Entre los siglos XII y XIII, en Europa se dio un cambio económico y social profundo que tuvo
su repercusión también en el ámbito cultural y artístico. El arte gótico era el arte de la nueva clase
triunfante, la burguesía urbana, que plasmaba sus gustos y su concepción religiosa en él.
Con orígenes en Francia, se extendió por toda Europa con gran rapidez a través de las nuevas
rutas comerciales y de los caminos de peregrinación, siendo, como el Románico, un estilo
internacional con uniformidad de criterios.
A partir del siglo XIV, nuevas guerras y epidemias dificultaron el desarrollo del comercio y
la prosperidad económica, por lo que el arte gótico se diversificó en nuevas propuestas sin perder su
entidad como estilo. Así, por ejemplo, en arquitectura tenemos el Gótico levantino desarrollado en la
Corona de Aragón o el Gótico perpendicular británico.
En el siglo XV, el arte gótico empezó a diluirse entre los inicios del primer Renacimiento,
sobre todo en los Países Bajos y el norte de Italia, donde se dio lugar a la obra de los primitivos
flamencos y del Quattrocento. En el resto de Europa, el arte gótico prolongó su pervivencia en formas
cada vez más exageradas y grandilocuentes que llegarían al Gótico flamígero.
5.1. Arquitectura
5.1.1. Arquitectura religiosa
La catedral es el edificio representativo de la sociedad urbana y responde a la nueva
sensibilidad religiosa que defiende la burguesía. Posee dos características principales: su
monumentalidad, que la convierte en un edificio de grandes dimensiones, y un nuevo concepto de
religiosidad cristiana que va madurando en este periodo y que, entre otros criterios, establece una
relación filosófica entre el concepto de Dios y el simbolismo de la luz.
El espacio físico del nuevo templo cristiano se diseña como un espacio que se llene de luz,
particularmente con una luz coloreada gracias a las vidrieras, para así representar en la Tierra la
Jerusalén Celeste.
Esta nueva iluminación era difícil de lograr con los sistemas constructivos utilizados en los
templos románicos, por lo que se dio lugar a una serie de cambios formales que se introdujeron con
el fin de abrir los muros y permitir una entrada generosa de luz.
Se utiliza un nuevo tipo de arco,
el apuntado u ojival, que permite hacer
construcciones más altas con una mejor
distribución de los pesos; la bóveda de
crucería se perfecciona con pilares
fasciculados, más complejos y esbeltos
que los cruciformes; finalmente, para
que los muros no sean el único sostén de
las bóvedas, se emplea un complejo
sistema de apoyos exteriores a base de
arbotantes y contrafuertes coronados con
pináculos que alivian el peso y permiten
abrir grandes ventanas laterales.
Por lo demás, se sigue utilizando
la planta de cruz latina con crucero destacado en planta, cabecera con girola —a veces de doble
pasillo— y capillas radiales. En alzado, se abren triforios en sustitución de tribunas y, por encima, un
claristorio, un nivel de grandes ventanales que coronan los muros laterales y poco a poco se irán
agrandando.
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