Definición y periodización del Siglo de Oro
El Siglo de Oro es una expresión utilizada para designar un largo período de la historia
literaria, artística y cultural hispánica que abarca desde finales del siglo XV hasta finales del
siglo XVII. Por tanto, a pesar de su nombre, no corresponde a un único siglo, sino
aproximadamente a dos siglos.
Se considera una época de extraordinaria riqueza literaria y artística, que coincide
parcialmente con el período de hegemonía política y militar de la Corona o Monarquía
Hispánica en Europa y en el Atlántico. Entre los grandes autores de este período encontramos
a Garcilaso de la Vega, Teresa de Ávila, Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Luis de Góngora,
Francisco de Quevedo, Calderón de la Barca y Sor Juana Inés de la Cruz.
Sin embargo, el término «Siglo de Oro» no es neutral. Procede del mito clásico de la Edad de
Oro, una época imaginaria de abundancia, armonía y ausencia de necesidad. Al aplicar esta
expresión a los siglos XVI y XVII, se construye una imagen idealizada de excelencia cultural
española.
Por eso, el Siglo de Oro debe entenderse de dos maneras:
como una periodización histórica y literaria
como una construcción cultural posterior que idealiza el pasado
Esta segunda idea es muy importante, porque no es oro todo lo que reluce: detrás del
esplendor artístico y literario encontramos también conquista, violencia, intolerancia religiosa,
exclusión social y obsesión por la pureza de sangre y la honra.
La Península Ibérica antes del Siglo de Oro: diversidad y conflicto
Para comprender el Siglo de Oro, hay que recordar que hasta finales del siglo XV la Península
Ibérica era un espacio caracterizado por una importante diversidad política, cultural y
religiosa.
Existían diferentes reinos cristianos en el norte y territorios musulmanes de Al-Ándalus en el
sur. Además, había minorías religiosas dentro de los distintos reinos. Por ejemplo, los
mudéjares eran musulmanes que vivían bajo dominio cristiano.
Las relaciones entre cristianos, musulmanes y judíos no pueden reducirse simplemente a una
historia de guerra permanente. Existían conflictos militares, pero también:
intercambios culturales
relaciones comerciales
relaciones tributarias
traducciones
transmisión de conocimientos científicos y filosóficos
zonas de contacto y convivencia
El concepto tradicional de «Reconquista» presenta la historia medieval como una lucha
continua de los cristianos para recuperar un territorio supuestamente perdido. Sin embargo,
esta interpretación simplifica una realidad mucho más compleja de conflictos, alianzas e
intercambios entre distintas comunidades.
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,El año 1492 como momento decisivo
El año 1492 puede considerarse simbólicamente como el comienzo de una nueva época
porque coinciden tres acontecimientos fundamentales:
la llegada de Cristóbal Colón a América
la conquista del reino nazarí de Granada y su anexión a Castilla
la expulsión de los judíos de los territorios de los Reyes Católicos
Estos acontecimientos anuncian dos tendencias fundamentales que marcarán el Siglo de Oro:
por una parte, la expansión territorial; por otra, la búsqueda de una mayor uniformidad
religiosa.
La Monarquía Hispánica: una monarquía global
Durante el siglo XVI se consolida y expande la llamada Monarquía Hispánica. No era un Estado
nacional uniforme en el sentido moderno, sino un conjunto de diferentes entidades políticas,
cada una con sus propias leyes, lenguas y tradiciones, gobernadas por un mismo monarca.
Su expansión se explica por diferentes factores:
la unión dinástica de Castilla y Aragón
la política matrimonial de los Reyes Católicos
la incorporación de territorios relacionados con la casa de Habsburgo
las posesiones en Europa, entre ellas territorios en Italia y los Países Bajos
la conquista, ocupación y explotación de territorios americanos
El puerto de Sevilla desempeñó un papel fundamental, ya que tenía el monopolio legal del
comercio con América. A través de España circulaban riquezas procedentes del continente
americano.
Esta expansión produjo una intensa circulación de:
personas
mercancías
ideas
conocimientos
textos y libros
Las campañas militares en Italia y Francia, la conexión política y comercial con los Países
Bajos y las nuevas rutas hacia América favorecieron estos intercambios. Tanto Garcilaso de la
Vega como Cervantes participaron en campañas militares de los monarcas españoles en Italia
o el Mediterráneo.
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, Una gran contradicción: apertura y exclusión
El Siglo de Oro se caracteriza por una contradicción fundamental. Por una parte, la Monarquía
Hispánica era un espacio internacional y global, abierto a una intensa circulación de personas
e ideas. Por otra, desarrolló mecanismos cada vez más fuertes de control religioso, cultural e
intelectual.
Desde los Reyes Católicos, la monarquía utilizó la unificación religiosa como instrumento de
poder político. Esta política se intensificó especialmente durante el reinado de Felipe II, en la
segunda mitad del siglo XVI.
Se establecieron distinciones sociales entre:
cristianos viejos: personas supuestamente sin antepasados musulmanes o judíos
cristianos nuevos: personas convertidas al cristianismo o descendientes de conversos
moriscos: musulmanes ibéricos convertidos al cristianismo
conversos: judíos ibéricos convertidos al cristianismo
La llamada pureza de sangre se convirtió en una condición de prestigio social. Los estatutos o
edictos de limpieza de sangre podían impedir el acceso a colegios universitarios, órdenes
religiosas y otras instituciones a personas con ascendencia musulmana o judía.
Esta situación revela una contradicción central de la cultura áurea:
rechazo del otro y de la diferencia ↔ realidad histórica culturalmente heterogénea.
Aunque muchas minorías fueron convertidas por la fuerza al catolicismo, algunas conservaron
en privado su lengua, sus costumbres o formas de vestir. Los moriscos fueron presentados
frecuentemente como una amenaza o como sospechosos de traición y finalmente fueron
expulsados entre 1609 y 1615, durante el reinado de Felipe III.
La honra y la pureza de sangre
La honra es uno de los conceptos sociales y literarios más importantes del Siglo de Oro. No se
refiere únicamente al comportamiento moral individual, sino sobre todo a la reputación
pública de una persona.
Tener honra significa ser considerado socialmente respetable. La sociedad áurea muestra una
profunda preocupación por lo que los demás piensan de uno.
La pureza de sangre se relaciona directamente con esta cuestión. Una persona debía
demostrar que tenía una reputación «limpia», sin una supuesta mancha asociada con
ascendientes musulmanes o judíos.
Esta obsesión aparece repetidamente en la literatura. Por ejemplo:
El Lazarillo de Tormes puede interpretarse como un relato destinado a justificar una
situación de posible deshonra
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