Desarrollo de la guerra y consecuencias.
La Guerra Civil Española, desencadenada por la sublevación militar
iniciada en Melilla el 17 de julio de 1936, dividió España en dos
facciones: los sublevados o nacionales, y la República. A pesar del
fracaso del golpe de Estado en las grandes ciudades, excepto Sevilla, la
acción conjunta de las fuerzas leales a la Segunda República y las
organizaciones obreras provocó el inicio del conflicto armado.
Los nacionales controlaron vastas regiones del país, contando con
tropas experimentadas, apoyo extranjero y recursos estratégicos,
mientras que la República mantuvo el control de otras áreas
importantes, respaldada por la marina y parte de la Guardia de
Asalto, pero enfrentando problemas de continuidad territorial.
La Guerra Civil se desarrolló en tres etapas significativas:
- La primera etapa (julio 1936-marzo 1937) estuvo marcada por los
intentos nacionales de tomar Madrid, pero fracasaron debido a la
resistencia republicana. A pesar de algunos avances, como la toma de
algunas regiones y ciudades, los sublevados no lograron conquistar la
capital.
- La segunda etapa (marzo-octubre 1937) incluyó la Campaña del
Norte, en la que los nacionales obtuvieron importantes victorias en el
norte de España, aislando a las regiones republicanas y debilitando
sus recursos.
- La tercera etapa (octubre 1937-abril 1939) se centró en el Este y
culminó con la conquista de Cataluña por parte de los nacionales,
provocando un éxodo masivo de refugiados republicanos hacia Francia.
Las consecuencias de la Guerra Civil fueron devastadoras:
- En términos humanos, hubo alrededor de 300,000 muertos, con un
impacto desproporcionado en la población civil. Además, se produjo un
importante éxodo de refugiados, principalmente hacia Francia, México
y Argentina.
- Económicamente, la guerra resultó en la pérdida del 25% de la
riqueza nacional de 1935, una reducción drástica en la producción
agraria e industrial, y un aumento del endeudamiento del Estado.
- Socialmente, la guerra provocó una profunda división en la sociedad
española, exacerbada por la promulgación de leyes represivas durante
La Guerra Civil Española, desencadenada por la sublevación militar
iniciada en Melilla el 17 de julio de 1936, dividió España en dos
facciones: los sublevados o nacionales, y la República. A pesar del
fracaso del golpe de Estado en las grandes ciudades, excepto Sevilla, la
acción conjunta de las fuerzas leales a la Segunda República y las
organizaciones obreras provocó el inicio del conflicto armado.
Los nacionales controlaron vastas regiones del país, contando con
tropas experimentadas, apoyo extranjero y recursos estratégicos,
mientras que la República mantuvo el control de otras áreas
importantes, respaldada por la marina y parte de la Guardia de
Asalto, pero enfrentando problemas de continuidad territorial.
La Guerra Civil se desarrolló en tres etapas significativas:
- La primera etapa (julio 1936-marzo 1937) estuvo marcada por los
intentos nacionales de tomar Madrid, pero fracasaron debido a la
resistencia republicana. A pesar de algunos avances, como la toma de
algunas regiones y ciudades, los sublevados no lograron conquistar la
capital.
- La segunda etapa (marzo-octubre 1937) incluyó la Campaña del
Norte, en la que los nacionales obtuvieron importantes victorias en el
norte de España, aislando a las regiones republicanas y debilitando
sus recursos.
- La tercera etapa (octubre 1937-abril 1939) se centró en el Este y
culminó con la conquista de Cataluña por parte de los nacionales,
provocando un éxodo masivo de refugiados republicanos hacia Francia.
Las consecuencias de la Guerra Civil fueron devastadoras:
- En términos humanos, hubo alrededor de 300,000 muertos, con un
impacto desproporcionado en la población civil. Además, se produjo un
importante éxodo de refugiados, principalmente hacia Francia, México
y Argentina.
- Económicamente, la guerra resultó en la pérdida del 25% de la
riqueza nacional de 1935, una reducción drástica en la producción
agraria e industrial, y un aumento del endeudamiento del Estado.
- Socialmente, la guerra provocó una profunda división en la sociedad
española, exacerbada por la promulgación de leyes represivas durante