El régimen de la Restauración. Alfonso XII y la Regencia.
La alternancia conservadora y liberal.
Tras el Sexenio Democrático se produjo la Restauración de la monarquía borbónica en la figura de
Alfonso XII. Este período abarca desde 1874 hasta 1931, incluyendo el matiz de la dictadura de
Miguel Primo de Rivera en 1923. Antonio Cánovas del Castillo fue el artífice del nuevo sistema
político fundamentado en una monarquía parlamentaria, conservadora y oligárquica que aspiraba
a mantener el orden liberal-burgués. Cánovas había conseguido la abdicación de la reina Isabel II
en su hijo Alfonso XII para dotar al proyecto restaurador de una sólida base social y creó el Partido
Alfonsino para atraer a monárquicos descontentos del Sexenio y aunar a las clases altas y medias,
al Ejército y a la Iglesia. Su principal objetivo era instaurar un régimen liberal moderado que
pusiese fin a una época de guerras civiles, intervencionismo militar y levantamientos populares.
El 27 de diciembre de 1874 desde el exilio, Alfonso XII publicó el Manifiesto de Sandhurst redactado
por Cánovas para presentar el nuevo régimen. Paralelamente, el pronunciamiento militar de
Arsenio Martínez Campos en Sagunto, el 29 de diciembre de 1874, en contra de los intereses
pacíficos de Cánovas, proclamó la restauración de la monarquía con Alfonso XII oficialmente. En los
primeros años del reinado de Alfonso XII (1874-1885), los conflictos presentes, motivaron el
esfuerzo por la pacificación del país:
➔ En la Tercera Guerra Carlista (1872-1876) los carlistas fueron privados de su hipotética
legitimidad y el aumento de esfuerzo militar redujo los núcleos carlistas. Finalmente se
abolió el régimen foral pero se estipuló un sistema de “conciertos económicos”.
➔ Se negoció el fin de la guerra de Cuba y en 1878 se firmó la Paz de Zanjón que incluía una
amnistía, abolía la esclavitud y prometía reformas políticas y administrativas por las que
Cuba tendría diputados en las Cortes españolas. El incumplimiento de las reformas provocó
un nuevo conflicto en 1879 y la posterior insurrección de 1895.
El sistema político de la Restauración se basaba en la existencia de dos grandes partidos, los cuales
coincidían en la defensa de la monarquía, la Constitución, la propiedad privada y la centralización
del Estado liberal. Existía un acuerdo tácito, entre ambos partidos, de no promulgar una ley que
forzase al otro partido a abolirla cuando regresase al gobierno mediante la alternancia pacífica. Los
dos partidos dinásticos protagonistas fueron:
● Partido Liberal-Conservador: se organizó alrededor de Antonio Cánovas del Castillo y
aglutinó a sectores más conservadores a excepción de los carlistas más radicales. Se
mostraban más proclives al inmovilismo político y a la defensa de la Iglesia y del orden
social, además de al sufragio censitario. Socialmente eran apoyados por la Iglesia, los
terratenientes y las élites económicas.
● Partido Liberal-Fusionista: se organizó alrededor de Práxedes Mateo Sagasta y reunió a
antiguos progresistas demócratas y a algunos ex republicanos moderados, inclinados
hacia un reformismo progresista y laico, al sufragio universal masculino y a la ampliación
de derechos y libertades. Socialmente eran apoyados por profesionales liberales,
banqueros, comerciantes y funcionarios.
La preeminencia que la Constitución otorgaba a la Corona la convertía en árbitro de la alternancia
política, anulando per se el régimen parlamentario. Cuando un partido en el gobierno sufría
desgaste político o había alguna crisis grave en el país, el monarca llamaba al jefe del partido de la
oposición para cambiar de gobierno de forma premeditada y pacífica con el método del encasillado.
Entonces, mediante el turnismo dinástico, se convocaban elecciones y se aseguraba que fuesen
favorables para el gobierno deseado. El turnismo dinástico funcionó con total regularidad y de
todas las elecciones realizadas, seis fueron ganadas por los conservadores y cuatro por los
liberales. La primera crisis provino del desastre de 1898, que erosionó a los partidos dinásticos.
En los primeros años de Restauración (1876-1881) gobernó el Partido Conservador, con reformas
administrativas y con medidas para reforzar el Estado de acuerdo con la Constitución de 1876:
La alternancia conservadora y liberal.
