El Sexenio Democrático: Revolución, Constitución de 1869 y la monarquía de
Amadeo de Saboya
Se denomina Sexenio Democrático a la etapa comprendida entre 1868 y 1874, pues constituyó el
primer intento de establecer en España una democracia en los términos en los que era entendida en el
siglo XIX, es decir, basada en el sufragio universal masculino.
El origen de esta archiconocida etapa histórica es la Revolución de septiembre de 1868, conocida
como “la Gloriosa”. Este movimiento revolucionario se inició el 19 de septiembre de 1868 con la
sublevación de la escuadra en Cádiz, al mando del brigadier Topete, quien junto a Juan Prim
(progresista) y Francisco Serrano (unionista), firmó el manifiesto de "Viva España con honra". Otras
proclamas en otras ciudades fueron: “¡Abajo los Borbones!”.
Este sexenio acabaría como empezó: con un pronunciamiento en diciembre de 1874, esta vez
proclamando al hijo de Isabel II, Alfonso XII de Borbón, como rey de España. El pronunciamiento
contó con progresistas, unionistas y demócratas, además de con apoyo popular, extendiendose por
Andalucía y la costa mediterránea, donde se constituyeron juntas revolucionarias con demandas
sociales y políticas: sufragio universal masculino, derecho de asociación, eliminación del impuesto de
consumos, supresión de las quintas, educación gratuita, abolición de la pena de muerte y de la
esclavitud, etc. Como causas de la revolución de 1868 se aluden a la radicalización de los partidos, el
apoyo de la reina a los moderados, el descrédito hacia la monarquía, el Pacto de Ostende y una crisis
económica en forma de:
1) Crisis financiera, originada por la escasa rentabilidad de las inversiones ferroviarias, lo que
provocó una crisis en la Bolsa y arrastró a bancos y al resto de las empresas.
2) Crisis industrial, originada por la subida del precio de la materia prima del sector textil y por la
caída de la demanda, lo que provocó el cierre de empresas y el aumento del paro.
3) Crisis de subsistencias, provocada por una sucesión de malas cosechas que dio lugar al
encarecimiento del precio del trigo.
Tras el triunfo revolucionario en la batalla de Alcolea (Córdoba) y el exilio de Isabel II a Francia,
que realmente estaba veraneando en el País Vasco, los militares disolvieron todas las juntas y se
formó, en octubre, un Gobierno provisional encabezado por cinco progresistas, como Juan Prim, y
cuatro unionistas, como el general Francisco Serrano, nuevo presidente del gobierno. El Gobierno
provisional promulgó varios decretos orientados en dos ejes:
1. Democratizar el régimen liberal. Mediante el sufragio universal masculino y la ampliación
de libertades básicas: de reunión, asociación, expresión, enseñanza y cultos. La
democratización de los ayuntamientos garantizó un mayor pluralismo electoral.
2. Política económica de Laureano Figuerola (capitalismo). Para paliar la crisis económica se
redujeron las tarifas arancelarias (Ley Arancelaria de 1869), se aprobó la Ley de Bases
sobre Minas y se creó la peseta. Una reforma muy importante fue la eliminación del
impuesto de consumos.
Las elecciones de enero de 1869, mediante sufragio universal masculino, dieron lugar a unas Cortes
Constituyentes con mayoría progresista y unionista, pero destacan los diputados demócratas,
republicanos y carlistas. Las Cortes elaboraron la Constitución de 1869, la más democrática y
progresista de todas las del siglo XIX. Sus principales características fueron:
★ Amplios derechos y libertades. Recogía la libertad de culto, enseñanza, reunión y asociación
e imprenta, la inviolabilidad del domicilio, la abolición de la pena de muerte, la reforma del
sistema de gobierno de las provincias de ultramar para incorporarlas a la Constitución, etc.
★ Soberanía nacional. Se estableció el sufragio universal masculino para mayores de 25 años.
