Unidad 2: La Lengua Española
El idioma que hoy conocemos como el castellano, o español, tiene su
origen en una región de Europa que conocemos como la península ibérica.
En la península ibérica hoy día podemos encontrar a España y Portugal.
Origen y Evolución del Castellano
El castellano es una de las lenguas romances y, por tanto, es una
lengua que en su mayoría se deriva del latín vulgar, pero se desarrolla a
partir de una serie de contactos con otras culturas.
A grandes rasgos podríamos delinear las siguientes etapas históricas
en las que la lengua española fue evolucionado:
En la época prerromana (antes de la conquista por parte del imperio
romano), en la península ibérica se hablaban todo el territorio.
La romanización comenzó en el año 218 antes de Cristo (aC), cuando
los romanos conquistaron la península e impusieron la lengua latina. A la
variedad escrita del latín se le llama latín culto, y era la lengua que se
usaba para los asuntos administrativos, legislativos, jurídicos y otros
propósitos oficiales. Mientras tanto, al latín hablado se le conoce como latín
vulgar. Este último, el latín vulgar, es central para el desarrollo del
castellano, pues de ahí es que se deriva. La huella de Roma en la península
ibérica fue tan profunda que incluso quedó fuertemente plasmada en las
influencias lingüísticas y las culturas posteriores que tuvieron contacto con
este territorio. Los romanos, cuyo imperio duró hasta el siglo V dC,
llamaban Hispania a la península.
Tras la romanización, llegaron oleadas de invasiones germánicas, es
decir, de grupos provenientes del norte de Europa que hablaban sus propias
lenguas, pero que habían recibido también gran influencia de la cultura
romana. Por lo tanto, adoptan fácilmente la cultura latina que imperaba en la
península, pero conservaron rasgos de sus lenguas germánicas originarias.
Esto provoca el resquebrajamiento de la unidad del latín, a partir del
cual coexistieron diversos dialectos según las zonas en donde se habían
asentado los invasores. Comienza así el nacimiento de algunas de
las lenguas romances en la península ibérica y en el resto de Europa.
Las lenguas romances son las que se derivaron del latín vulgar.
Además del castellano, algunas de estas son:
El francés
El portugués
El italiano
El catalán
El idioma que hoy conocemos como el castellano, o español, tiene su
origen en una región de Europa que conocemos como la península ibérica.
En la península ibérica hoy día podemos encontrar a España y Portugal.
Origen y Evolución del Castellano
El castellano es una de las lenguas romances y, por tanto, es una
lengua que en su mayoría se deriva del latín vulgar, pero se desarrolla a
partir de una serie de contactos con otras culturas.
A grandes rasgos podríamos delinear las siguientes etapas históricas
en las que la lengua española fue evolucionado:
En la época prerromana (antes de la conquista por parte del imperio
romano), en la península ibérica se hablaban todo el territorio.
La romanización comenzó en el año 218 antes de Cristo (aC), cuando
los romanos conquistaron la península e impusieron la lengua latina. A la
variedad escrita del latín se le llama latín culto, y era la lengua que se
usaba para los asuntos administrativos, legislativos, jurídicos y otros
propósitos oficiales. Mientras tanto, al latín hablado se le conoce como latín
vulgar. Este último, el latín vulgar, es central para el desarrollo del
castellano, pues de ahí es que se deriva. La huella de Roma en la península
ibérica fue tan profunda que incluso quedó fuertemente plasmada en las
influencias lingüísticas y las culturas posteriores que tuvieron contacto con
este territorio. Los romanos, cuyo imperio duró hasta el siglo V dC,
llamaban Hispania a la península.
Tras la romanización, llegaron oleadas de invasiones germánicas, es
decir, de grupos provenientes del norte de Europa que hablaban sus propias
lenguas, pero que habían recibido también gran influencia de la cultura
romana. Por lo tanto, adoptan fácilmente la cultura latina que imperaba en la
península, pero conservaron rasgos de sus lenguas germánicas originarias.
Esto provoca el resquebrajamiento de la unidad del latín, a partir del
cual coexistieron diversos dialectos según las zonas en donde se habían
asentado los invasores. Comienza así el nacimiento de algunas de
las lenguas romances en la península ibérica y en el resto de Europa.
Las lenguas romances son las que se derivaron del latín vulgar.
Además del castellano, algunas de estas son:
El francés
El portugués
El italiano
El catalán