6.2. EL REINADO DE ISABEL II. DESAMORTIZACIONES DE MENDIZÁBAL Y MADOZ. DE LA SOCIEDAD
ESTAMENTAL A LA SOCIEDAD DE CLASES.
La reforma agraria liberal del siglo XIX fue uno de los hechos más trascendentes del siglo XIX. Esta reforma
convierte el campo español en propiedad capitalista. Los problemas en el campo eran comunes, había
muchas tierras en “manos muertas” (nobleza, municipios y clero) que reducían la oferta en el mercado,
haciendo que el precio fuera muy alto. A esto se sumaban los elevados impuestos estatales, los derechos
señoriales o mayorazgo y el diezmo. La reforma agraria liberal se realizó sobre todo mediante tres
medidas: acabar con el régimen señorial, convirtiendo el campo español en propiedad privada y capitalista,
desvincula los mayorazgos y llevar a cabo desamortizaciones que consistían en la expropiación por parte
del Estado de tierras eclesiásticas o municipales (“en manos muertas”) para su venta en subasta pública,
además de la eliminación de los privilegios de la Mesta.
En compensación a la Iglesia, el Estado se hacía cargo de los gastos del culto y del clero. Por otro lado, las
desamortizaciones eran realizadas ya desde finales del siglo XVIII (Carlos III, Godoy, las Cortes de Cádiz). Sin
embargo, el verdadero proceso de desamortización se realiza con Mendizábal y Madoz.
Los objetivos de ambas desamortizaciones fueron muy similares; principalmente sanear la Hacienda, pero
además se buscó crear una base de propietarios que apoyara a los liberales y crear propietarios privados y
aumentar las tierras en cultivo. La desamortización de Mendizábal consistió en un primer momento en la
subasta pública de los bienes del clero regular, pero finalmente, durante la regencia de Espartero, se
incluyó también al clero secular. El proceso se paraliza al final de la década moderada (1851) durante el
gobierno de Narváez. Su objetivo principal fue además de sanear la Hacienda, financiar el ejército y
convertir a los nuevos propietarios en adeptos para la causa liberal frente al carlismo, al tiempo que
pretendía aumentar el número de propietarios, la producción y la riqueza. Posteriormente llegó el Bienio
Progresista, y con él la desamortización de Madoz (1855), en la que se venden tierras en manos muertas,
es decir, en manos del clero, de la nobleza y de los municipios, y que fue mayor que la de Mendizábal.
Teniendo como objetivos, además de reducir la deuda pública, financiar la construcción de una Red de
Ferrocarriles en España.
Las consecuencias de las desamortizaciones fueron el incremento del número de terratenientes y la puesta
en cultivo de numerosas tierras abandonadas. Sin embargo, estas fracasaron en sus objetivos, pues
beneficiaron a las grandes fortunas y a la burguesía adinerada, fortaleciendo el latifundismo y aumentando
el número de jornaleros en el campo. De esta forma las víctimas acabaron siendo la Iglesia y los municipios,
además de los campesinos, que ven aumentadas las desigualdades, percibiendo menores ayudas de la
Iglesia y de los ayuntamientos.
En cuanto a la sociedad se refiere, antes de la llegada de los liberales ésta se configuraba en una sociedad
estamental, que desaparece con la configuración del Estado liberal en el siglo XIX al imponerse la igualdad
jurídica de todos los ciudadanos. Se crea entonces la sociedad de clases basada en una clasificación por
nivel económico con los siguientes grupos: La burguesía, dividida en alta burguesía y mediana y baja
burguesía. La primera incluía a la alta nobleza, a los latifundistas, a los banqueros y a la burguesía industrial
(presente sobre todo en País Vasco y Cataluña); mientras que la baja y mediana estaba compuesta por un
grupo muy heterogéneo, integrando a funcionarios, profesionales liberales y pequeños comerciantes o
tenderos. El siguiente grupo en la sociedad serían las clases populares, compuestas por los artesanos, los
trabajadores de los servicios de ciudad y doméstico, y también por un naciente proletariado catalán,
asturiano y vasco. El grupo más pobre de la sociedad era el campesinado, que integraba a la mayor parte
de la población y que gracias a las desamortizaciones aumentaron los campesinos sin tierras, además en
1860 comienza un lento éxodo rural.
