CARTA 52
Sigmund Freud (1896)
Resumen:
Sostengo la idea de que nuestro mecanismo psíquico se forma por estratificación sucesiva, donde el material de huellas mnémic as
preexistentes se reorganiza de vez en cuando según nuevos vínculos, una retranscripción.
Lo verdaderamente innovador en mi teoría es la afirmación de que la memoria no existe de manera simple, sino múltiple,
registrada en diferentes tipos de signos. En el pasado, al tratar la afasia, propuse una reorganización similar para las vías que van
desde la periferia del cuerpo hasta la corteza cerebral.
No sé cuántas de estas retranscripciones existen, pero al menos hay tres, probablemente más. He esquematizado todo esto con
un diagrama en el que se supone que las diferentes retranscripciones están separadas también según sus portadores neuronales
(no necesariamente de manera tópica).
Aunque este supuesto quizás no sea indispensable, es el más simple y puede ser admitido provisionalmente.
P (neuronas perceptivas) son las neuronas donde se generan las percepciones que se relacionan con la conciencia, pero que no
conservan ninguna huella de lo sucedido en sí mismas. La conciencia y la memoria se excluyen mutuamente entre sí.
Ps (signos de percepción) representan la primera retranscripción de las percepciones, completamente insusceptibles de concien cia
y organizadas según asociaciones simultáneas.
Ic (inconsciente) es la segunda retranscripción, organizada según otros vínculos, probablemente causales. Las huellas en Ic pueden
corresponder a recuerdos de conceptos, igualmente inaccesibles a la conciencia.
Prc (preconsciente) es la tercera retranscripción, ligada a representaciones verbales y corresponde a nuestro yo consciente. Desde
esta Prc, las investiduras se vuelven conscientes según ciertas reglas, y esta conciencia reflexiva es posterior en el tiempo,
probablemente ligada a la reanimación alucinatoria de representaciones verbales.
Si pudiera describir completamente las características psicológicas de la percepción y las tres transcripciones, habría desar rollado
una psicología nueva. Existe material para hacerlo, pero no es mi intención hacerlo ahora.
Quiero resaltar que las transcripciones que siguen a otras constituyen la operación psíquica de épocas sucesivas de la vida. En la
frontera entre estas épocas, tiene que ocurrir la traducción del material psíquico. Las peculiaridades de las psiconeurosis s e
explican porque la traducción no ocurre para ciertos materiales, lo que tiene algunas consecuencias.
La denegación de la traducción, clínicamente llamada "represión", siempre se debe al deseo de evitar el displacer que surgirí a de
la traducción, como si este displacer pudiera perturbar el proceso de pensamiento que no permite el trabajo de traducción.
Dentro de la misma fase psíquica y entre transcripciones de la misma variedad, se activa una defensa normal debido al desarro llo
de displacer; sin embargo, una defensa patológica solo ocurre contra una huella mnémica que aún no ha sido traducida de una
fase anterior.
La condición para que la defensa termine en represión no depende de la magnitud del desprendimiento de displacer. A menudo
luchamos en vano contra recuerdos de gran displacer. En estos casos, la inhibición no es suficiente.
La clínica nos informa sobre tres grupos de psiconeurosis sexuales: histeria, neurosis obsesiva y paranoia, y nos muestra que los
recuerdos reprimidos fueron actuales en la histeria entre el año y medio y los cuatro años, en la neurosis obsesiva entre los cuatro
y los ocho años, y en la paranoia entre los ocho y los catorce años. Hasta los cuatro años, no hay represión; por lo tanto, l os
períodos de desarrollo psíquico y las fases sexuales no coinciden.
1
Realizado por MatyBuda
Sigmund Freud (1896)
Resumen:
Sostengo la idea de que nuestro mecanismo psíquico se forma por estratificación sucesiva, donde el material de huellas mnémic as
preexistentes se reorganiza de vez en cuando según nuevos vínculos, una retranscripción.
Lo verdaderamente innovador en mi teoría es la afirmación de que la memoria no existe de manera simple, sino múltiple,
registrada en diferentes tipos de signos. En el pasado, al tratar la afasia, propuse una reorganización similar para las vías que van
desde la periferia del cuerpo hasta la corteza cerebral.
No sé cuántas de estas retranscripciones existen, pero al menos hay tres, probablemente más. He esquematizado todo esto con
un diagrama en el que se supone que las diferentes retranscripciones están separadas también según sus portadores neuronales
(no necesariamente de manera tópica).
Aunque este supuesto quizás no sea indispensable, es el más simple y puede ser admitido provisionalmente.
P (neuronas perceptivas) son las neuronas donde se generan las percepciones que se relacionan con la conciencia, pero que no
conservan ninguna huella de lo sucedido en sí mismas. La conciencia y la memoria se excluyen mutuamente entre sí.
Ps (signos de percepción) representan la primera retranscripción de las percepciones, completamente insusceptibles de concien cia
y organizadas según asociaciones simultáneas.
Ic (inconsciente) es la segunda retranscripción, organizada según otros vínculos, probablemente causales. Las huellas en Ic pueden
corresponder a recuerdos de conceptos, igualmente inaccesibles a la conciencia.
Prc (preconsciente) es la tercera retranscripción, ligada a representaciones verbales y corresponde a nuestro yo consciente. Desde
esta Prc, las investiduras se vuelven conscientes según ciertas reglas, y esta conciencia reflexiva es posterior en el tiempo,
probablemente ligada a la reanimación alucinatoria de representaciones verbales.
Si pudiera describir completamente las características psicológicas de la percepción y las tres transcripciones, habría desar rollado
una psicología nueva. Existe material para hacerlo, pero no es mi intención hacerlo ahora.
Quiero resaltar que las transcripciones que siguen a otras constituyen la operación psíquica de épocas sucesivas de la vida. En la
frontera entre estas épocas, tiene que ocurrir la traducción del material psíquico. Las peculiaridades de las psiconeurosis s e
explican porque la traducción no ocurre para ciertos materiales, lo que tiene algunas consecuencias.
La denegación de la traducción, clínicamente llamada "represión", siempre se debe al deseo de evitar el displacer que surgirí a de
la traducción, como si este displacer pudiera perturbar el proceso de pensamiento que no permite el trabajo de traducción.
Dentro de la misma fase psíquica y entre transcripciones de la misma variedad, se activa una defensa normal debido al desarro llo
de displacer; sin embargo, una defensa patológica solo ocurre contra una huella mnémica que aún no ha sido traducida de una
fase anterior.
La condición para que la defensa termine en represión no depende de la magnitud del desprendimiento de displacer. A menudo
luchamos en vano contra recuerdos de gran displacer. En estos casos, la inhibición no es suficiente.
La clínica nos informa sobre tres grupos de psiconeurosis sexuales: histeria, neurosis obsesiva y paranoia, y nos muestra que los
recuerdos reprimidos fueron actuales en la histeria entre el año y medio y los cuatro años, en la neurosis obsesiva entre los cuatro
y los ocho años, y en la paranoia entre los ocho y los catorce años. Hasta los cuatro años, no hay represión; por lo tanto, l os
períodos de desarrollo psíquico y las fases sexuales no coinciden.
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Realizado por MatyBuda