9- LA CRISIS DE 1898 Y LA LIQUIDACIÓN DEL IMPERIO COLONIAL.
Durante ese periodo, las potencias europeas empezaron a conquistar territorios en África y Asia debido a la industrialización, mientras que España, en la
Restauración, solo intentó mantener sus colonias sin expandirse.
Después de 1824 y 1865, cuando España perdió casi todas sus colonias americanas, solo conservó algunos territorios en diferentes lugares del mundo: en
las Antillas tenía Cuba y Puerto Rico, en el Pacífico Filipinas, las Marianas y las Carolinas, y en África territorios como Ifni, Fernando Poo, Río Muni y
Guinea Española.
En 1868 empezó en Cuba un conflicto parecido al de España llamado la guerra larga de Cuba, que comenzó con el grito de Yara y fue una lucha contra
España que terminó en 1878 con la Paz de Zanjón, pero como algunos no aceptaron ese acuerdo, Antonio Maceo siguió luchando con los
independentistas cubanos llamados mambises en la guerra chiquita, usando ataques rápidos de guerrilla y provocando nuevas revueltas en 1883 y 1885.
La sociedad estaba dividida entre pocos grandes propietarios que apoyaban a España y una mayoría de esclavos y trabajadores que querían más
autonomía, y aunque se prohibió esclavizar a los indígenas, se siguieron usando esclavos de otros países, pero con el tiempo se aprobaron leyes para
acabar con la esclavitud hasta que se eliminó totalmente en 1886.
Los cargos importantes los ocupaban españoles de la península, mientras que los criollos eran apartados, lo que causó mucho descontento y llevó a que
surgiera un grupo que empezó a luchar por la independencia, y por eso muchos cubanos, tanto trabajadores como criollos sin poder, apoyaron los
movimientos para separarse de España.
Cuba se dedicaba sobre todo a producir y vender azúcar y tabaco, y en menor cantidad algodón y café, y casi toda su producción (un 90%) se vendía a
Estados Unidos, que además consiguió ventajas en los impuestos en 1892, lo que le dio mucha influencia sobre Cuba en caso de conflicto con España.
Estados Unidos quería controlar América con la doctrina Monroe creada en 1823 por el presidente James Monroe, que defendía que América debía ser
para los americanos, y desde los años 80 empezó a intervenir en Cuba, llegando a tener en 1887 un conflicto con España, tras lo cual apoyó claramente a
los independentistas cubanos para intentar controlar la isla.
El 24 de febrero de 1895 comenzó una nueva guerra de independencia en Cuba con el grito de Baire y el manifiesto de Montecristi, dirigido por José
Martí y Máximo Gómez, y tras la muerte de Martí, Antonio Maceo se unió a Gómez para continuar la lucha contra España hasta lograr la
independencia.
Durante la guerra, España tuvo tres formas diferentes de actuar, representadas por los distintos militares que dirigían la Capitanía General de Cuba en
ese tiempo:
- General Arsenio Martínez Campos: intentó controlar las guerrillas y las comunicaciones en Cuba mientras usaba diplomacia, pero
renunció porque no quería aplicar medidas muy duras.
- General Valeriano W eyler: aplicó medidas muy duras, obligando a la población a vivir en zonas fortificadas para impedir que ayudaran a
los rebeldes, pero esto hizo que más cubanos apoyaran a los independentistas.
- General Ramón Blanco: prefirió negociar políticamente y ofreció cierta autonomía a Cuba en 1897, pero ya era demasiado tarde porque los
independentistas no aceptaban otra solución, y tras la muerte de Maceo en 1896 y las acciones militares de 1897, España parecía tener casi controlada la
guerra en la isla.
En 1896 comenzó la revuelta en Filipinas con el Grito de Balintawak liderado por Andrés Bonifacio y el grupo Katipunan, que luego continuó Emilio
Aguinaldo contra España, que controlaba la isla desde 1565, pero al no haber un sentimiento independentista tan fuerte como en Cuba y al estar las
élites locales a favor de España, la sublevación fue menos intensa, y el general Camilo García de Polavieja logró controlar la revuelta en 1897, incluso
fusilando al líder José Rizal.
El 15 de febrero de 1898 el acorazado estadounidense Maine se hundió en La Habana, lo que Estados Unidos usó como excusa para declarar la guerra a
España, cambiando totalmente la situación que hasta entonces España controlaba; hubo dos batallas decisivas: en Cavite, Filipinas, los estadounidenses
destruyeron la flota española, lo que permitió a Aguinaldo atacar Manila, declarar la independencia filipina el 12 de junio y que EE. UU. ocupara la
ciudad en agosto, y en Santiago de Cuba, donde la flota estadounidense destruyó la española y tomó la ciudad defendida por España el 3 de julio de
1898.
Al no poder continuar la guerra contra Estados Unidos, España buscó ayuda internacional y firmó el 10 de diciembre de 1898 el Tratado de París, por el
cual perdió sus últimas colonias: Cuba se reconoció como independiente pero bajo control de Estados Unidos, Puerto Rico pasó a EE. UU., y Filipinas
y la isla de Guam también fueron cedidas a Estados Unidos.
