LA MODA COMO LENGUAJE
ARTES PLÁSTICAS
Pintura
Desde fines del siglo XIX hasta el término de la Segunda Guerra Mundial, París fue el centro, tanto de las
vanguardias1 artísticas, como de las tendencias en la moda. A mediados de los años veinte, Poiret introduce
estampados geométricos, provenientes de la pintura vanguardista y del art déco. Este último, surgió en 1925, en
París, con la Exposition Internationale de Arts Decoratifs et Industriels Modernes. No se trata de un estilo de
características concretas, pero puede distinguirse por sus composiciones simétricas y su preferencia por la línea
recta. Este estilo abarcó la arquitectura, el mobiliario, la joyería y la moda; enfatizando la sobriedad en la decoración
y la exploración con nuevos materiales.
Se desarrolló entre mediados de los años veinte y la década del treinta y, a diferencia de su predecesor, el art
nouveau, tenía como fin adaptar el diseño a las condiciones de producción en serie de la industria moderna.
De esta manera, el art déco tomó del cubismo la segmentación de círculos y el empleo de ángulos, pero a diferencia
del movimiento pictórico valorizó los colores brillantes en los tejidos, estilizando y geometrizando los motivos
florales, propios del art nouveau de principios de siglo. Eran los llamados “años locos”, que terminan con la caída de
la bolsa en 1929. Es en estos años cuando en Francia la moda comienza a ser considerada un arte decorativo mayor.
El período de entre guerras (1919-1939) fue el único, en toda la historia del diseño de indumentaria, que estuvo
dominado por mujeres diseñadoras. Las francesas Jeanne Lanvin (1867-1946), Madeleine Vionnet (1876-1975) y
Gabrielle “Coco” Chanel (1883-1971), y la italiana Elsa Schiaparelli (1890-1973).
El estilo de Jeanne Lanvin siguió el gusto de la época, con bordados virtuosos, adornos intrincados y ornamentos
florales en colores claros y luminosos, propios de los diseños estilizados del art déco. Su sutil uso del color estuvo
inspirado en su propia colección de pinturas.
Madeleine Vionnet se inspiró en el arte griego para crear cortes a partir de figuras geométricas como cuadrados y
triángulos. Y al igual que Poiret, en las danzas de Isadora Duncan, creando diseños que se adaptaban a la forma
natural femenina. Inventó el corte al bies e insuperables drapeados.
De la combinación de estas dos influencias, surgieron, por ejemplo, el vestido tipo pañuelo, el cuello capuchón y un
top con dos tiras amarradas al cuello.
El caso de Elsa Schiaparelli es el ejemplo más claro de la articulación entre el arte y la moda. A diferencia de sus
rivales francesas, nunca supo coser ni bordar, sino que accedió a la moda a través del arte.
Durante la Primera Guerra Mundial se mudó con su marido a Nueva York, tras lo que éste la abandonó junto a su
hija. Esto la obligó a trabajar en la boutique de moda francesa de Gaby Picabia, ex esposa del artista dadaísta4
Francis Picabia (1879-1953), quien la vinculó con artistas como Marcel Duchamp (1887-1968) y los fotógrafos Man
Ray (1890-1976) y Alfred Stieglitz (1864-1946). Cuando ellos decidieron emigrar a París, Schiaparelli los siguió. En
1927 abrió su propia boutique allí, con la línea deportiva femenina “Pour le sport”. Su primer éxito fue un suéter
tejido en negro con un moño blanco en trompe l´oiel, es decir, pintado de manera extremadamente realista,
creando una ilusión óptica de tridimensionalidad. Gracias a él, llamó la atención de algunos famosos surrealistas
como Salvador Dalí (1904-1989), Jean Cocteau (1889-1963), Christian Berard (1902-1949) y el escultor Alberto
Giacometti (1901-1966), quienes fueron invitados, por Schiaparelli, a asociarse con ella. De esta manera, Elsa
Schiaparelli llegaría a dotar a la moda de un tinte surrealista.
Esta articulación entre arte y moda, en los años sesenta, la podemos observar también, en los vestidos de 1965 del
diseñador argelino Yves Saint Lauren. Los mismos reprodujeron cuadros del artista neoplasticista Piet Mondrian11
en tejido de punto. Y al año siguiente, en su colección Arte Pop.
