A partir de la lectura del artículo realizado por la Doctora en Ciencias Belkys del
Valle Medina, el equipo de autores del presente comentario considera
necesario hacer énfasis en una serie de detalles que no son esclarecidos y que
pueden afectar de manera severa los resultados del desarrollo de los talleres
propuestos. En primer lugar, no se establecen de forma explícita una serie de
definiciones y criterios rectores necesarios para tratar un tema tan delicado
como la sexualidad, teniendo en cuenta que es un aspecto fundamental de la
conformación y desarrollo de la personalidad (no se explicitan de manera literal
elementos y subcategorías de la subjetividad de los seres humanos tales como,
por ejemplo, las diferencias entre constructos socio-culturales sustentadas en
los orígenes nacionales, éticos y/o político-ideológicos). Además, se sustenta a
partir de la concepción de ´´Satisfacción de Necesidades Básicas de
Aprendizaje´´, la cual, de acuerdo con lo estipulado en su tesis, prioriza
elementos puramente cognitivos-instrumentales por encima de los afectivos-
motivacionales. En la formulación teórica se hace referencia a la importancia de
tener en cuenta necesidades sociales a diferentes niveles (macro, meso y
micro) para permitir la satisfacción de objetivos individuales y sociales, los
autores del presente comentario consideran esto totalmente irrelevante para la
conformación de algo de carácter tan individual como es el desarrollo de la
sexualidad. En el segundo taller, el segundo momento pide establecer una
relación entre un objeto adquirido en el primer momento y el contenido del
trabajado en el taller anterior, sin embargo, en el primer momento el nivel de
especificidad con respecto a la intencionalidad para con el objeto no se define,
por lo cual puede darse un traslado de la ambigüedad del enunciado al
ambiente sociopsicológico y al desarrollo de la dinámica del taller. Presenta
una concepción de la sexualidad como herramienta de trabajo que
consideramos, como equipo, excesivamente volcada hacia la objetización de la
personalidad. De manera general, el colectivo de autores del comentario
manifiesta abiertamente su desacuerdo con el hecho de utilizar la sexualidad
como un medio o utensilio para garantizar un ´´adecuado´´ desempeño de los
sujetos en instituciones profesionales de manera intencionada, pues creemos
que deja espacio a la manipulación y la transgresión de los derechos más
básicos del ser humano a construir su propia personalidad y sexualidad.
Valle Medina, el equipo de autores del presente comentario considera
necesario hacer énfasis en una serie de detalles que no son esclarecidos y que
pueden afectar de manera severa los resultados del desarrollo de los talleres
propuestos. En primer lugar, no se establecen de forma explícita una serie de
definiciones y criterios rectores necesarios para tratar un tema tan delicado
como la sexualidad, teniendo en cuenta que es un aspecto fundamental de la
conformación y desarrollo de la personalidad (no se explicitan de manera literal
elementos y subcategorías de la subjetividad de los seres humanos tales como,
por ejemplo, las diferencias entre constructos socio-culturales sustentadas en
los orígenes nacionales, éticos y/o político-ideológicos). Además, se sustenta a
partir de la concepción de ´´Satisfacción de Necesidades Básicas de
Aprendizaje´´, la cual, de acuerdo con lo estipulado en su tesis, prioriza
elementos puramente cognitivos-instrumentales por encima de los afectivos-
motivacionales. En la formulación teórica se hace referencia a la importancia de
tener en cuenta necesidades sociales a diferentes niveles (macro, meso y
micro) para permitir la satisfacción de objetivos individuales y sociales, los
autores del presente comentario consideran esto totalmente irrelevante para la
conformación de algo de carácter tan individual como es el desarrollo de la
sexualidad. En el segundo taller, el segundo momento pide establecer una
relación entre un objeto adquirido en el primer momento y el contenido del
trabajado en el taller anterior, sin embargo, en el primer momento el nivel de
especificidad con respecto a la intencionalidad para con el objeto no se define,
por lo cual puede darse un traslado de la ambigüedad del enunciado al
ambiente sociopsicológico y al desarrollo de la dinámica del taller. Presenta
una concepción de la sexualidad como herramienta de trabajo que
consideramos, como equipo, excesivamente volcada hacia la objetización de la
personalidad. De manera general, el colectivo de autores del comentario
manifiesta abiertamente su desacuerdo con el hecho de utilizar la sexualidad
como un medio o utensilio para garantizar un ´´adecuado´´ desempeño de los
sujetos en instituciones profesionales de manera intencionada, pues creemos
que deja espacio a la manipulación y la transgresión de los derechos más
básicos del ser humano a construir su propia personalidad y sexualidad.