueltas anarquistas en Andalucía. Aquí se produjo el
Trienio Bolchevique (1918-1921), con una situación prerrevolucionaria en la que se
declaró la situación de guerra, se prohibieron las asociaciones obreras y se
detuvieron a los líderes sindicales. Surgió la Federación Patronal, que contrataba a
pistoleros para asesinar a los líderes sindicales. Hubo más de 800 atentados, como
el asesinato de Eduardo Dato en 1921. En Barcelona hubo una huelga de La
Canadiense que detuvo el 70% de la industria catalana.
Otros antecedentes nacionales son el auge de los nacionalismos periféricos (vasco
y catalán), la subida de precios y no de sueldos o el crecimiento de los partidos de
la oposición, como el Partido Republicano Radical de Lerroux (que se desvió hacia
el conservadurismo), el Partido Reformista de Melquíades Álvarez (republicano,
laico y anticaciquil) o el Partido Socialista.