CAP. 8 LOS HIJOS PROPIOS Y LOS AJENOS
Este capítulo da comienzo con el relato de Charlotte Perkins que se titula “La madre
antinatural”. Cuenta como una mujer repara en que la presa de una presa artificial está
cediendo, por tanto todas las personas que viven cerca corren el riesgo de morir
ahogadas por el agua que se salga de la presa. Debe escoger entre avisar primero al
pueblo, salvando así a cientos de personas, o ir a salvar a su hijo el cual probablemente
morirá si decide advertir primero al pueblo. Finalmente toma la decisión de acudir
primero al pueblo, y después salva a su hijo, sin embargo, ella fallece en el intento.
Esto nos lleva a plantearnos las siguientes preguntas: ¿Cuál es la obligación de un padre
en circunstancias extremas? ¿Hay algún momento en que nuestras obligaciones para
con los demás pesen los mismo, o incluso prevalezcan, frente a las que nos unen a
nuestra familia? Singer en este capítulo trata de plantear el dilema de sí resulta
antinatural y es incorrecto tomar la decisión que lleva a cabo la protagonista de la
historia anterior.
Este dilema, le preocupaba especialmente a Zell Kravinsky, quien era consciente de que
era necesario mantener a la familia, pero sin anteponer a cualquier otra cosa las
obligaciones hacia la misma. Kravinsky llegó a vivir con tan solo un traje, pues tras crear
un fondo de inversiones a su nombre para que sus hijos pudieran criarse sin
complicaciones, donó el resto de su dinero a personas necesitadas. Llegó incluso a donar
uno de sus riñones a un desconocido, a pesar de no apoyarlo en esta causa su mujer,
pues opinaba que o bien podía causarle problemas de salud a él, o bien podría estar
quitándole las posibilidades de salvarse a uno de sus hijos en caso de que necesitasen
un riñón en un futuro. Kravinsky responde a esto afirmando que una vida (sea la tuya
propia o la de algún conocido) no vale más que la de 40.000 extraños.
Paul Farmer tenía una opinión similar al respecto: amaba a sus hijos, pero el valor de sus
vidas no era mayor que el de los hijos de los demás. Cofundó una organización llamada
“Partners in Health”, que se encargaba de proporcionar material sanitario, para salvar
vidas a personas necesitadas sin recursos. Esta idea surgió, cuando se dio cuenta,
mientras ejercía de voluntario en Haití, de que realmente la mayoría de personas que
iban allí a ofrecer ayuda, pasado un tiempo volvían a sus vidas acomodadas en sus
Este capítulo da comienzo con el relato de Charlotte Perkins que se titula “La madre
antinatural”. Cuenta como una mujer repara en que la presa de una presa artificial está
cediendo, por tanto todas las personas que viven cerca corren el riesgo de morir
ahogadas por el agua que se salga de la presa. Debe escoger entre avisar primero al
pueblo, salvando así a cientos de personas, o ir a salvar a su hijo el cual probablemente
morirá si decide advertir primero al pueblo. Finalmente toma la decisión de acudir
primero al pueblo, y después salva a su hijo, sin embargo, ella fallece en el intento.
Esto nos lleva a plantearnos las siguientes preguntas: ¿Cuál es la obligación de un padre
en circunstancias extremas? ¿Hay algún momento en que nuestras obligaciones para
con los demás pesen los mismo, o incluso prevalezcan, frente a las que nos unen a
nuestra familia? Singer en este capítulo trata de plantear el dilema de sí resulta
antinatural y es incorrecto tomar la decisión que lleva a cabo la protagonista de la
historia anterior.
Este dilema, le preocupaba especialmente a Zell Kravinsky, quien era consciente de que
era necesario mantener a la familia, pero sin anteponer a cualquier otra cosa las
obligaciones hacia la misma. Kravinsky llegó a vivir con tan solo un traje, pues tras crear
un fondo de inversiones a su nombre para que sus hijos pudieran criarse sin
complicaciones, donó el resto de su dinero a personas necesitadas. Llegó incluso a donar
uno de sus riñones a un desconocido, a pesar de no apoyarlo en esta causa su mujer,
pues opinaba que o bien podía causarle problemas de salud a él, o bien podría estar
quitándole las posibilidades de salvarse a uno de sus hijos en caso de que necesitasen
un riñón en un futuro. Kravinsky responde a esto afirmando que una vida (sea la tuya
propia o la de algún conocido) no vale más que la de 40.000 extraños.
Paul Farmer tenía una opinión similar al respecto: amaba a sus hijos, pero el valor de sus
vidas no era mayor que el de los hijos de los demás. Cofundó una organización llamada
“Partners in Health”, que se encargaba de proporcionar material sanitario, para salvar
vidas a personas necesitadas sin recursos. Esta idea surgió, cuando se dio cuenta,
mientras ejercía de voluntario en Haití, de que realmente la mayoría de personas que
iban allí a ofrecer ayuda, pasado un tiempo volvían a sus vidas acomodadas en sus