El régimen rosista creó una sociedad con valores como el orden, la
propiedad y la seguridad, opuestos a la anarquía y la violencia de los
unitarios. El unanimismo impuesto por los símbolos federales no impidió
la aparición de disidencias políticas y culturales, a excepción de la
“Generación del 37”.
Campo y cuidad
La Confederación Argentina ocupaba un amplío territorio escasamente
poblado. La mayoría vivía en el campo y en la ciudad habitaban unas
100.000 personas. Otras ciudades como Cordoba y Corrientes contaban
con 60.000 habitantes.
La sociedad rural se dedicaba a labrar y pastorear para beneficiar al
mercado interno de alimento. El mundo rural se completaba con
estancieros, peones rurales, indígenas y esclavos.
El la ciudad había artesanos, comerciantes, empleados y varias colonias
de extranjeros, dedicados al comercio ultramarino.
Régimen y vida cotidiana
El orden rosista trató por todos los medios de impedir cualquier
manifestación de disidencia en público. Por ejemplo, se solía responder de
manera automática con un insulto hacia los unitarios cuando alguien
decía: Viva la santa federación.
Existía una “moda federal” en la que predominaba el color rojo como
una forma de no dejar lugar a dudas sobre la adhesión federal. El
gobernador uso de estas celebraciones y festividades para organizar
fiestas federales donde se hacían homenajes y reverencias al gobernador
y otros.
Federalismo en la cultura popular.
Aunque el rosismo ganó partidarios entre las elites y las clases
subalternas, había diferentes maneras de ser federal. El autentico federal