COMENTARIO DE TEXTO. TEMA 3
Este texto forma parte de un libro del filósofo Kuhn titulado La estructura de las
revoluciones científicas. En este fragmento se cuestiona la forma en la que los libros
de texto cuentan la historia de la ciencia.
Kunh argumenta que los libros simplifican las cosas al presentar a los científicos del
pasado como como héroes que trabajaban en los mismos problemas que
resolvemos hoy en día nosotros. La realidad que nos intenta mostrar el autor es que
la imagen lineal y acumulativa es falsa. Después de cada revolución científica, los
libros de texto y de ciencia debían ser reescritos. Esto se debe a que los científicos
anteriores son representados de manera selectiva, de esta forma hacen que la
ciencia parezca más lineal y ordenada de lo que realmente es.
Además Kuhn menciona la idea de los científicos de “construir hacia atrás” porque
solo tenemos en cuenta lo que contribuye a lo nuevo. A menudo la ciencia se ve
como algo seguro y estable, excepto en momentos puntuales de crisis y
revoluciones. Esta percepción lleva a la constante tendencia de hacer que la historia
de la ciencia parezca sencilla y progresiva. El cambio de ciencia se produce durante
las revoluciones porque las ideas inconmensurables por eso la ciencia no es lineal
ni progresa simplemente cambia. Esta crítica se extiende también a la falta de
dependencia evidente de los resultados científicos respecto al contexto histórico.
Popper, uno de los filósofos más significativos que mostró su disconformidad con las
ideas que defendió Kuhn, que por el falsacionismo explica que el progreso científico
para el consiste en una falsación constante, donde las leyes se prueban de forma
continua, y solo se mantienen las más corroboradas hasta entonces esto permitirá la
mejora constante de nuestro conocimiento. Otro filosofo con postura parecida a
Popper fue Imre Lakatos, ya que desarrolló su propia metodología de investigación
científica basada en programas de investigación y defendió la posibilidad de una
progresión racional en la ciencia.
En cambio, Gaston Bachelard compartía con Kuhn la idea de que las concepciones
científicas no evolucionan de manera lineal sino que son moldeadas por marcos
conceptuales y revoluciones del pensamiento que van ocurriendo de forma
espontánea. Explicó la influencia de las estructuras mentales en la construcción del
conocimiento científico en su obra La formación del espíritu científico.
Este texto ofrece una de las diversas visiones que se planteaban en este momento
sobre el conocimiento científico y la ciencia en general. Kuhn expone la ciencia
como el cambio. No cree en la posibilidad de que esta progrese o sea lineal,
además realiza una crítica hacia la forma de escribir la historia ya que solo se tiene
en cuenta lo que nos ayuda a demostrar los fenómenos y el resto queda
completamente eliminado.
Este texto forma parte de un libro del filósofo Kuhn titulado La estructura de las
revoluciones científicas. En este fragmento se cuestiona la forma en la que los libros
de texto cuentan la historia de la ciencia.
Kunh argumenta que los libros simplifican las cosas al presentar a los científicos del
pasado como como héroes que trabajaban en los mismos problemas que
resolvemos hoy en día nosotros. La realidad que nos intenta mostrar el autor es que
la imagen lineal y acumulativa es falsa. Después de cada revolución científica, los
libros de texto y de ciencia debían ser reescritos. Esto se debe a que los científicos
anteriores son representados de manera selectiva, de esta forma hacen que la
ciencia parezca más lineal y ordenada de lo que realmente es.
Además Kuhn menciona la idea de los científicos de “construir hacia atrás” porque
solo tenemos en cuenta lo que contribuye a lo nuevo. A menudo la ciencia se ve
como algo seguro y estable, excepto en momentos puntuales de crisis y
revoluciones. Esta percepción lleva a la constante tendencia de hacer que la historia
de la ciencia parezca sencilla y progresiva. El cambio de ciencia se produce durante
las revoluciones porque las ideas inconmensurables por eso la ciencia no es lineal
ni progresa simplemente cambia. Esta crítica se extiende también a la falta de
dependencia evidente de los resultados científicos respecto al contexto histórico.
Popper, uno de los filósofos más significativos que mostró su disconformidad con las
ideas que defendió Kuhn, que por el falsacionismo explica que el progreso científico
para el consiste en una falsación constante, donde las leyes se prueban de forma
continua, y solo se mantienen las más corroboradas hasta entonces esto permitirá la
mejora constante de nuestro conocimiento. Otro filosofo con postura parecida a
Popper fue Imre Lakatos, ya que desarrolló su propia metodología de investigación
científica basada en programas de investigación y defendió la posibilidad de una
progresión racional en la ciencia.
En cambio, Gaston Bachelard compartía con Kuhn la idea de que las concepciones
científicas no evolucionan de manera lineal sino que son moldeadas por marcos
conceptuales y revoluciones del pensamiento que van ocurriendo de forma
espontánea. Explicó la influencia de las estructuras mentales en la construcción del
conocimiento científico en su obra La formación del espíritu científico.
Este texto ofrece una de las diversas visiones que se planteaban en este momento
sobre el conocimiento científico y la ciencia en general. Kuhn expone la ciencia
como el cambio. No cree en la posibilidad de que esta progrese o sea lineal,
además realiza una crítica hacia la forma de escribir la historia ya que solo se tiene
en cuenta lo que nos ayuda a demostrar los fenómenos y el resto queda
completamente eliminado.