1.1. Arquitectura
La arquitectura egipcia es colosal y de gran perfección técnica. Sus estructuras son arquitra-
badas y horizontales, sin apenas cierres curvos como arcos y bóvedas, y con muros gruesos frecuen-
temente colocados en talud, es decir, inclinados hacia el interior. Utilizan un sistema sustentante ba-
sado en grandes columnas rematadas con capiteles que se sirven de estilizados motivos florales, como
papiros y lotos, pero también rostros divinos, como el de Hathor, el de Osiris o el de Isis.
Destaca la utilización de sillares de piedra como material constructivo a pesar de lo difícil que
era su extracción, y poseían conocimientos geométricos y aritméticos avanzados que aplicaron a sus
artes, otorgando proporciones precisas adaptadas a determinados módulos.
1.1.1. Templos
Originalmente, eran edificaciones pequeñas que servían como dependencia anexa a las pirá-
mides, como el templo de Kefrén en Giza, pero a medida que la religión ganó poder político, se
hicieron más grandiosos y de mayor tamaño, e incluso se asimilaron a las tumbas faraónicas en la
tipología de tumba-templo.
Estos grandes templos, como los de Karnak y Luxor, tienen más o menos los mismos elemen-
tos: una gran avenida flanqueada por esfinges, un pilono —entrada monumental de forma trapezoidal
rodeada de obeliscos y estatuas colosales—, una sala hípetra —sin techo, un patio a cielo abierto; era
el último lugar al que podían acceder los fieles—, una sala hipóstila —llena de columnas por sus
grandes proporciones, ricamente decorada— y el santuario o cámara del ídolo, donde se encontraba
la escultura que representaba a la divinidad. A veces, el santuario se precede por la sala de la barca.
Cerca había un gran estanque para simbolizar el origen de la vida, así como las habitaciones
de los sacerdotes y de una guarnición, junto con la de los tesoros.
1.1.2. Tumbas
El arte mortuorio, abundante y con una evolución marcada, corresponde a la creencia egipcia
de que, para poder iniciar el viaje al Más Allá, debían permanecer unidos los dos principios esenciales
que constituyen al ser humano: el ba —aspecto inmaterial del alma del ser— y el ka —fuerza vital,
relacionada con el cuerpo físico—.
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