Configuración superficial del cerebro
Primer punto de referencia es el surco central o cisura de Rolando. La corteza cerebral para poder
entrar en la cavidad craneana debe plegarse.
Los pliegues que se observan en la superficie del cerebro se les llama giros o circunvoluciones y el
espacio entre los pliegues se llaman surcos y si estos son muy profundos se les llama fisura o cisura.
En la cara lateral encontramos dos referencias importantes que son el surco central ya mencionado y
la cisura lateral o cisura de Silvio. Para ubicar el surco central nos posicionamos en la mitad del
hemisferio y este se dirige hacia adelante y hacia abajo pero no llega a la cisura de Silvio, sino que
hay un pequeño puente de tejido que se interpone y se llama opérculo. Con estas referencias se
divide la superficie del cerebro en los siguientes lóbulos: el que se encuentra por delante del surco
central que se llama lóbulo frontal que se encarga de la parte motora, ejecutiva e intelectual,
planeación, organización; el lóbulo que se encuentra detrás del surco central se llama lóbulo parietal,
y el que está más atrás se llama lóbulo occipital, en la cara lateral entre el lóbulo parietal y occipital
no hay un limite definido, el límite se observa por la cara interna. El lóbulo parietal se encarga de la
sensibilidad, la orientación espacial, asociación. El lóbulo occipital se encarga principalmente de la
visión. El lóbulo que esta inmediatamente por debajo del surco lateral se llama el lóbulo temporal que
se relaciona con la audición y la memoria, en este se encuentra el hipocampo y la amígdala.
También está el lóbulo de la ínsula, que se encuentra en la profundidad lateral del cerebro, dentro de
la cisura de Silvio que separa las cortezas parietal y temporal. Cada labio de la cisura de Silvio se
llama opérculo (O parietal, frontal y temporal). Las funciones del lóbulo de la ínsula no son tan bien
conocidas, pero se asocian con el gusto y con el dolor.
Lóbulo de la Ínsula
Primer punto de referencia es el surco central o cisura de Rolando. La corteza cerebral para poder
entrar en la cavidad craneana debe plegarse.
Los pliegues que se observan en la superficie del cerebro se les llama giros o circunvoluciones y el
espacio entre los pliegues se llaman surcos y si estos son muy profundos se les llama fisura o cisura.
En la cara lateral encontramos dos referencias importantes que son el surco central ya mencionado y
la cisura lateral o cisura de Silvio. Para ubicar el surco central nos posicionamos en la mitad del
hemisferio y este se dirige hacia adelante y hacia abajo pero no llega a la cisura de Silvio, sino que
hay un pequeño puente de tejido que se interpone y se llama opérculo. Con estas referencias se
divide la superficie del cerebro en los siguientes lóbulos: el que se encuentra por delante del surco
central que se llama lóbulo frontal que se encarga de la parte motora, ejecutiva e intelectual,
planeación, organización; el lóbulo que se encuentra detrás del surco central se llama lóbulo parietal,
y el que está más atrás se llama lóbulo occipital, en la cara lateral entre el lóbulo parietal y occipital
no hay un limite definido, el límite se observa por la cara interna. El lóbulo parietal se encarga de la
sensibilidad, la orientación espacial, asociación. El lóbulo occipital se encarga principalmente de la
visión. El lóbulo que esta inmediatamente por debajo del surco lateral se llama el lóbulo temporal que
se relaciona con la audición y la memoria, en este se encuentra el hipocampo y la amígdala.
También está el lóbulo de la ínsula, que se encuentra en la profundidad lateral del cerebro, dentro de
la cisura de Silvio que separa las cortezas parietal y temporal. Cada labio de la cisura de Silvio se
llama opérculo (O parietal, frontal y temporal). Las funciones del lóbulo de la ínsula no son tan bien
conocidas, pero se asocian con el gusto y con el dolor.
Lóbulo de la Ínsula