La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
Los últimos años del reinado de Alfonso XIII (r. 1902-1931) se caracterizaron por la agonía del
régimen de la Restauración. Primo de Rivera asumió el papel de “cirujano de hierro” que el
regeneracionista Joaquín Costa creía necesario para acabar con los males de España. Primo de
Rivera justificó el golpe militar en aras de terminar con el caciquismo, la corrupción y la
conflictividad social.
La crisis de 1917, los gobiernos de concentración, la crisis marroquí con el Desastre de Annual, el
fracaso del turnismo, el auge nacionalista, el creciente protagonismo del Ejército y el contexto
internacional tras la Primera Guerra Mundial, pueden considerarse como causas que condujeron al
general Primo de Rivera a pronunciarse, sin derramar una gota de sangre, contra la legitimidad
constitucional.
En abril de 1923, un gobierno liberal presidido por Manuel García Prieto propuso una reforma de la
Constitución para democratizar el sistema, reducir la influencia de la Iglesia, limitar los poderes del
rey y dedicar menos presupuesto a la guerra para la pacificación de Marruecos. Estas reformas se
vieron obstaculizadas por la oposición del rey, del Ejército y de la Iglesia. Además, entre los
militares existía un gran descontento por las responsabilidades que el Expediente Picasso exigía
ante el desastre de Annual.
Para frenar el proyecto reformista del gobierno, el rey se negó a destituir a los sublevados y nombró
a Primo de Rivera ministro único el 15 de septiembre. Este justificó su actuación como una solución
ante el desgobierno de los partidos dinásticos y el grave peligro de revolución social. Presentó un
programa con las siguientes medidas:
➔ Pretensiones regeneracionistas para poner fin al desgobierno de los partidos tradicionales.
➔ Acabar con el caciquismo y la corrupción.
➔ Recuperar el orden público y poner fin a la conflictividad obrera.
➔ Garantizar la unidad nacional ante el auge de los nacionalismos.
Así, el rey, el Ejército, la alta burguesía y parte de las clases medias aceptaron la dictadura y la
mayoría de la población reaccionó con indiferencia o fue favorable al golpe de Estado. El golpe
militar contó con escasa oposición política y social, salvo un fallido intento de huelga general por
parte de la CNT.
La dictadura de Primo de Rivera se divide en dos fases sucesivas, el Directorio militar y el Directorio
civil.
Desde 1923 hasta 1925 gobernó el Directorio militar con altos mandos militares y Alfonso XIII vio
con buenos ojos esta solución militar. Primo de Rivera juró el 15 de septiembre de 1923 como
presidente del Gobierno, asistido por el Directorio Militar. Las primeras medidas mostraron su
carácter dictatorial:
★ Suspensión de la Constitución de 1876 y férrea censura de prensa sobre la dictadura y la
guerra de Marruecos.
★ Disolución del poder legislativo (Congreso y Senado).
★ Cese de las autoridades civiles, siendo la máxima autoridad el gobernador militar.
★ Prohibición de las actividades de los partidos políticos y de los sindicatos.
★ Militarización del orden público y represión del obrerismo más radical (cenetistas y
comunistas).
★ Elaboración de un Estatuto municipal (1924) y provincial (1925) para eliminar el caciquismo.
Se reforzó el control del Estado a través de los gobernadores provinciales, que nombraban
alcaldes y diputados provinciales.
★ Se disolvieron los ayuntamientos, sustituidos por juntas integradas por los mayores
contribuyentes de cada localidad y nombradas a través de los gobernadores civiles.
★ Se frenaron las autonomías clausurando la Mancomunidad catalana, se prohibió el uso de
símbolos catalanistas (bandera e himno) y se restringió el uso del catalán al ámbito privado.
Los últimos años del reinado de Alfonso XIII (r. 1902-1931) se caracterizaron por la agonía del
régimen de la Restauración. Primo de Rivera asumió el papel de “cirujano de hierro” que el
regeneracionista Joaquín Costa creía necesario para acabar con los males de España. Primo de
Rivera justificó el golpe militar en aras de terminar con el caciquismo, la corrupción y la
conflictividad social.
La crisis de 1917, los gobiernos de concentración, la crisis marroquí con el Desastre de Annual, el
fracaso del turnismo, el auge nacionalista, el creciente protagonismo del Ejército y el contexto
internacional tras la Primera Guerra Mundial, pueden considerarse como causas que condujeron al
general Primo de Rivera a pronunciarse, sin derramar una gota de sangre, contra la legitimidad
constitucional.
En abril de 1923, un gobierno liberal presidido por Manuel García Prieto propuso una reforma de la
Constitución para democratizar el sistema, reducir la influencia de la Iglesia, limitar los poderes del
rey y dedicar menos presupuesto a la guerra para la pacificación de Marruecos. Estas reformas se
vieron obstaculizadas por la oposición del rey, del Ejército y de la Iglesia. Además, entre los
militares existía un gran descontento por las responsabilidades que el Expediente Picasso exigía
ante el desastre de Annual.
Para frenar el proyecto reformista del gobierno, el rey se negó a destituir a los sublevados y nombró
a Primo de Rivera ministro único el 15 de septiembre. Este justificó su actuación como una solución
ante el desgobierno de los partidos dinásticos y el grave peligro de revolución social. Presentó un
programa con las siguientes medidas:
➔ Pretensiones regeneracionistas para poner fin al desgobierno de los partidos tradicionales.
➔ Acabar con el caciquismo y la corrupción.
➔ Recuperar el orden público y poner fin a la conflictividad obrera.
➔ Garantizar la unidad nacional ante el auge de los nacionalismos.
Así, el rey, el Ejército, la alta burguesía y parte de las clases medias aceptaron la dictadura y la
mayoría de la población reaccionó con indiferencia o fue favorable al golpe de Estado. El golpe
militar contó con escasa oposición política y social, salvo un fallido intento de huelga general por
parte de la CNT.
La dictadura de Primo de Rivera se divide en dos fases sucesivas, el Directorio militar y el Directorio
civil.
Desde 1923 hasta 1925 gobernó el Directorio militar con altos mandos militares y Alfonso XIII vio
con buenos ojos esta solución militar. Primo de Rivera juró el 15 de septiembre de 1923 como
presidente del Gobierno, asistido por el Directorio Militar. Las primeras medidas mostraron su
carácter dictatorial:
★ Suspensión de la Constitución de 1876 y férrea censura de prensa sobre la dictadura y la
guerra de Marruecos.
★ Disolución del poder legislativo (Congreso y Senado).
★ Cese de las autoridades civiles, siendo la máxima autoridad el gobernador militar.
★ Prohibición de las actividades de los partidos políticos y de los sindicatos.
★ Militarización del orden público y represión del obrerismo más radical (cenetistas y
comunistas).
★ Elaboración de un Estatuto municipal (1924) y provincial (1925) para eliminar el caciquismo.
Se reforzó el control del Estado a través de los gobernadores provinciales, que nombraban
alcaldes y diputados provinciales.
★ Se disolvieron los ayuntamientos, sustituidos por juntas integradas por los mayores
contribuyentes de cada localidad y nombradas a través de los gobernadores civiles.
★ Se frenaron las autonomías clausurando la Mancomunidad catalana, se prohibió el uso de
símbolos catalanistas (bandera e himno) y se restringió el uso del catalán al ámbito privado.