La influencia Pop en la moda, presidida por el plástico Andy Warhol (1928-1987), se plasmó en el uso popular del
jean, desde que el artista lo empleó en su diseño de tapa del disco de 1971, Sticky Fingers, de los Rolling Stones.
, La moda de Gianni Versace (1946-1997), al igual que la de Saint Laurent, absorbió influencias de Warhol y del arte
abstracto moderno. Y del arte griego y romano, como en el caso de las creaciones de Vionnet. Versace poseía un
basto conocimiento sobre la historia del arte, el cual le permitió combinar estilos artísticos totalmente opuestos,
creando diseños extravagantes.
El francés Jean Paul Gaultier (n. 1952), en sus diseños, alteró formas, volúmenes, texturas y colores, combinando
texturas no tradicionales, mezclando diseños búlgaros con cuadros, etc., desarrollando los aspectos lúdicos de la
moda e influenciando a todos los jóvenes diseñadores del mundo.
En la actualidad vemos innumerables casos en los que la moda toma su inspiración del arte. Es el caso por ejemplo
de los diseños de Viktor&Rolf. Los diseñadores han fusionado en varias ocasiones arte y moda, pero el claro ejemplo
llego cuando convirtieron cuadros de museo en magníficos vestidos.
Arquitectura
Han sido muchos los momentos en los que la moda y la arquitectura se han topado de frente y han trazado un
camino común desde el que retroalimentarse. Las curvas, el volumen, la necesidad de crear belleza sumado al
interés por las nuevas técnicas que hacen de la tecnología un nuevo trampolín desde el que crear diseños, hasta
ahora impensables, son los ingredientes en común que toman ambos mundos artísticos.
Nos encontramos en un punto en el que los diseñadores de moda crean diseños arquitectónicos y arquitectos
diseñan edificios fluidos. Dos conceptos que se intercambian, buscando esa conexión e inspiración traspasando lo
que, convencionalmente, era del otro. La moda y la arquitectura han tenido también como objetivo principal
proteger al ser humano. Ese ha sido su fin esencial, hasta que nuevos diseños demuestran poder ir más allá de lo
funcional.
Por su naturaleza creativa, arquitectura y moda comparten conceptos básicos, comenzando por el recurso al
contexto histórico como estímulo. Aglutinados en torno a la composición, se hallarían los siguientes: geometría,
orden, ritmo, proporción, simetría, equilibrio, límite, acabado versus inacabado, transparencia, luz, ornamento, color
o la dimensión sociológica.
En el estilo imperio, se diseñó el estilo de una época, inspirado en las columnas griegas.
El mayor exponente de esta relación está en el arte nouveau y art déco, donde se realizaban vestidos inspirados en
las formas orgánicas de este arte, como Paul Poiret y Charles Frederick Worth.
No se puede hablar de arquitectura y moda sin mencionar al "arquitecto de la Alta Costura": Balenciaga. El diseñador
español tenía una obsesión especial con el volumen creando formas que construían el cuerpo de la mujer. Incluso
muchos de sus diseños pueden sostenerse por sí mismos como si de esculturas se tratase.
Alexander McQueen e Iris Van Herpen (sus zapatos en la fotos de portada) no podían faltar a la hora de hablar de
diseños arquitectónicos, pues sus diseños inimaginables nos sorprenden continuamente, incorporando nuevas
técnicas como la impresión 3D que hace posible creaciones con volúmenes tan especiales que son verdaderas
esculturas. Cualquier arquitecto puede ver en ellas nuevos patrones e inspiración para seguir. Los edificios más
reconocidos a nivel mundial han servido también de inspiración en el diseño de nuevos patrones como los vestidos
de novia de Viktor & Rolf en la colección Primavera 2010 Ready-to-Wear donde podíamos encontrar referencias
arquitectónicas tan prestigiosas como Sydney Opera House del Pritzker de 2003 Jørn Utzon.
Como el japonés Issey Miyake que dominó la década de los 80 con la experimentación de los tejidos y la
combinación entre tecnología y diseño. ¿El resultado? Piezas consideradas una fusión entre la escultura y la
arquitectura.
