Introducción: tendencias generales del cuento hispanoamericano actual
El cuento ocupa un lugar muy importante dentro de la literatura hispanoamericana
contemporánea. En los últimos años se han producido varios cambios significativos que han
aumentado la visibilidad internacional de la literatura latinoamericana y, especialmente, de
numerosas escritoras.
Entre las principales tendencias se pueden destacar tres fenómenos:
un gran aumento de las traducciones al inglés de obras latinoamericanas
contemporáneas
la importancia del cuento como uno de los géneros más utilizados y prestigiosos de la
literatura actual
la creciente presencia y visibilidad de escritoras latinoamericanas
El cuento, que durante mucho tiempo tuvo menos prestigio editorial que la novela, ha
adquirido una mayor visibilidad. Su brevedad no implica una menor complejidad: al contrario,
el género permite concentrar en pocas páginas experiencias intensas, situaciones
inquietantes y problemas sociales. En la literatura latinoamericana contemporánea, muchas
escritoras utilizan precisamente el cuento para explorar temas como la violencia, el cuerpo, el
miedo, el duelo, el desarraigo, las relaciones de poder, la violencia de género y la búsqueda
de un espacio propio.
La mayor presencia internacional de escritoras latinoamericanas ha llevado a algunos críticos
y medios de comunicación a hablar de un «nuevo boom» de escritoras latinoamericanas. Sin
embargo, esta etiqueta es problemática y ha sido objeto de numerosas críticas.
¿Renovación literaria o fenómeno editorial?
La pregunta central es si estamos realmente ante una renovación literaria comparable a un
nuevo movimiento o generación, o si se trata principalmente de un fenómeno editorial y
mediático.
Es indudable que existe una mayor visibilidad de la literatura latinoamericana
contemporánea. Un número creciente de obras se traduce al inglés y a otras lenguas, y
muchas escritoras latinoamericanas han adquirido reconocimiento internacional. El cuento es,
además, uno de los géneros más empleados por estas autoras.
Esta situación ha provocado la aparición de la expresión «nuevo boom femenino» o «nuevo
boom de escritoras», que hace referencia al histórico boom latinoamericano de los años
sesenta y setenta.
El boom original estuvo relacionado principalmente con novelistas hombres latinoamericanos
que alcanzaron una enorme fama internacional. Fue una época de gran difusión mundial de la
literatura latinoamericana, representada por autores como Gabriel García Márquez, Julio
Cortázar, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa.
La expresión «nuevo boom» establece, por tanto, una comparación entre aquel éxito
internacional y la actual visibilidad de numerosas escritoras latinoamericanas.
Sin embargo, esta comparación presenta varios problemas.
Una posible creación mediática y comercial
, La primera crítica es que la categoría de «nuevo boom femenino» puede ser
fundamentalmente una creación mediática, construida con frecuencia desde España, Europa
o los mercados internacionales y no necesariamente desde América Latina.
Los medios de comunicación y las editoriales necesitan categorías claras para presentar y
vender libros. Agrupar a muchas escritoras diferentes bajo una misma etiqueta puede facilitar
su comercialización, pero esto no significa necesariamente que esas autoras formen un
verdadero movimiento literario.
La existencia de una etiqueta común puede responder, por tanto, a fines comerciales.
La enorme diversidad de las escritoras
Otro problema es que la denominación no tiene suficientemente en cuenta la gran diversidad
existente entre las escritoras latinoamericanas.
América Latina no constituye una realidad homogénea. Existen enormes diferencias entre
países, regiones, tradiciones culturales, grupos sociales y experiencias históricas. Una
escritora argentina, una boliviana y una ecuatoriana pueden tener contextos, estilos y
preocupaciones completamente diferentes.
Por esta razón, presentar a todas estas autoras como miembros de un único «boom
femenino» puede ocultar sus diferencias.
Además, estas escritoras no utilizan necesariamente los mismos géneros ni las mismas
técnicas narrativas. Algunas escriben literatura fantástica; otras trabajan con el terror, el
gótico, el realismo, la ciencia ficción o formas híbridas. Tampoco todas comparten
exactamente las mismas posiciones políticas o estéticas.
El peligro de la exotización
La etiqueta también puede exotizar a las escritoras latinoamericanas.
Exotizar significa presentar a una persona, cultura o literatura como algo extraño, diferente o
exótico desde una mirada exterior. En el contexto de la literatura latinoamericana, esto puede
ocurrir cuando los mercados europeos o anglosajones esperan que las autoras representen
una determinada imagen de América Latina: violencia extrema, pobreza, dictaduras, realismo
mágico, naturaleza salvaje, sexualidad o experiencias consideradas «exóticas».
El problema es que esta mirada puede reducir la complejidad de las obras y convertir
determinadas características culturales en productos fácilmente comercializables.
Por ello, la presentación propone que, en vez de aceptar sin más la idea de un «nuevo boom»,
es más preciso hablar de cambios estructurales en el mundo literario. La visibilidad actual de
las escritoras latinoamericanas puede explicarse por:
un cambio en los públicos lectores
nuevas formas de distribución
la importancia creciente de las pequeñas editoriales
nuevos mecanismos de reconocimiento y consagración, como los programas
universitarios
un nuevo contexto social y político marcado por la fuerza del movimiento feminista en
América Latina