8.3. La dictadura de Primo de Rivera y el final del reinado de Alfonso XIII.
El 13 de septiembre de 1923 el Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, declara el estado de guerra y lanza el
manifiesto “Al país y al ejército españoles” donde proclama un nuevo orden para poner fin al terrorismo, al separatismo y a la
utilización política de la guerra de Marruecos. El golpe fue pacífico, porque no hubo resistencia y el rey accedió a nombrar a Primo
de Rivera Presidente de un Gobierno o Directorio. La opinión pública no recibió el golpe con gran oposición tal vez por el hastío
del sistema político caduco y la situación del orden público. Entre los orígenes de la Dictadura podemos destacar: la Influencia de
la situación europea con el ascenso del fascismo de Mussolini aunque las diferencias son notorias; la Importancia del carácter
personal de Miguel Primo de Rivera, un hombre impulsivo, autoritario y desconcertante; Y el papel tradicional asumido por el
ejército español frente al separatismo y a los desórdenes públicos.
I.- EL DIRECTORIO MILITAR (1923-25).
Es un período transitorio, en el que Primo de Rivera ejerce como ministro único y el resto de los militares son vocales. Se
suspende la Constitución, aunque no se suprime, y se disuelven las Cortes. Los Gobernadores Civiles son sustituidos por
militares. Diputaciones y ayuntamientos fueron disueltos y en su lugar se crearon Juntas Municipales, a las que se incorporaron
vocales asignados por sorteo entre los mayores contribuyentes (grandes propietarios agrícolas). Calvo Sotelo elaboró un Estatuto
Municipal en 1924 y el Estatuto Provincial en 1925. La administración se militariza, aunque desde 1924 la mayoría de la
administración pasará a manos de cargos civiles (funcionarios de la derecha católica y maurista). Se adopta una política restrictiva
en el empleo de las lenguas propias y en el uso de los símbolos de identidad, lo que sin duda hará que aumente el sentimiento
nacionalista de una gran parte de catalanes y vascos. Se mantuvo en vigor durante meses la declaración del estado de guerra, y
se adoptaron medidas represivas contra organizaciones como la CNT. Por último, se promovió, con poco éxito, el Somaten
catalán (ciudadanos armados voluntarios) a toda España para colaborar en el mantenimiento del orden público.
La Cuestión marroquí: El desastre de Annual de 1921 reforzó la tesis abandonista de Primo de Rivera. La llegada al poder del
dictador paralizó el llamado Expediente Picasso, que podría haber implicado directamente al rey en el desastre de Annual, pues
parece ser que éste alentó directamente al general Silvestre a atacar, sin notificar nada al Ministro de Guerra. Primo de Rivera, al
poco tiempo de instalarse en el poder, 1924, inició una política de disminución de tropas y la retirada de las zonas más
comprometidas. Cuando Abd- el Krim decidió atacar la zona del Protectorado francés, el gobierno de parís solicitó ayuda a Primo
de Rivera para organizar una operación militar conjunta que acabase con la rebelión rifeña. El propio dictador planea y dirige la
operación del desembarco del Alhucemas en septiembre de 1925, logran, gracias al factor sorpresa, la derrota del enemigo y la
división en dos del territorio rebelde, con una escasa cantidad de bajas, 16 muertos. Abd el Krim pidió la paz y se rindió a los
franceses. En 1927, el ejército español dio por concluida la ocupación efectiva de todo el protectorado en Marruecos. Este éxito
consolidó el régimen de Primo de Rivera y le animó a continuar en el poder pero con algunos cambios: en diciembre de 1925
nombró un nuevo gobierno en el que los militares eran sustituidos por civiles.
II.-EL DIRECTORIO CIVIL (1925-30.
Se forma en diciembre de 1925 con intención de perpetuar el régimen a través de políticos de extrema derecha (José Calvo
Sotelo, ministro de Hacienda, Eduardo Aunós, ministro de Trabajo, Guadalorce, ministro de obras públicas y el militar Martínez
Anido). En 1927 se convoca una ASAMBLEA NACIONAL CONSULTIVA con la intención de hacer una nueva constitución.
Desde 1924 el partido único, al estilo fascista, es la UNION PATRIOTICA, aunque tenía claras diferencias con el partido italiano.
