Discurso sobre la ganadería y sus consecuencias
Estamos aquí para hablar sobre el maltrato que sufren animales inocentes; seres que
merecían ser libres, felices, correr hasta que sus patas quedaran exhaustas, y, sobre todo,
tener una vida tranquila. Lamentablemente, terminaron siendo asesinados únicamente para
que nosotros, los humanos, los tengamos en nuestro estómago. Puede que este perjuicio
no sea tan comentado entre la gente, lo cual es grave: estas acciones ya están teniendo
consecuencias y, mientras no hagamos nada, no sobreviviremos mucho.
Hasta el día de hoy, hay personas que piensan que una de las principales causas del
famoso «efecto invernadero» son los combustibles fósiles; ya que se produce
principalmente al quemar carbón y petróleo, provocando la retención de calor en nuestro
planeta debido al dióxido de carbono. Sin embargo, las cosas no son como se cree: el
dióxido de carbono generado por los combustibles fósiles representa solo el 0,03% de los
gases de efecto invernadero, muy por debajo de lo que produce la ganadería, responsable
de un alarmante 65%.
"Pero el dióxido de carbono es dañino, así que su porcentaje, por más pequeño que sea,
afecta": claro que puede afectar, pero no es tan grave como el metano; este gas es entre
veinticinco y cien veces más destructivo que el CO₂. Debido a la industria ganadera, se
extinguen aproximadamente 100 especies de animales e insectos cada día, existen zonas
muertas en los océanos, se contamina el agua, y es responsable del 91% de la destrucción
del Amazonas. Cada año se extraen noventa millones de toneladas de pescado. Si esto
provoca semejante daño en el planeta Tierra, ¿se puede imaginar lo que causa en
nosotros?
Organizaciones importantes como la Sociedad Americana del Cáncer, la Asociación
Americana de Diabetes, Greenpeace, entre otras, no informan sobre la gravedad del
consumo de carne. Incluso, en algunas de sus páginas, promueven su inclusión en la dieta.
La Organización Mundial de la Salud ha declarado que las carnes rojas —como la de res,
cerdo, ternera y cordero— son cancerígenas para el ser humano. Un grupo de veintidós
científicos revisó la evidencia que relaciona la carne roja y la carne procesada con el cáncer,
concluyendo que el consumo regular de estas últimas aumenta el riesgo de cáncer
colorrectal.
Incluso, las carnes procesadas han sido clasificadas en la misma categoría de riesgo que
el tabaquismo y el asbesto. El estudio *Harvard Nurses’ Health Study* descubrió que
consumir diariamente la cantidad de colesterol que contiene un solo huevo puede acortar
la vida de una mujer en la misma proporción que fumar veinticinco mil cigarrillos, es decir,
cinco cigarrillos al día durante quince años. Esto incrementa la acumulación de placa que
obstruye las arterias carótidas, las cuales irrigan el cerebro, lo que representa un fuerte
predictor de accidente cerebrovascular, ataque cardíaco y, finalmente, la muerte.
Los peces se han convertido en esponjas de mercurio. Debido al daño en los océanos, los
pescados y mariscos presentan niveles elevados de mercurio, capaces de dañar el sistema
nervioso.
La leche de vaca NO está destinada al consumo humano. Es más grave de lo que se creía:
sangre en las heces, alergias, anemia, artritis, arteriosclerosis, diabetes, e incluso está
Estamos aquí para hablar sobre el maltrato que sufren animales inocentes; seres que
merecían ser libres, felices, correr hasta que sus patas quedaran exhaustas, y, sobre todo,
tener una vida tranquila. Lamentablemente, terminaron siendo asesinados únicamente para
que nosotros, los humanos, los tengamos en nuestro estómago. Puede que este perjuicio
no sea tan comentado entre la gente, lo cual es grave: estas acciones ya están teniendo
consecuencias y, mientras no hagamos nada, no sobreviviremos mucho.
Hasta el día de hoy, hay personas que piensan que una de las principales causas del
famoso «efecto invernadero» son los combustibles fósiles; ya que se produce
principalmente al quemar carbón y petróleo, provocando la retención de calor en nuestro
planeta debido al dióxido de carbono. Sin embargo, las cosas no son como se cree: el
dióxido de carbono generado por los combustibles fósiles representa solo el 0,03% de los
gases de efecto invernadero, muy por debajo de lo que produce la ganadería, responsable
de un alarmante 65%.
"Pero el dióxido de carbono es dañino, así que su porcentaje, por más pequeño que sea,
afecta": claro que puede afectar, pero no es tan grave como el metano; este gas es entre
veinticinco y cien veces más destructivo que el CO₂. Debido a la industria ganadera, se
extinguen aproximadamente 100 especies de animales e insectos cada día, existen zonas
muertas en los océanos, se contamina el agua, y es responsable del 91% de la destrucción
del Amazonas. Cada año se extraen noventa millones de toneladas de pescado. Si esto
provoca semejante daño en el planeta Tierra, ¿se puede imaginar lo que causa en
nosotros?
Organizaciones importantes como la Sociedad Americana del Cáncer, la Asociación
Americana de Diabetes, Greenpeace, entre otras, no informan sobre la gravedad del
consumo de carne. Incluso, en algunas de sus páginas, promueven su inclusión en la dieta.
La Organización Mundial de la Salud ha declarado que las carnes rojas —como la de res,
cerdo, ternera y cordero— son cancerígenas para el ser humano. Un grupo de veintidós
científicos revisó la evidencia que relaciona la carne roja y la carne procesada con el cáncer,
concluyendo que el consumo regular de estas últimas aumenta el riesgo de cáncer
colorrectal.
Incluso, las carnes procesadas han sido clasificadas en la misma categoría de riesgo que
el tabaquismo y el asbesto. El estudio *Harvard Nurses’ Health Study* descubrió que
consumir diariamente la cantidad de colesterol que contiene un solo huevo puede acortar
la vida de una mujer en la misma proporción que fumar veinticinco mil cigarrillos, es decir,
cinco cigarrillos al día durante quince años. Esto incrementa la acumulación de placa que
obstruye las arterias carótidas, las cuales irrigan el cerebro, lo que representa un fuerte
predictor de accidente cerebrovascular, ataque cardíaco y, finalmente, la muerte.
Los peces se han convertido en esponjas de mercurio. Debido al daño en los océanos, los
pescados y mariscos presentan niveles elevados de mercurio, capaces de dañar el sistema
nervioso.
La leche de vaca NO está destinada al consumo humano. Es más grave de lo que se creía:
sangre en las heces, alergias, anemia, artritis, arteriosclerosis, diabetes, e incluso está