Durante la época de Rosas continuó el predominio económico de Buenos Aires por
sobre las demás provincias. Este se basó, sobre todo, en el desarrollo ganadero y en el
control porteño de su aduana y de la navegación de los ríos interiores.
Crecimiento económico bonaerense
El comercio, la producción y las finanzas de la provincia de Buenos Aires se
mantuvieron en el camino del crecimiento que se había iniciado con Rivadavia.
Además, el puerto de Buenos Aires continuó siendo la única puerta de entrada y salida
para el comercio internacional.
Expansión ganadera
Debido a la primera campaña del “desierto” liderada por Rosas se incorporo una
gran variedad de terrenos fértiles y abundantes en pastos para emplear la actividad
agropecuaria. Esto impulso la expansión de la ganadería y beneficio principalmente a
los grandes terratenientes, dedicados al comercio y la ganadería.
Ganadería ovina
A partir de la década de 1840, comenzó a desarrollar la cría de ganado ovino.
Debido a que existía una fuerte demanda de lana por parte de la industria textil y se
trataba de una actividad que requería de menos fondos de la Confederación.
Agricultura
A pesar de la gran importancia de la ganadería, la extensa llanura bonaerense no
solo sería para ello, por eso la agricultura experimentó un desarrollo importante y la
superficie dedicada a la actividad se incrementó
Economía en el Litoral y el interior
La economía de las provincias del litoral comenzó a crecer a un ritmo continuo. Este
fenómeno ocurrió, sobre todo, en Entre Rios. Esto genero una competencia
exportadora que se resolvía siempre a favor de Buenos Aires, ya que la aduana porteña
cobraba aranceles altos.
Por otro lado, el interior también comenzó a exportar productos ganaderos, vacunos
y ovinos aparte de harina, tejidos y cal, sin embargo, las manufacturas y artesanías
elaboradas en las provincias del interior debieron enfrentar a la dura competencia de
los productos que llegaban del exterior, en general, más baratos y de mejor calidad.
Ley de Aduanas
Debido a las dificultades que les planteaban a sus economías, algunos lideres
provinciales comenzaron a plantearle a Buenos Aires el tema de la libre navegación de
los ríos interiores y el del pago de altos aranceles al comercio. Los reclamos fueron