Las medidas más destacadas de la Dictadura fueron: La formación del Somatén en 1923, especie de fuerza popular armada y
controlada por el ejército para combatir el sindicalismo y mantener el orden público. La represión del catalanismo: se suprime el
idioma catalán en actos oficiales y se suprime la Mancomunidad Catalana nacida en 1914. Como consecuencia de ello, el
catalanismo se radicaliza, la Lliga pierde fuerza frente al Estat Catalá de Francesc Maciá. Esto, como el ignorar el resto de los
nacionalismos, tuvo un alto coste para el futuro. Una importante política social: Comités Paritarios y Organización Corporativa
Nacional (1926): este sistema funcionó gracias a la colaboración socialista y de los Sindicatos Libres, no así de la CNT ni del PCE
que fueron perseguidos. En política económica tuvo mucha importancia una amplia red de obras públicas (hidráulicas con
numerosos pantanos, dentro del plan de Lorenzo Pardo, así como la creación de las Confederaciones Hidrográficas, carreteras y
ferrocarril). Se concedieron grandes monopolios: acuerdo con la ITT para crear la Telefónica y se crea la CAMPSA para controlar
el mercado del petróleo.
III.- LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA.
La Dictadura apenas prohibió partidos políticos y aunque persiguió a políticos, solamente Sánchez Guerra, Santiago Alba o
Maciá se exiliaron, pero la oposición al régimen fue paulatinamente creciendo. Los grupos políticos opositores se articularon a
partir de los siguientes grupos: los antiguos partidarios de la restauración como Niceto ALCALA ZAMORA, liberal, o el
conservador SÁNCHEZ GUERRA. Los republicanos históricos como LERROUX, y los nuevos republicanos, como MANUEL
AZAÑA. Incluso, una facción del ejército se sublevó en 1926 en la “Sanjuanada” sin consecuencias. Los intelectuales eran
opuestos mayoritariamente al dictador (Miguel de Unamuno fue desterrado a Fuerteventura). Los nacionalistas catalanes
descontentos con las medidas represivas tomadas por el régimen. Y en los sectores obreros, una facción de la CNT,
intensamente perseguida, crea la FAI (Federación Anarquista Ibérica) con posturas más radicales y violentas. El PSOE y el PCE
apuestan claramente por la solución republicana. La dictadura estaba cada vez más aislada. En enero de 1930 Primo de Rivera
dimite y sale de España.
IV.- DE LA DICTADURA A LA REPUBLICA.
Dámaso Berenguer fue designado por Alfonso XIII para presidir el gobierno, llamado Dictablanda. El objetivo era mantener los
principios de la dictadura, pero buscando volver de forma paulatina a la normalidad de la constitución de 1876. En enero de 1931
es sustituido por el almirante Juan Bautista Aznar que formó un gobierno monárquico de concentración. La oposición política
comenzó a organizarse: los republicanos habían creado nuevos partidos, Acción Republicana con Manuel AZAÑA, y el Partido
Republicano Radical de Lerroux. Además de los partidos nacionalistas y la izquierda obrera. En agosto de 1930 se firmó el
Pacto de San Sebastián en el que asistieron representantes de casi todos los partidos republicanos españoles y en el que se
acordó la estrategia para poner fin a la monarquía de Alfonso XIII y proclamar la Segunda República Española. En octubre de
1930 se sumaron al Pacto, en Madrid, las dos organizaciones socialistas, el PSOE y la UGT. Y los intelectuales fundaran la
Agrupación al Servicio de la República liderados por José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón. La sublevación militar de
Jaca en septiembre de 1930 fracasa y se salda con el fusilamiento de Fermín Galán y García Hernández convirtiéndolos en
mártires de la república. Las elecciones municipales de 12 de abril de 1931 serán un fracaso para los partidos monárquicos en las
ciudades y los firmantes del Pacto de San Sebastián, que habían acudido a ellas formando coalición, obtuvieron un sonoro éxito
en las ciudades donde el caciquismo no pudo amañar los resultados. El rey, aconsejado por Romanones y otros viejos políticos
de la restauración, abandona el país sin abdicar, provocando un vacío de poder y se proclama la II República el 14 de abril.