No es de extrañar que muchos diseñadores de moda reconocidos internacionalmente vengan del mundo de la
arquitectura, como es el caso del diseñador Josep Font quien estudió Arquitectura y Moda y Patronaje y deja muy
clara su inspiración en cada diseño de Delpozo donde el espacio y el movimiento son clave. Paco Rabanne estudió
arquitectura en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París, así como Gianni Versace, Balmain, Tom Ford,
ARTES PLÁSTICAS
Pintura
Desde fines del siglo XIX hasta el término de la Segunda Guerra Mundial, París fue el centro, tanto de las
vanguardias1 artísticas, como de las tendencias en la moda. A mediados de los años veinte, Poiret introduce
estampados geométricos, provenientes de la pintura vanguardista y del art déco. Este último, surgió en 1925, en
París, con la Exposition Internationale de Arts Decoratifs et Industriels Modernes. No se trata de un estilo de
características concretas, pero puede distinguirse por sus composiciones simétricas y su preferencia por la línea
recta. Este estilo abarcó la arquitectura, el mobiliario, la joyería y la moda; enfatizando la sobriedad en la decoración
y la exploración con nuevos materiales.
Se desarrolló entre mediados de los años veinte y la década del treinta y, a diferencia de su predecesor, el art
nouveau, tenía como fin adaptar el diseño a las condiciones de producción en serie de la industria moderna.
De esta manera, el art déco tomó del cubismo la segmentación de círculos y el empleo de ángulos, pero a diferencia
del movimiento pictórico valorizó los colores brillantes en los tejidos, estilizando y geometrizando los motivos
florales, propios del art nouveau de principios de siglo. Eran los llamados “años locos”, que terminan con la caída de
la bolsa en 1929. Es en estos años cuando en Francia la moda comienza a ser considerada un arte decorativo mayor.
El período de entre guerras (1919-1939) fue el único, en toda la historia del diseño de indumentaria, que estuvo
dominado por mujeres diseñadoras. Las francesas Jeanne Lanvin (1867-1946), Madeleine Vionnet (1876-1975) y
Gabrielle “Coco” Chanel (1883-1971), y la italiana Elsa Schiaparelli (1890-1973).
El estilo de Jeanne Lanvin siguió el gusto de la época, con bordados virtuosos, adornos intrincados y ornamentos
florales en colores claros y luminosos, propios de los diseños estilizados del art déco. Su sutil uso del color estuvo
inspirado en su propia colección de pinturas.
Madeleine Vionnet se inspiró en el arte griego para crear cortes a partir de figuras geométricas como cuadrados y
triángulos. Y al igual que Poiret, en las danzas de Isadora Duncan, creando diseños que se adaptaban a la forma
natural femenina. Inventó el corte al bies e insuperables drapeados.
De la combinación de estas dos influencias, surgieron, por ejemplo, el vestido tipo pañuelo, el cuello capuchón y un
top con dos tiras amarradas al cuello.
El caso de Elsa Schiaparelli es el ejemplo más claro de la articulación entre el arte y la moda. A diferencia de sus
rivales francesas, nunca supo coser ni bordar, sino que accedió a la moda a través del arte.
Durante la Primera Guerra Mundial se mudó con su marido a Nueva York, tras lo que éste la abandonó junto a su
hija. Esto la obligó a trabajar en la boutique de moda francesa de Gaby Picabia, ex esposa del artista dadaísta4
Francis Picabia (1879-1953), quien la vinculó con artistas como Marcel Duchamp (1887-1968) y los fotógrafos Man
Ray (1890-1976) y Alfred Stieglitz (1864-1946). Cuando ellos decidieron emigrar a París, Schiaparelli los siguió. En
1927 abrió su propia boutique allí, con la línea deportiva femenina “Pour le sport”. Su primer éxito fue un suéter
tejido en negro con un moño blanco en trompe l´oiel, es decir, pintado de manera extremadamente realista,
creando una ilusión óptica de tridimensionalidad. Gracias a él, llamó la atención de algunos famosos surrealistas
como Salvador Dalí (1904-1989), Jean Cocteau (1889-1963), Christian Berard (1902-1949) y el escultor Alberto
Giacometti (1901-1966), quienes fueron invitados, por Schiaparelli, a asociarse con ella. De esta manera, Elsa
Schiaparelli llegaría a dotar a la moda de un tinte surrealista.
Esta articulación entre arte y moda, en los años sesenta, la podemos observar también, en los vestidos de 1965 del
diseñador argelino Yves Saint Lauren. Los mismos reprodujeron cuadros del artista neoplasticista Piet Mondrian11
en tejido de punto. Y al año siguiente, en su colección Arte Pop.
La influencia Pop en la moda, presidida por el plástico Andy Warhol (1928-1987), se plasmó en el uso popular del
jean, desde que el artista lo empleó en su diseño de tapa del disco de 1971, Sticky Fingers, de los Rolling Stones.
