TEMA 6 (EPÍGRAFE 3) LA TENDENCIA A LA REHUMANIZACIÓN EN LA POESÍA DE LA GENERACIÓN DEL 27.
Poesía surrealista, neorromántica, social… Y etapa de posguerra. Autores y obras más destacados
A finales de los años 20 se produce un proceso de rehumanización de la lírica del 27. Los poetas deciden
embarcarse hacia el Surrealismo y a una poesía donde predominen los sentimientos y circunstancias
sociales y humanas. De ahí que surja una poesía social y política. Al acabar la guerra, continúa un tipo de
poesía más humana con nostalgia del país.
Este nuevo interés por lo humano hace que los escritores vuelvan sus ojos al surrealismo, movimiento de
vanguardia que, al sumergirse en las profundidades del yo, saca los más íntimos sentimientos del hombre.
Esta tendencia pretende la liberación del ser humano, mediante la exploración del subconsciente.
Pretende revelarnos una realidad superior, la que se esconde en la conciencia y que escapa de la razón.
Para alcanzar ese objetivo recurre a la escritura automática o la transcripción de los sueños.
Aunque ninguno de los poetas del 27 practicó la escritura automática, se observa la influencia surrealista
(en los temas, imágenes y verso libre) en obras de: Alberti (Sobre los ángeles), Luis Cernuda (Los placeres
prohibidos), Lorca (Poeta en Nueva York) y Vicente Alexaindre (Espadas como labios).
La estancia en Nueva York de Lorca se revela decisiva en su vida, al ponerlo en contacto con el centro
económico más importante del mundo, en el momento del crack de la bolsa neoyorquina. Su contacto con
Nueva York le dejó honda huella en su espíritu. Con dos palabras define el ambiente: ‘Geometría y
angustia’. El poder del dinero, la esclavitud del hombre por la máquina, la injusticia social, la
deshumanización… son los temas del libro Poeta en Nueva York. Una de sus partes está dedicada a los
negros – otra raza marginada-, en quienes Lorca ve ‘lo más espiritual y delicado de aquel mundo’.
Con esta obra consigue renovar su lenguaje y alcanza una nueva cima.
El poema más claro es el que lleva por título La aurora.
Por otro lado, pervive el interés por la tradición clásica, centrado ahora en Bécquer, poeta que alienta la
poesía amorosa de Pedro Salinas y Luis Cernuda, donde se ve claramente el neorromanticismo.
Para Pedro Salinas el amor es gratificante y enriquece a los enamorados. En sus libros La voz a ti debida y
Razón de amor, concibe la pasión amorosa como una experiencia intelectual, hasta el extremo de que a los
amantes los despoja de su identidad (con los pronombres ‘tú’ y ‘yo’).
La poesía amorosa de Luis Cernuda figura en tres libros: Un río, un amor; Los placeres prohibidos y Donde
habite el olvido.
Otros poetas que cultivan el neorromanticismo: Lorca (Sonetos del amor oscuro), Emilio Prados (Cuerpo
perseguido) y Manuel Altolaguirre (Poesía y La lenta libertad).
En la poesía social de los poetas del 27 se manifiesta el compromiso con la realidad del momento. En
España, la poesía se llena de un tono angustiado y existencial. Una poesía comprometida con la realidad en
la que el protagonista es el hombre inmerso en su circunstancia político-social. Sus temas se centran en lo
humano, lo social, la lucha de clases, el paro…
Durante la Guerra Civil, algunos de ellos adoptan posturas a favor de la causa republicana: El poeta en la
calle, De un momento a otro y Entre el clavel y la espada (Alberti); Llanto en la sangre (Emilio Prados).
Alberti se revela como un gran poeta social. En sus versos aparece un tono combativo que pone de relieve
el compromiso del poeta con la revolución proletaria.
En la etapa de posguerra, la mayoría de poetas del 27 tuvieron que exiliarse al terminar la Guerra Civil. En
España quedaron Vicente Alexaindre, Gerardo Diego y Dámaso Alonso. El dolor de la guerra, el exilio y la
Segunda Guerra Mundial explican el tono de la poesía del 27 en esta etapa. El rasgo más destacable es el
retorno a las formas poéticas clásicas y tradicionales. En los que marcharon al exilio será un tema común
Poesía surrealista, neorromántica, social… Y etapa de posguerra. Autores y obras más destacados
A finales de los años 20 se produce un proceso de rehumanización de la lírica del 27. Los poetas deciden
embarcarse hacia el Surrealismo y a una poesía donde predominen los sentimientos y circunstancias
sociales y humanas. De ahí que surja una poesía social y política. Al acabar la guerra, continúa un tipo de
poesía más humana con nostalgia del país.
Este nuevo interés por lo humano hace que los escritores vuelvan sus ojos al surrealismo, movimiento de
vanguardia que, al sumergirse en las profundidades del yo, saca los más íntimos sentimientos del hombre.
Esta tendencia pretende la liberación del ser humano, mediante la exploración del subconsciente.
Pretende revelarnos una realidad superior, la que se esconde en la conciencia y que escapa de la razón.
Para alcanzar ese objetivo recurre a la escritura automática o la transcripción de los sueños.
Aunque ninguno de los poetas del 27 practicó la escritura automática, se observa la influencia surrealista
(en los temas, imágenes y verso libre) en obras de: Alberti (Sobre los ángeles), Luis Cernuda (Los placeres
prohibidos), Lorca (Poeta en Nueva York) y Vicente Alexaindre (Espadas como labios).
La estancia en Nueva York de Lorca se revela decisiva en su vida, al ponerlo en contacto con el centro
económico más importante del mundo, en el momento del crack de la bolsa neoyorquina. Su contacto con
Nueva York le dejó honda huella en su espíritu. Con dos palabras define el ambiente: ‘Geometría y
angustia’. El poder del dinero, la esclavitud del hombre por la máquina, la injusticia social, la
deshumanización… son los temas del libro Poeta en Nueva York. Una de sus partes está dedicada a los
negros – otra raza marginada-, en quienes Lorca ve ‘lo más espiritual y delicado de aquel mundo’.
Con esta obra consigue renovar su lenguaje y alcanza una nueva cima.
El poema más claro es el que lleva por título La aurora.
Por otro lado, pervive el interés por la tradición clásica, centrado ahora en Bécquer, poeta que alienta la
poesía amorosa de Pedro Salinas y Luis Cernuda, donde se ve claramente el neorromanticismo.
Para Pedro Salinas el amor es gratificante y enriquece a los enamorados. En sus libros La voz a ti debida y
Razón de amor, concibe la pasión amorosa como una experiencia intelectual, hasta el extremo de que a los
amantes los despoja de su identidad (con los pronombres ‘tú’ y ‘yo’).
La poesía amorosa de Luis Cernuda figura en tres libros: Un río, un amor; Los placeres prohibidos y Donde
habite el olvido.
Otros poetas que cultivan el neorromanticismo: Lorca (Sonetos del amor oscuro), Emilio Prados (Cuerpo
perseguido) y Manuel Altolaguirre (Poesía y La lenta libertad).
En la poesía social de los poetas del 27 se manifiesta el compromiso con la realidad del momento. En
España, la poesía se llena de un tono angustiado y existencial. Una poesía comprometida con la realidad en
la que el protagonista es el hombre inmerso en su circunstancia político-social. Sus temas se centran en lo
humano, lo social, la lucha de clases, el paro…
Durante la Guerra Civil, algunos de ellos adoptan posturas a favor de la causa republicana: El poeta en la
calle, De un momento a otro y Entre el clavel y la espada (Alberti); Llanto en la sangre (Emilio Prados).
Alberti se revela como un gran poeta social. En sus versos aparece un tono combativo que pone de relieve
el compromiso del poeta con la revolución proletaria.
En la etapa de posguerra, la mayoría de poetas del 27 tuvieron que exiliarse al terminar la Guerra Civil. En
España quedaron Vicente Alexaindre, Gerardo Diego y Dámaso Alonso. El dolor de la guerra, el exilio y la
Segunda Guerra Mundial explican el tono de la poesía del 27 en esta etapa. El rasgo más destacable es el
retorno a las formas poéticas clásicas y tradicionales. En los que marcharon al exilio será un tema común