El 13 de septiembre de 1923 el Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, declara el estado de guerra y lanza el
manifiesto “Al país y al ejército españoles” donde proclama un nuevo orden para poner fin al terrorismo, al separatismo y a la
utilización política de la guerra de Marruecos. El golpe fue pacífico, porque no hubo resistencia y el rey accedió a nombrar a Primo
de Rivera Presidente de un Gobierno o Directorio. La opinión pública no recibió el golpe con gran oposición tal vez por el hastío
del sistema político caduco y la situación del orden público. Entre los orígenes de la Dictadura podemos destacar: la Influencia de
la situación europea con el ascenso del fascismo de Mussolini aunque las diferencias son notorias; la Importancia del carácter
personal de Miguel Primo de Rivera, un hombre impulsivo, autoritario y desconcertante; Y el papel tradicional asumido por el
ejército español frente al separatismo y a los desórdenes públicos.
I.- EL DIRECTORIO MILITAR (1923-25).
Es un período transitorio, en el que Primo de Rivera ejerce como ministro único y el resto de los militares son vocales. Se
suspende la Constitución, aunque no se suprime, y se disuelven las Cortes. Los Gobernadores Civiles son sustituidos por
militares. Diputaciones y ayuntamientos fueron disueltos y en su lugar se crearon Juntas Municipales, a las que se incorporaron
vocales asignados por sorteo entre los mayores contribuyentes (grandes propietarios agrícolas). Calvo Sotelo elaboró un Estatuto
Municipal en 1924 y el Estatuto Provincial en 1925. La administración se militariza, aunque desde 1924 la mayoría de la
administración pasará a manos de cargos civiles (funcionarios de la derecha católica y maurista). Se adopta una política restrictiva
en el empleo de las lenguas propias y en el uso de los símbolos de identidad, lo que sin duda hará que aumente el sentimiento
nacionalista de una gran parte de catalanes y vascos. Se mantuvo en vigor durante meses la declaración del estado de guerra, y
se adoptaron medidas represivas contra organizaciones como la CNT. Por último, se promovió, con poco éxito, el Somaten
catalán (ciudadanos armados voluntarios) a toda España para colaborar en el mantenimiento del orden público.
La Cuestión marroquí: El desastre de Annual de 1921 reforzó la tesis abandonista de Primo de Rivera. La llegada al poder del
dictador paralizó el llamado Expediente Picasso, que podría haber implicado directamente al rey en el desastre de Annual, pues
parece ser que éste alentó directamente al general Silvestre a atacar, sin notificar nada al Ministro de Guerra. Primo de Rivera, al
poco tiempo de instalarse en el poder, 1924, inició una política de disminución de tropas y la retirada de las zonas más
comprometidas. Cuando Abd- el Krim decidió atacar la zona del Protectorado francés, el gobierno de parís solicitó ayuda a Primo
de Rivera para organizar una operación militar conjunta que acabase con la rebelión rifeña. El propio dictador planea y dirige la
operación del desembarco del Alhucemas en septiembre de 1925, logran, gracias al factor sorpresa, la derrota del enemigo y la
división en dos del territorio rebelde, con una escasa cantidad de bajas, 16 muertos. Abd el Krim pidió la paz y se rindió a los
franceses. En 1927, el ejército español dio por concluida la ocupación efectiva de todo el protectorado en Marruecos. Este éxito
consolidó el régimen de Primo de Rivera y le animó a continuar en el poder pero con algunos cambios: en diciembre de 1925
nombró un nuevo gobierno en el que los militares eran sustituidos por civiles.
II.-EL DIRECTORIO CIVIL (1925-30.
Se forma en diciembre de 1925 con intención de perpetuar el régimen a través de políticos de extrema derecha (José Calvo
Sotelo, ministro de Hacienda, Eduardo Aunós, ministro de Trabajo, Guadalorce, ministro de obras públicas y el militar Martínez
Anido). En 1927 se convoca una ASAMBLEA NACIONAL CONSULTIVA con la intención de hacer una nueva constitución.
Desde 1924 el partido único, al estilo fascista, es la UNION PATRIOTICA, aunque tenía claras diferencias con el partido italiano.
