¿Qué es un paratexto?
Los textos no sólo están compuestos por palabras, sino también por imágenes,
ilustraciones, pequeños textos gráficos, que los rodean y que conforman su aspecto
físico, su apariencia. Estos elementos son la ruta de acceso al contenido del texto,
que guían al lector para que pueda imaginar de qué tratará lo que va a leer. El
paratexto se define por aquellos elementos que rodean al texto y, a la vez, lo ayudan
y lo complementan en el mensaje que desea transmitir. El conjunto de paratextos
constituye el primer contacto del lector con el material impreso que permite anticipar
cuestiones como: ¿de qué se trata el texto?, ¿qué tipo de texto es?, ¿la información
es verdadera?, entre otros.
Una posible clasificación
Podemos clasificar los paratextos según distintos criterios.
Desde un punto de vista perceptivo, distinguimos entre:
paratexto icónico (ilustraciones, esquemas, fotografías, variaciones
tipográficas, diagramación, etc.);
paratexto verbal (título, prólogo, índice, referencias bibliográficas, notas al pie,
etc.).
Desde el punto de vista de la emisión, diferenciamos entre:
paratextos a cargo del autor (en muchas ocasiones es él quien redacta el
prólogo, las notas aclaratorias, los índices, los títulos y subtítulos, la
dedicatoria, la bibliografía, los glosarios y los apéndices);
paratextos a cargo del editor (solapas, tapas, contratapas, las que constituyen
lugares estratégicos de influencia sobre el público, ilustraciones);
paratextos a cargo de un tercero (en algunos casos, los prólogos son escritos
por personalidades reconocidas, en ciertos libros aparecen comentarios,
glosas, notas al pie hechas por especialistas con el propósito de explicar o
aclarar algunos aspectos, con el propósito de facilitar la comprensión).
Algunos paratextos, como el título del libro y el prólogo, pueden ser el
resultado de "negociaciones" entre el editor y el autor.
Los textos no sólo están compuestos por palabras, sino también por imágenes,
ilustraciones, pequeños textos gráficos, que los rodean y que conforman su aspecto
físico, su apariencia. Estos elementos son la ruta de acceso al contenido del texto,
que guían al lector para que pueda imaginar de qué tratará lo que va a leer. El
paratexto se define por aquellos elementos que rodean al texto y, a la vez, lo ayudan
y lo complementan en el mensaje que desea transmitir. El conjunto de paratextos
constituye el primer contacto del lector con el material impreso que permite anticipar
cuestiones como: ¿de qué se trata el texto?, ¿qué tipo de texto es?, ¿la información
es verdadera?, entre otros.
Una posible clasificación
Podemos clasificar los paratextos según distintos criterios.
Desde un punto de vista perceptivo, distinguimos entre:
paratexto icónico (ilustraciones, esquemas, fotografías, variaciones
tipográficas, diagramación, etc.);
paratexto verbal (título, prólogo, índice, referencias bibliográficas, notas al pie,
etc.).
Desde el punto de vista de la emisión, diferenciamos entre:
paratextos a cargo del autor (en muchas ocasiones es él quien redacta el
prólogo, las notas aclaratorias, los índices, los títulos y subtítulos, la
dedicatoria, la bibliografía, los glosarios y los apéndices);
paratextos a cargo del editor (solapas, tapas, contratapas, las que constituyen
lugares estratégicos de influencia sobre el público, ilustraciones);
paratextos a cargo de un tercero (en algunos casos, los prólogos son escritos
por personalidades reconocidas, en ciertos libros aparecen comentarios,
glosas, notas al pie hechas por especialistas con el propósito de explicar o
aclarar algunos aspectos, con el propósito de facilitar la comprensión).
Algunos paratextos, como el título del libro y el prólogo, pueden ser el
resultado de "negociaciones" entre el editor y el autor.