Durante ese periodo, las potencias europeas empezaron a conquistar territorios en África y Asia debido a la industrialización, mientras que España, en la
Restauración, solo intentó mantener sus colonias sin expandirse.
Después de 1824 y 1865, cuando España perdió casi todas sus colonias americanas, solo conservó algunos territorios en diferentes lugares del mundo: en
las Antillas tenía Cuba y Puerto Rico, en el Pacífico Filipinas, las Marianas y las Carolinas, y en África territorios como Ifni, Fernando Poo, Río Muni y
Guinea Española.
En 1868 empezó en Cuba un conflicto parecido al de España llamado la guerra larga de Cuba, que comenzó con el grito de Yara y fue una lucha contra
España que terminó en 1878 con la Paz de Zanjón, pero como algunos no aceptaron ese acuerdo, Antonio Maceo siguió luchando con los
independentistas cubanos llamados mambises en la guerra chiquita, usando ataques rápidos de guerrilla y provocando nuevas revueltas en 1883 y 1885.
La sociedad estaba dividida entre pocos grandes propietarios que apoyaban a España y una mayoría de esclavos y trabajadores que querían más
autonomía, y aunque se prohibió esclavizar a los indígenas, se siguieron usando esclavos de otros países, pero con el tiempo se aprobaron leyes para
acabar con la esclavitud hasta que se eliminó totalmente en 1886.
Los cargos importantes los ocupaban españoles de la península, mientras que los criollos eran apartados, lo que causó mucho descontento y llevó a que
surgiera un grupo que empezó a luchar por la independencia, y por eso muchos cubanos, tanto trabajadores como criollos sin poder, apoyaron los
movimientos para separarse de España.
Cuba se dedicaba sobre todo a producir y vender azúcar y tabaco, y en menor cantidad algodón y café, y casi toda su producción (un 90%) se vendía a
Estados Unidos, que además consiguió ventajas en los impuestos en 1892, lo que le dio mucha influencia sobre Cuba en caso de conflicto con España.
Estados Unidos quería controlar América con la doctrina Monroe creada en 1823 por el presidente James Monroe, que defendía que América debía ser
para los americanos, y desde los años 80 empezó a intervenir en Cuba, llegando a tener en 1887 un conflicto con España, tras lo cual apoyó claramente a
los independentistas cubanos para intentar controlar la isla.
El 24 de febrero de 1895 comenzó una nueva guerra de independencia en Cuba con el grito de Baire y el manifiesto de Montecristi, dirigido por José
Martí y Máximo Gómez, y tras la muerte de Martí, Antonio Maceo se unió a Gómez para continuar la lucha contra España hasta lograr la
independencia.
Durante la guerra, España tuvo tres formas diferentes de actuar, representadas por los distintos militares que dirigían la Capitanía General de Cuba en
ese tiempo:
- General Arsenio Martínez Campos: intentó controlar las guerrillas y las comunicaciones en Cuba mientras usaba diplomacia, pero
renunció porque no quería aplicar medidas muy duras.
- General Valeriano W eyler: aplicó medidas muy duras, obligando a la población a vivir en zonas fortificadas para impedir que ayudaran a
los rebeldes, pero esto hizo que más cubanos apoyaran a los independentistas.
- General Ramón Blanco: prefirió negociar políticamente y ofreció cierta autonomía a Cuba en 1897, pero ya era demasiado tarde porque los
independentistas no aceptaban otra solución, y tras la muerte de Maceo en 1896 y las acciones militares de 1897, España parecía tener casi controlada la
guerra en la isla.
En 1896 comenzó la revuelta en Filipinas con el Grito de Balintawak liderado por Andrés Bonifacio y el grupo Katipunan, que luego continuó Emilio
Aguinaldo contra España, que controlaba la isla desde 1565, pero al no haber un sentimiento independentista tan fuerte como en Cuba y al estar las
élites locales a favor de España, la sublevación fue menos intensa, y el general Camilo García de Polavieja logró controlar la revuelta en 1897, incluso
fusilando al líder José Rizal.
El 15 de febrero de 1898 el acorazado estadounidense Maine se hundió en La Habana, lo que Estados Unidos usó como excusa para declarar la guerra a
España, cambiando totalmente la situación que hasta entonces España controlaba; hubo dos batallas decisivas: en Cavite, Filipinas, los estadounidenses
destruyeron la flota española, lo que permitió a Aguinaldo atacar Manila, declarar la independencia filipina el 12 de junio y que EE. UU. ocupara la
ciudad en agosto, y en Santiago de Cuba, donde la flota estadounidense destruyó la española y tomó la ciudad defendida por España el 3 de julio de
1898.
Al no poder continuar la guerra contra Estados Unidos, España buscó ayuda internacional y firmó el 10 de diciembre de 1898 el Tratado de París, por el
cual perdió sus últimas colonias: Cuba se reconoció como independiente pero bajo control de Estados Unidos, Puerto Rico pasó a EE. UU., y Filipinas
y la isla de Guam también fueron cedidas a Estados Unidos.