, La moda de Gianni Versace (1946-1997), al igual que la de Saint Laurent, absorbió influencias de Warhol y del arte
abstracto moderno. Y del arte griego y romano, como en el caso de las creaciones de Vionnet. Versace poseía un
basto conocimiento sobre la historia del arte, el cual le permitió combinar estilos artísticos totalmente opuestos,
creando diseños extravagantes.
El francés Jean Paul Gaultier (n. 1952), en sus diseños, alteró formas, volúmenes, texturas y colores, combinando
texturas no tradicionales, mezclando diseños búlgaros con cuadros, etc., desarrollando los aspectos lúdicos de la
moda e influenciando a todos los jóvenes diseñadores del mundo.
En la actualidad vemos innumerables casos en los que la moda toma su inspiración del arte. Es el caso por ejemplo
de los diseños de Viktor&Rolf. Los diseñadores han fusionado en varias ocasiones arte y moda, pero el claro ejemplo
llego cuando convirtieron cuadros de museo en magníficos vestidos.
Arquitectura
Han sido muchos los momentos en los que la moda y la arquitectura se han topado de frente y han trazado un
camino común desde el que retroalimentarse. Las curvas, el volumen, la necesidad de crear belleza sumado al
interés por las nuevas técnicas que hacen de la tecnología un nuevo trampolín desde el que crear diseños, hasta
ahora impensables, son los ingredientes en común que toman ambos mundos artísticos.
Nos encontramos en un punto en el que los diseñadores de moda crean diseños arquitectónicos y arquitectos
diseñan edificios fluidos. Dos conceptos que se intercambian, buscando esa conexión e inspiración traspasando lo
que, convencionalmente, era del otro. La moda y la arquitectura han tenido también como objetivo principal
proteger al ser humano. Ese ha sido su fin esencial, hasta que nuevos diseños demuestran poder ir más allá de lo
funcional.
Por su naturaleza creativa, arquitectura y moda comparten conceptos básicos, comenzando por el recurso al
contexto histórico como estímulo. Aglutinados en torno a la composición, se hallarían los siguientes: geometría,
orden, ritmo, proporción, simetría, equilibrio, límite, acabado versus inacabado, transparencia, luz, ornamento, color
o la dimensión sociológica.
En el estilo imperio, se diseñó el estilo de una época, inspirado en las columnas griegas.
El mayor exponente de esta relación está en el arte nouveau y art déco, donde se realizaban vestidos inspirados en
las formas orgánicas de este arte, como Paul Poiret y Charles Frederick Worth.
No se puede hablar de arquitectura y moda sin mencionar al "arquitecto de la Alta Costura": Balenciaga. El diseñador
español tenía una obsesión especial con el volumen creando formas que construían el cuerpo de la mujer. Incluso
muchos de sus diseños pueden sostenerse por sí mismos como si de esculturas se tratase.
Alexander McQueen e Iris Van Herpen (sus zapatos en la fotos de portada) no podían faltar a la hora de hablar de
diseños arquitectónicos, pues sus diseños inimaginables nos sorprenden continuamente, incorporando nuevas
técnicas como la impresión 3D que hace posible creaciones con volúmenes tan especiales que son verdaderas
esculturas. Cualquier arquitecto puede ver en ellas nuevos patrones e inspiración para seguir. Los edificios más
reconocidos a nivel mundial han servido también de inspiración en el diseño de nuevos patrones como los vestidos
de novia de Viktor & Rolf en la colección Primavera 2010 Ready-to-Wear donde podíamos encontrar referencias
arquitectónicas tan prestigiosas como Sydney Opera House del Pritzker de 2003 Jørn Utzon.
Como el japonés Issey Miyake que dominó la década de los 80 con la experimentación de los tejidos y la
combinación entre tecnología y diseño. ¿El resultado? Piezas consideradas una fusión entre la escultura y la
arquitectura.
No es de extrañar que muchos diseñadores de moda reconocidos internacionalmente vengan del mundo de la
arquitectura, como es el caso del diseñador Josep Font quien estudió Arquitectura y Moda y Patronaje y deja muy
clara su inspiración en cada diseño de Delpozo donde el espacio y el movimiento son clave. Paco Rabanne estudió
arquitectura en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París, así como Gianni Versace, Balmain, Tom Ford,