BLOQUE 10:LA GUERRA CIVIL(1936-1939) 10.2. EVOLUCIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA
EN LAS DOS ZONAS. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL CONFLICTO.
Dimensión internacional de la Guerra Civil
La Guerra Civil española tuvo una importante dimensión internacional y fue un
antecedente de la Segunda Guerra Mundial, al enfrentarse dos modelos ideológicos
opuestos: el fascismo y las democracias. La intervención extranjera resultó decisiva
para el desarrollo y el desenlace del conflicto.
El bando sublevado recibió una amplia ayuda exterior. Italia, bajo el régimen de
Benito Mussolini, aportó tropas y aviación, destacando su intervención en la
conquista de Málaga y en la batalla de Guadalajara. Alemania, gobernada por Adolf
Hitler, prestó una ayuda fundamental a través de la Legión Cóndor, responsable del
bombardeo de Guernica, además de oficiales, soldados y apoyo tecnológico. Portugal
facilitó su territorio para el tránsito de material y tropas. El Vaticano y la Iglesia
católica apoyaron ideológicamente a los sublevados, presentando la guerra como una
cruzada contra el comunismo, y el papa Pío XI reconoció oficialmente a Francisco
Franco. Reino Unido y Estados Unidos vendieron material y petróleo, y participaron
también mercenarios marroquíes.
La República, pese a ser un régimen democrático, no contó con el apoyo efectivo de
las democracias occidentales debido a la política de no intervención impulsada por
Reino Unido y Francia. Su principal apoyo fue la URSS, que proporcionó armamento a
cambio del oro del Banco de España, y México, presidido por Lázaro Cárdenas, que
envió ayuda material y acogió a refugiados. Destacaron también las Brigadas
Internacionales, formadas por unos 40.000 voluntarios, que se retiraron en 1938. En
conjunto, la ayuda recibida por los sublevados fue mayor y resultó decisiva para su
victoria.
2. Evolución política y económica de ambos bandos
En la zona republicana, el estallido de la guerra provocó la dimisión de Santiago
Casares Quiroga el 18 de julio de 1936, asumiendo el gobierno José Giral. Este
decidió armar a los obreros, lo que dio lugar a la formación de milicias y a la creación
de Juntas y Comités revolucionarios, especialmente vinculados a la CNT y la FAI. Estos
organismos actuaron de manera incontrolada, llevando a cabo colectivizaciones de
tierras y empresas. Los principales problemas del bando republicano fueron la escasa
preparación militar de los milicianos, la falta de un mando único y los graves
desórdenes sociales.
El 2 de septiembre de 1936, el gobierno pasó a manos de Francisco Largo
Caballero, que formó un gobierno de concentración con republicanos, socialistas,
comunistas y nacionalistas. Se creó el Ejército Popular, dirigido por Vicente Rojo, lo
que generó tensiones con anarquistas y trotskistas. Para restablecer el orden se
disolvieron los Comités revolucionarios y se crearon tribunales populares, lo que
permitió reducir la violencia indiscriminada.
En el ámbito económico, la República desarrolló una economía de guerra basada en el
aumento de la productividad, la expropiación de tierras de los sublevados para su
reparto entre los campesinos y la reconversión industrial. En algunos casos, las
EN LAS DOS ZONAS. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL CONFLICTO.
Dimensión internacional de la Guerra Civil
La Guerra Civil española tuvo una importante dimensión internacional y fue un
antecedente de la Segunda Guerra Mundial, al enfrentarse dos modelos ideológicos
opuestos: el fascismo y las democracias. La intervención extranjera resultó decisiva
para el desarrollo y el desenlace del conflicto.
El bando sublevado recibió una amplia ayuda exterior. Italia, bajo el régimen de
Benito Mussolini, aportó tropas y aviación, destacando su intervención en la
conquista de Málaga y en la batalla de Guadalajara. Alemania, gobernada por Adolf
Hitler, prestó una ayuda fundamental a través de la Legión Cóndor, responsable del
bombardeo de Guernica, además de oficiales, soldados y apoyo tecnológico. Portugal
facilitó su territorio para el tránsito de material y tropas. El Vaticano y la Iglesia
católica apoyaron ideológicamente a los sublevados, presentando la guerra como una
cruzada contra el comunismo, y el papa Pío XI reconoció oficialmente a Francisco
Franco. Reino Unido y Estados Unidos vendieron material y petróleo, y participaron
también mercenarios marroquíes.
La República, pese a ser un régimen democrático, no contó con el apoyo efectivo de
las democracias occidentales debido a la política de no intervención impulsada por
Reino Unido y Francia. Su principal apoyo fue la URSS, que proporcionó armamento a
cambio del oro del Banco de España, y México, presidido por Lázaro Cárdenas, que
envió ayuda material y acogió a refugiados. Destacaron también las Brigadas
Internacionales, formadas por unos 40.000 voluntarios, que se retiraron en 1938. En
conjunto, la ayuda recibida por los sublevados fue mayor y resultó decisiva para su
victoria.
2. Evolución política y económica de ambos bandos
En la zona republicana, el estallido de la guerra provocó la dimisión de Santiago
Casares Quiroga el 18 de julio de 1936, asumiendo el gobierno José Giral. Este
decidió armar a los obreros, lo que dio lugar a la formación de milicias y a la creación
de Juntas y Comités revolucionarios, especialmente vinculados a la CNT y la FAI. Estos
organismos actuaron de manera incontrolada, llevando a cabo colectivizaciones de
tierras y empresas. Los principales problemas del bando republicano fueron la escasa
preparación militar de los milicianos, la falta de un mando único y los graves
desórdenes sociales.
El 2 de septiembre de 1936, el gobierno pasó a manos de Francisco Largo
Caballero, que formó un gobierno de concentración con republicanos, socialistas,
comunistas y nacionalistas. Se creó el Ejército Popular, dirigido por Vicente Rojo, lo
que generó tensiones con anarquistas y trotskistas. Para restablecer el orden se
disolvieron los Comités revolucionarios y se crearon tribunales populares, lo que
permitió reducir la violencia indiscriminada.
En el ámbito económico, la República desarrolló una economía de guerra basada en el
aumento de la productividad, la expropiación de tierras de los sublevados para su
reparto entre los campesinos y la reconversión industrial. En algunos casos, las