En cuanto al papel de la mujer en la sociedad seguía manteniendo el concepto tradicional de su
subordinación al marido, sin poseer ningún derecho jurídico o político.
ESTAMENTAL A LA SOCIEDAD DE CLASES.
La reforma agraria liberal del siglo XIX fue uno de los hechos más trascendentes del siglo XIX. Esta reforma
convierte el campo español en propiedad capitalista. Los problemas en el campo eran comunes, había
muchas tierras en “manos muertas” (nobleza, municipios y clero) que reducían la oferta en el mercado,
haciendo que el precio fuera muy alto. A esto se sumaban los elevados impuestos estatales, los derechos
señoriales o mayorazgo y el diezmo. La reforma agraria liberal se realizó sobre todo mediante tres
medidas: acabar con el régimen señorial, convirtiendo el campo español en propiedad privada y capitalista,
desvincula los mayorazgos y llevar a cabo desamortizaciones que consistían en la expropiación por parte
del Estado de tierras eclesiásticas o municipales (“en manos muertas”) para su venta en subasta pública,
además de la eliminación de los privilegios de la Mesta.
En compensación a la Iglesia, el Estado se hacía cargo de los gastos del culto y del clero. Por otro lado, las
desamortizaciones eran realizadas ya desde finales del siglo XVIII (Carlos III, Godoy, las Cortes de Cádiz). Sin
embargo, el verdadero proceso de desamortización se realiza con Mendizábal y Madoz.
Los objetivos de ambas desamortizaciones fueron muy similares; principalmente sanear la Hacienda, pero
además se buscó crear una base de propietarios que apoyara a los liberales y crear propietarios privados y
aumentar las tierras en cultivo. La desamortización de Mendizábal consistió en un primer momento en la
subasta pública de los bienes del clero regular, pero finalmente, durante la regencia de Espartero, se
incluyó también al clero secular. El proceso se paraliza al final de la década moderada (1851) durante el
gobierno de Narváez. Su objetivo principal fue además de sanear la Hacienda, financiar el ejército y
convertir a los nuevos propietarios en adeptos para la causa liberal frente al carlismo, al tiempo que
pretendía aumentar el número de propietarios, la producción y la riqueza. Posteriormente llegó el Bienio
Progresista, y con él la desamortización de Madoz (1855), en la que se venden tierras en manos muertas,
es decir, en manos del clero, de la nobleza y de los municipios, y que fue mayor que la de Mendizábal.
Teniendo como objetivos, además de reducir la deuda pública, financiar la construcción de una Red de
Ferrocarriles en España.
Las consecuencias de las desamortizaciones fueron el incremento del número de terratenientes y la puesta
en cultivo de numerosas tierras abandonadas. Sin embargo, estas fracasaron en sus objetivos, pues
beneficiaron a las grandes fortunas y a la burguesía adinerada, fortaleciendo el latifundismo y aumentando
el número de jornaleros en el campo. De esta forma las víctimas acabaron siendo la Iglesia y los municipios,
además de los campesinos, que ven aumentadas las desigualdades, percibiendo menores ayudas de la
Iglesia y de los ayuntamientos.
En cuanto a la sociedad se refiere, antes de la llegada de los liberales ésta se configuraba en una sociedad
estamental, que desaparece con la configuración del Estado liberal en el siglo XIX al imponerse la igualdad
jurídica de todos los ciudadanos. Se crea entonces la sociedad de clases basada en una clasificación por
nivel económico con los siguientes grupos: La burguesía, dividida en alta burguesía y mediana y baja
burguesía. La primera incluía a la alta nobleza, a los latifundistas, a los banqueros y a la burguesía industrial
(presente sobre todo en País Vasco y Cataluña); mientras que la baja y mediana estaba compuesta por un
grupo muy heterogéneo, integrando a funcionarios, profesionales liberales y pequeños comerciantes o
tenderos. El siguiente grupo en la sociedad serían las clases populares, compuestas por los artesanos, los
trabajadores de los servicios de ciudad y doméstico, y también por un naciente proletariado catalán,
asturiano y vasco. El grupo más pobre de la sociedad era el campesinado, que integraba a la mayor parte
de la población y que gracias a las desamortizaciones aumentaron los campesinos sin tierras, además en
1860 comienza un lento éxodo rural.
En cuanto al papel de la mujer en la sociedad seguía manteniendo el concepto tradicional de su
subordinación al marido, sin poseer ningún derecho jurídico o político.