No cabe duda de que la religión es un tema imprescindible en la novela. Debemos recordar
que esta novela se sitúa en Colombia en una época en la que la religión católica influye
fuertemente en todas las leyes y códigos morales. En este ensayo, vamos a considerar a la
religión como una institución inútil que critica Márquez. Luego, nos fijaremos en la religión
en relación con los temas de honor, y pureza sexual. Por fin, vamos a analizar el estilo de
Márquez y la similitud de Santiago Nasar con Jesucristo.
A través de los personajes religiosos, Márquez critica a esta sociedad latinoamericana, es
decir, la inutilidad de la institución de la religión. El padre Amador es un ejemplo de las
muchas figuras de autoridad que tenían el poder de detener el crimen, pero terminaron
siendo completamente ineficaces para prevenirlo. Su papel es muy irónico. Lo que se suma
a la frustración del lector es que se supone que la Iglesia Católica es un lugar que puede
ofrecer los medios de salvación, pero el Padre Amador no hace nada para evitar el
asesinato de Santiago cuando se entera. Al principio, elige no intervenir porque cree que no
es su lugar, a pesar de saber que los hermanos Vicario planean matar a Santiago. Le dice
al narrador que “La verdad es que no supe qué hacer”, pero que como Padre debería saber
qué hacer dado que la Iglesia es una institución que ofrece consejo y ayuda. Aunque opta
por decirle algo a Plácida Linero, se olvida por completo con la llegada del obispo. El propio
obispo es otro personaje religioso que demuestra perfectamente la inutilidad de la institución
de la religión. El pueblo hizo numerosos preparativos para honrar al obispo, con la
esperanza de que bajara del barco este año. Sus esperanzas fueron aplastadas, ya que
una vez más no se bajó a saludarlos y agradecer los obsequios. Los movimientos del
obispo mientras estaban en el barco se describen como "mecánicos", mostrando su
indiferencia hacia el pequeño pueblo. Esto va en contra de las creencias de amor y perdón
de la religión católica. Márquez utiliza estas dos figuras religiosas para mostrar la inutilidad
de la institución de la religión y, por lo tanto, criticarla. Deja en claro que hay poca conexión
entre el deber moral y civil y quienes se supone que deben implementarlo.
La demostración evidente de fuerte catolicismo sería cuando se descubriera el secreto de
Ángela Vicario de que no era virgen. El matrimonio, en esta época, fue la unión sagrada
entre un hombre y una mujer para sellar la relación en frente de la sociedad. Las mujeres
tenían que ser puras, es decir, vírgenes, y los hombres poseían a ellas, como si fueran su
propiedad. La mujer tenía que ser virgen y si no fuera el caso, su honor era mancillado y los
varones de la familia, tendrían que vengarse y matar al hombre al que le había quitado la
virginidad. Ese fue el caso de Ángela Vicario. El honor de la familia Vicario en la sociedad
se puso en peligro con la revelación que Ángela ya no era virgen y todos los ciudadanos del
pueblo eran conscientes que esta norma “no escrita” tenía que ser cumplida. Sus hermanos
no tuvieron elección, se sintieron obligados a matar a Santiago Nasar, el hombre que
Ángela nombró como su perpetrador para salvar la reputación de la familia. Aunque el
catolicismo está en contra de matar, por cuestiones de restauración del honor, parece ser
una excepción. A través del matrimonio tradicional y por lo tanto la religión, García Márquez
nos muestra la hipocresía de la sociedad. Se puede matar a un hombre por la violación de
una norma de integridad. Se puede quitar la vida a alguien por haber tenido relaciones
sexuales con una mujer en una sociedad en la que los hombres frecuentan prostitutas y se
creen superiores.
Una de las representaciones más notables de la religión en la novela es la similitud de
Santiago con Jesucristo. En primer lugar, Márquez ha elegido muy cuidadosamente el
nombre de Santiago. Santiago es muy similar a Santo, haciendo inmediatamente la primera
conexión de su muerte con Cristo. Además, Nasar suena similar a Nazaret, el lugar de
nacimiento de Jesús. Otra forma en que Márquez hace a Santiago comparable a Jesús es a
través de su muerte, ya que se asemeja a la crucifixión de Cristo. Pedro Vicario menciona