★ Autonomía de ayuntamientos y diputaciones.
Amadeo de Saboya
Se denomina Sexenio Democrático a la etapa comprendida entre 1868 y 1874, pues constituyó el
primer intento de establecer en España una democracia en los términos en los que era entendida en el
siglo XIX, es decir, basada en el sufragio universal masculino.
El origen de esta archiconocida etapa histórica es la Revolución de septiembre de 1868, conocida
como “la Gloriosa”. Este movimiento revolucionario se inició el 19 de septiembre de 1868 con la
sublevación de la escuadra en Cádiz, al mando del brigadier Topete, quien junto a Juan Prim
(progresista) y Francisco Serrano (unionista), firmó el manifiesto de "Viva España con honra". Otras
proclamas en otras ciudades fueron: “¡Abajo los Borbones!”.
Este sexenio acabaría como empezó: con un pronunciamiento en diciembre de 1874, esta vez
proclamando al hijo de Isabel II, Alfonso XII de Borbón, como rey de España. El pronunciamiento
contó con progresistas, unionistas y demócratas, además de con apoyo popular, extendiendose por
Andalucía y la costa mediterránea, donde se constituyeron juntas revolucionarias con demandas
sociales y políticas: sufragio universal masculino, derecho de asociación, eliminación del impuesto de
consumos, supresión de las quintas, educación gratuita, abolición de la pena de muerte y de la
esclavitud, etc. Como causas de la revolución de 1868 se aluden a la radicalización de los partidos, el
apoyo de la reina a los moderados, el descrédito hacia la monarquía, el Pacto de Ostende y una crisis
económica en forma de:
1) Crisis financiera, originada por la escasa rentabilidad de las inversiones ferroviarias, lo que
provocó una crisis en la Bolsa y arrastró a bancos y al resto de las empresas.
2) Crisis industrial, originada por la subida del precio de la materia prima del sector textil y por la
caída de la demanda, lo que provocó el cierre de empresas y el aumento del paro.
3) Crisis de subsistencias, provocada por una sucesión de malas cosechas que dio lugar al
encarecimiento del precio del trigo.
Tras el triunfo revolucionario en la batalla de Alcolea (Córdoba) y el exilio de Isabel II a Francia,
que realmente estaba veraneando en el País Vasco, los militares disolvieron todas las juntas y se
formó, en octubre, un Gobierno provisional encabezado por cinco progresistas, como Juan Prim, y
cuatro unionistas, como el general Francisco Serrano, nuevo presidente del gobierno. El Gobierno
provisional promulgó varios decretos orientados en dos ejes:
1. Democratizar el régimen liberal. Mediante el sufragio universal masculino y la ampliación
de libertades básicas: de reunión, asociación, expresión, enseñanza y cultos. La
democratización de los ayuntamientos garantizó un mayor pluralismo electoral.
2. Política económica de Laureano Figuerola (capitalismo). Para paliar la crisis económica se
redujeron las tarifas arancelarias (Ley Arancelaria de 1869), se aprobó la Ley de Bases
sobre Minas y se creó la peseta. Una reforma muy importante fue la eliminación del
impuesto de consumos.
Las elecciones de enero de 1869, mediante sufragio universal masculino, dieron lugar a unas Cortes
Constituyentes con mayoría progresista y unionista, pero destacan los diputados demócratas,
republicanos y carlistas. Las Cortes elaboraron la Constitución de 1869, la más democrática y
progresista de todas las del siglo XIX. Sus principales características fueron:
★ Amplios derechos y libertades. Recogía la libertad de culto, enseñanza, reunión y asociación
e imprenta, la inviolabilidad del domicilio, la abolición de la pena de muerte, la reforma del
sistema de gobierno de las provincias de ultramar para incorporarlas a la Constitución, etc.
★ Soberanía nacional. Se estableció el sufragio universal masculino para mayores de 25 años.
★ Autonomía de ayuntamientos y diputaciones.