Tema 8:
Identidad y vejez:
Los rasgos de la personalidad se mantienen estables a medida que una
persona se hace mayor.
Podemos entender el yo de dos maneras:
Yo como objeto/contenido: el yo es como un jarrón, y el yo como
objeto es que hay dentro del jarrón. Es decir, es el contenido de ese yo,
de la persona mayor. Esta manera de definirse puede cambiar con el
paso del tiempo, y algunos de estos cambios pueden hacer que el
autoestima disminuya. El bienestar es uno de los componentes que hay
dentro de este yo como objeto.
Yo como proceso/proceso: el yo puede estar amenazado por
diferentes circunstancias. Por ejemplo, si yo siempre he corrido y por la
edad ya no puede correr puede ser que el jarrón que rompa un poco. Y
el yo como proceso habla de los niveles conductuales, emocionales y
cognitivos que intentan que la identidad se mantenga, para mantener la
autoestima.
Yo como objeto:
Se ha hecho una división entre una visión mas hedonista de la identidad y
una visión mas eudaimonista.
La visión hedonista tiene que ver más con la idea del placer y de la satisfacción
de la vida. Normalmente se pregunta con preguntas como: ¿esta satisfecho
con su vida? o con escalas.
Se ha visto que en las personas mayores no se observan cambios durante el
ciclo vital y durante el ciclo de vejez. Y esto sorprendió, ya que si tu pierdes
cosas en la vida, lo normal es que las personas no se sintieran satisfechas de
su vida. Y esto lo han conocido como la paradoja del envejecimiento.
Esta dice que objetivamente tendríamos pensar que están tristes porque han
perdido capacidades físicas y cognitivas, pero que realmente están satisfechos
con la vida.
Esta visión es un tanto simplista, ya que nos da una visión muy poco
multidimensional y del bienestar asociado de una persona mayor. Por eso vino
la visión eudaimonista.
Esta visión eudaimonista dice que el bienestar no solo viene del placer y del
bienestar, sino que también viene del hecho de tener planes y proyectos
vitales. De esta visión si que se observa una disminución.
Identidad y vejez:
Los rasgos de la personalidad se mantienen estables a medida que una
persona se hace mayor.
Podemos entender el yo de dos maneras:
Yo como objeto/contenido: el yo es como un jarrón, y el yo como
objeto es que hay dentro del jarrón. Es decir, es el contenido de ese yo,
de la persona mayor. Esta manera de definirse puede cambiar con el
paso del tiempo, y algunos de estos cambios pueden hacer que el
autoestima disminuya. El bienestar es uno de los componentes que hay
dentro de este yo como objeto.
Yo como proceso/proceso: el yo puede estar amenazado por
diferentes circunstancias. Por ejemplo, si yo siempre he corrido y por la
edad ya no puede correr puede ser que el jarrón que rompa un poco. Y
el yo como proceso habla de los niveles conductuales, emocionales y
cognitivos que intentan que la identidad se mantenga, para mantener la
autoestima.
Yo como objeto:
Se ha hecho una división entre una visión mas hedonista de la identidad y
una visión mas eudaimonista.
La visión hedonista tiene que ver más con la idea del placer y de la satisfacción
de la vida. Normalmente se pregunta con preguntas como: ¿esta satisfecho
con su vida? o con escalas.
Se ha visto que en las personas mayores no se observan cambios durante el
ciclo vital y durante el ciclo de vejez. Y esto sorprendió, ya que si tu pierdes
cosas en la vida, lo normal es que las personas no se sintieran satisfechas de
su vida. Y esto lo han conocido como la paradoja del envejecimiento.
Esta dice que objetivamente tendríamos pensar que están tristes porque han
perdido capacidades físicas y cognitivas, pero que realmente están satisfechos
con la vida.
Esta visión es un tanto simplista, ya que nos da una visión muy poco
multidimensional y del bienestar asociado de una persona mayor. Por eso vino
la visión eudaimonista.
Esta visión eudaimonista dice que el bienestar no solo viene del placer y del
bienestar, sino que también viene del hecho de tener planes y proyectos
vitales. De esta visión si que se observa una disminución.