En 1970, José María Castellet publicó una antología titulada Nueve novísimos
poetas españoles donde aparecían: Pere Gimferrer (Arde el mar o Extraña
fruta), José María Álvarez, Manuel Vázquez Montalbán, Ana María Moix, ( A
imagen y semejanza) Antonio Martínez Sarrión, Félix de Azúa, Vicente Molina
Foix, Guillermo Carnero y Leopoldo María Panero ( Así se fundó Carnaby Street,
Last river together). Estos autores realizan una gran renovación en la poesía.
Propugnan un esteticismo de lo lujoso, lo decadente, lo lúdico. Conocen otros
países, otras literaturas y culturas; sus poemas se llenan de referencias
culturales y citas, a modo de “collage”. Abarcan por igual cultura académica y
popular (cine, tebeos, música, medios de comunicación), los mitos tradicionales
se mezclan con otros extraídos del cine, de la música o de novelas. Les
importan más el estilo y la experimentación formal que los contenidos: “el
poema depende del cuidado exquisito del lenguaje poético”. Experimentan con
las posibilidades expresivas del idioma: recuperan recursos del Surrealismo e
incorporan otros: la supresión de la puntuación, uso de refranes, anuncios, citas
y autocitas. En la temática encontramos lo «personal» (la infancia, el amor o el
erotismo) junto a lo «público» (la guerra del Vietnam, la sociedad de consumo).
Al lado de los tonos graves, aparece una provocadora e insolente frivolidad.
Tradición y renovación son las notas más características de su poesía, se
observa influencia de los escritores barrocos, modernistas, de la Generación del
27, de escritores extranjeros e hispanoamericanos, y revalorizaron el Postismo
y el grupo Cántico.
A partir de los años 70 se abandona la estética “novísima” y los
poetas más jóvenes buscan una poesía más sencilla y clara, más íntima
y menos formalista. Empiezan un rumbo más personal a partir de 1975,
volviendo, en general, al intimismo y la contención clásica. Poetas
cercanos a ellos, como Antonio Colinas, logra su madurez con Sepulcro
en Tarquinia.
En esta década y las sucesivas podremos hablar de varias tendencias:
Poesía de la experiencia. Es una poesía de corte realista que se expresa
con un lenguaje accesible y natural, el autor expresa su experiencia y
reflexiones a través de un yo poético fingido. Podemos destacar a los
autores Luis García Montero y Álvaro Salvador, que aparecen en la
antología La otra sentimentalidad y a Felipe Benítez Reyes. El más
destacado es Luis García Montero con obras como Diario cómplice, Las
flores del río o Habitaciones separadas.