Tras el Sexenio Democrático se produjo la Restauración de la monarquía borbónica en la figura de
Alfonso XII. Este período abarca desde 1874 hasta 1931, incluyendo el matiz de la dictadura de
Miguel Primo de Rivera en 1923. Antonio Cánovas del Castillo fue el artífice del nuevo sistema
político fundamentado en una monarquía parlamentaria, conservadora y oligárquica que aspiraba
a mantener el orden liberal-burgués. Cánovas había conseguido la abdicación de la reina Isabel II
en su hijo Alfonso XII para dotar al proyecto restaurador de una sólida base social y creó el Partido
Alfonsino para atraer a monárquicos descontentos del Sexenio y aunar a las clases altas y medias,
al Ejército y a la Iglesia. Su principal objetivo era instaurar un régimen liberal moderado que
pusiese fin a una época de guerras civiles, intervencionismo militar y levantamientos populares.
El 27 de diciembre de 1874 desde el exilio, Alfonso XII publicó el Manifiesto de Sandhurst redactado
por Cánovas para presentar el nuevo régimen. Paralelamente, el pronunciamiento militar de
Arsenio Martínez Campos en Sagunto, el 29 de diciembre de 1874, en contra de los intereses
pacíficos de Cánovas, proclamó la restauración de la monarquía con Alfonso XII oficialmente. En los
primeros años del reinado de Alfonso XII (1874-1885), los conflictos presentes, motivaron el
esfuerzo por la pacificación del país:
➔ En la Tercera Guerra Carlista (1872-1876) los carlistas fueron privados de su hipotética
legitimidad y el aumento de esfuerzo militar redujo los núcleos carlistas. Finalmente se
abolió el régimen foral pero se estipuló un sistema de “conciertos económicos”.
➔ Se negoció el fin de la guerra de Cuba y en 1878 se firmó la Paz de Zanjón que incluía una
amnistía, abolía la esclavitud y prometía reformas políticas y administrativas por las que
Cuba tendría diputados en las Cortes españolas. El incumplimiento de las reformas provocó
un nuevo conflicto en 1879 y la posterior insurrección de 1895.
El sistema político de la Restauración se basaba en la existencia de dos grandes partidos, los cuales
coincidían en la defensa de la monarquía, la Constitución, la propiedad privada y la centralización
del Estado liberal. Existía un acuerdo tácito, entre ambos partidos, de no promulgar una ley que
forzase al otro partido a abolirla cuando regresase al gobierno mediante la alternancia pacífica. Los
dos partidos dinásticos protagonistas fueron:
● Partido Liberal-Conservador: se organizó alrededor de Antonio Cánovas del Castillo y
aglutinó a sectores más conservadores a excepción de los carlistas más radicales. Se
mostraban más proclives al inmovilismo político y a la defensa de la Iglesia y del orden
social, además de al sufragio censitario. Socialmente eran apoyados por la Iglesia, los
terratenientes y las élites económicas.
● Partido Liberal-Fusionista: se organizó alrededor de Práxedes Mateo Sagasta y reunió a
antiguos progresistas demócratas y a algunos ex republicanos moderados, inclinados
hacia un reformismo progresista y laico, al sufragio universal masculino y a la ampliación
de derechos y libertades. Socialmente eran apoyados por profesionales liberales,
banqueros, comerciantes y funcionarios.
La preeminencia que la Constitución otorgaba a la Corona la convertía en árbitro de la alternancia
política, anulando per se el régimen parlamentario. Cuando un partido en el gobierno sufría
desgaste político o había alguna crisis grave en el país, el monarca llamaba al jefe del partido de la
oposición para cambiar de gobierno de forma premeditada y pacífica con el método del encasillado.
Entonces, mediante el turnismo dinástico, se convocaban elecciones y se aseguraba que fuesen
favorables para el gobierno deseado. El turnismo dinástico funcionó con total regularidad y de
todas las elecciones realizadas, seis fueron ganadas por los conservadores y cuatro por los
liberales. La primera crisis provino del desastre de 1898, que erosionó a los partidos dinásticos.
En los primeros años de Restauración (1876-1881) gobernó el Partido Conservador, con reformas
administrativas y con medidas para reforzar el Estado de acuerdo con la Constitución de 1876: