Gran parte del progreso hacia una aproximación a la filosofía se ha conseguido mediante la
trascendencia de este tipo de visión del mundo y la tendencia esforzada hacia una visión
más directa, menos simbólica y menos antropológica, del mismo Es importante no exagerar
la pura irracionalidad de la visión del mundo sobre la que llegó a fundarse la tradición
presocrática y que ella misma destruyó definitivamente.
También Hesíodo empleó un género útil de racionalidad, cuando clasificó y sintetizó cuentos
procedentes de diferentes regiones y con énfasis diferentes. Porque el plan de compilar una
cosmogonía y una teogonía sistemáticas presupone una comprensiva visión del mundo que
deja de ser filosófica sólo porque se expresa en el lenguaje simbólico de los mitos. Esta es
la razón por la que los estudiosos se han visto tentados, de vez en cuando, a considerar a
Hesíodo como el primer filósofo presocrático.
La transición de los mitos a la filosofía es mucho más radical que lo que supone un simple
proceso de des personificación o de des-mitificación, entendido tanto como un rechazo de la
alegoría como de una especie de desciframiento. Se vincula, más a un cambio político,
social y religioso y no con un cambio puramente intelectual, realizado fuera de la cerrada
sociedad tradicional, dirigido hacia una sociedad abierta, en la que los valores del pasado
advienen relativamente poco importantes y la comunidad misma y su circunstancia
expansiva estatuyen opiniones radicalmente nuevas. Este tipo de cambio aconteció en
Grecia entre los siglos ix y iv a. C. El crecimiento de la polis, fuera unido al desarrollo de
contactos con el extranjero, y un sistema monetario transformaron la visión hesiódica de la
sociedad e hicieron que los viejos arquetipos de dioses y héroes parecieran obsoletos e
irrelevantes.