Las medidas más destacadas de la Dictadura fueron: La formación del Somatén en 1923, especie de fuerza popular armada y
controlada por el ejército para combatir el sindicalismo y mantener el orden público. La represión del catalanismo: se suprime el
idioma catalán en actos oficiales y se suprime la Mancomunidad Catalana nacida en 1914. Como consecuencia de ello, el
catalanismo se radicaliza, la Lliga pierde fuerza frente al Estat Catalá de Francesc Maciá. Esto, como el ignorar el resto de los
nacionalismos, tuvo un alto coste para el futuro. Una importante política social: Comités Paritarios y Organización Corporativa
Nacional (1926): este sistema funcionó gracias a la colaboración socialista y de los Sindicatos Libres, no así de la CNT ni del PCE
que fueron perseguidos. En política económica tuvo mucha importancia una amplia red de obras públicas (hidráulicas con
numerosos pantanos, dentro del plan de Lorenzo Pardo, así como la creación de las Confederaciones Hidrográficas, carreteras y
ferrocarril). Se concedieron grandes monopolios: acuerdo con la ITT para crear la Telefónica y se crea la CAMPSA para controlar
el mercado del petróleo.
III.- LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA.
La Dictadura apenas prohibió partidos políticos y aunque persiguió a políticos, solamente Sánchez Guerra, Santiago Alba o
Maciá se exiliaron, pero la oposición al régimen fue paulatinamente creciendo. Los grupos políticos opositores se articularon a
partir de los siguientes grupos: los antiguos partidarios de la restauración como Niceto ALCALA ZAMORA, liberal, o el
conservador SÁNCHEZ GUERRA. Los republicanos históricos como LERROUX, y los nuevos republicanos, como MANUEL
AZAÑA. Incluso, una facción del ejército se sublevó en 1926 en la “Sanjuanada” sin consecuencias. Los intelectuales eran
opuestos mayoritariamente al dictador (Miguel de Unamuno fue desterrado a Fuerteventura). Los nacionalistas catalanes
descontentos con las medidas represivas tomadas por el régimen. Y en los sectores obreros, una facción de la CNT,
intensamente perseguida, crea la FAI (Federación Anarquista Ibérica) con posturas más radicales y violentas. El PSOE y el PCE
apuestan claramente por la solución republicana. La dictadura estaba cada vez más aislada. En enero de 1930 Primo de Rivera
dimite y sale de España.
IV.- DE LA DICTADURA A LA REPUBLICA.
Dámaso Berenguer fue designado por Alfonso XIII para presidir el gobierno, llamado Dictablanda. El objetivo era mantener los
principios de la dictadura, pero buscando volver de forma paulatina a la normalidad de la constitución de 1876. En enero de 1931
es sustituido por el almirante Juan Bautista Aznar que formó un gobierno monárquico de concentración. La oposición política
comenzó a organizarse: los republicanos habían creado nuevos partidos, Acción Republicana con Manuel AZAÑA, y el Partido
Republicano Radical de Lerroux. Además de los partidos nacionalistas y la izquierda obrera. En agosto de 1930 se firmó el
Pacto de San Sebastián en el que asistieron representantes de casi todos los partidos republicanos españoles y en el que se
acordó la estrategia para poner fin a la monarquía de Alfonso XIII y proclamar la Segunda República Española. En octubre de
1930 se sumaron al Pacto, en Madrid, las dos organizaciones socialistas, el PSOE y la UGT. Y los intelectuales fundaran la
Agrupación al Servicio de la República liderados por José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón. La sublevación militar de
Jaca en septiembre de 1930 fracasa y se salda con el fusilamiento de Fermín Galán y García Hernández convirtiéndolos en
mártires de la república. Las elecciones municipales de 12 de abril de 1931 serán un fracaso para los partidos monárquicos en las
ciudades y los firmantes del Pacto de San Sebastián, que habían acudido a ellas formando coalición, obtuvieron un sonoro éxito
en las ciudades donde el caciquismo no pudo amañar los resultados. El rey, aconsejado por Romanones y otros viejos políticos
de la restauración, abandona el país sin abdicar, provocando un vacío de poder y se proclama la II República el 14 de abril.