cultura material
del mundo clásico
UNED
Curso 2023/2024
, BLOQUE TEMÁTICO I.
INTRODUCCIÓN.
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, TEMA 1. El concepto de cultura material y
el método de trabajo de la arqueología clásica.
DESARROLLO DE LOS CONTENIDOS
1. Arqueología Clásica y Cultura Material. Breve sístesis de un concepto
1.1. Los conceptos y su contexto histórico
1.2. Los márgenes geográficos y temporales de la disciplina
2. La Arqueología Clásica ante el debate teórico
3. Relaciones de la Arqueología Clásica con otras disciplinas afines:
Historia Antigua, Historia del Arte, Epigrafía, Numismática y Filología
4. Las fuentes de conocimiento en Arqueología Clásica
4.1. Fuentes materiales: arqueológicas, epigráficas, numismáticas y etnográficas
4.2. Fuentes escritas: textuales, bibliográficas y cartográficas
5. El método y las técnicas de trabajo en Arqueología Clásica
5.1. Técnicas de recuperación de testimonios arqueológicos
5.1.1. La excavación arqueológica
5.1.2. Técnicas ligeras-no destructivas de investigación arqueológica
5.2. Técnicas de datación, clasificación y análisis
6. Lecturas recomendadas, palabras clave, glosario y bibliografía.
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,1. Arqueología Clásica y Cultura Material. Breve sístesis de un concepto.
1.1. Los conceptos y su contexto histórico.
El concepto Arqueología (de archailogia – “disertación de cosas antiguas”) ha cambiado a lo largo
del tiempo. En sus inicios, en los siglos XVII y XVIII, estaba asociada al coleccionismo. En el
presente, en cambio, es una disciplina histórica autónoma, cuyo objeto de estudio lo forman las
sociedades del pasado empleando fuentes materiales para su análisis y verificación desde un punto
de vista científico y objetivo. El adjetivo “Clásica” se vincula unánime y universalmente a la
Antigüedad grecia y romana.
Así, J. J. Winckelmann (1717–1768) fundó la disciplina vinculando la Arqueología Clásica con
fundamentos de la Historia del Arte. De esta forma, a él se le debe, por vez primera, el estudio de la
obra de arte en un contexto histórico, si bien de marcada inclinación hacia el análisis estético.
El desarrollo del Materialismo Histórico de Marx y Engels y la aplicación de sus ideas supuso una
revolución para la Arquología Clásica. De esta manera, el estudio de las relaciones de poder y
jerarquías socio-políticas, con la consecuente tensión entre clases, llevó a estudiar los elementos
materiales para comprender dichas relaciones de producción.
En esta línea de trabajo surgió la escuela marxista italiana, encabezada por Bianchi Bandinelli
(1900–1975), que renovó los supuestos de la Arqueología Clásica con la revista Dialoghi di
Archeologia. El propio Bandinelli evolucionó desde una perspectiva más winckelmaniana
(arqueología = historia del arte antiguo) a analizar la obra más allá de cuestiones puramente
estéticas, convirtiéndola en un producto de una sociedad con una dialéctica entre grupos sociales y
gustos determinados. Separa, por ejemplo, gustos “patricios” de los gustos “plebeyos”.
Años después, Carandini, uno de sus alumnos, introduciría el concepto de Cultura Material. Con
ello se amplía el campo de investigación no solo a los objetos de valor estético, sino a la totalidad
del registro arqueológico, poniendo en valor los objetos de la vida cotidiana, mucho más numerosos.
Esto supone la completa separación de la Arqueología y la Historia del Arte.
La Historia de la Cultura Material busca la reconstrucción histórica de las relaciones sociales y
económicas y las condiciones de vida de la población por medio del estudio de las infraestructuras y
los objetos concretos. Para ello, se investiga tanto los artefactos como los elementos usados para
crearlos, la manera en que se fabricaron, las causas y su significado y función dentro de la sociedad.
1.2. Los márgenes geográficos y temporales de la disciplina.
El ámbito territorial de la Arqueología Clásica se inscribe en un marco principalmente
mediterráneo. La expansión romana amplió este límite, añadiendo la Europa continental y atlántica.
En el ámbito temporal, el inicio del período Clásico habitualmente se localiza en el desarrollo de las
culturas del Mar Egeo durante la Edad de Bronce, por ser el origen del mundo griego. Otros autores,
como Carandini, sitúan el inicio, en cambio, con las primeras ciudades-estado (s. VIII a.C.). Los
límites de cierre, en cambio, no están tan claros.
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,La Tardía Antigüedad, etapa anteriormente llamada Época Bajoimperial, situada en los estertores del
Imperio Romano, es disputada por la Arqueología Clásica y Medieval por su carácter transitorio. La
primera ve una continuidad cultural a pesar de los cambios políticos, económicos o religiosos,
mientras que la segunda encuentra la gestación de un nuevo tiempo histórico. A estas corrientes se
añade la de Pirenne (en su libro Mahoma y Carlomagno, 1937), que defendía la prolongación de la
Antigüedad hasta la época de Carlomagno, cuando los árabes rompen definitivamente el comercio
mediterráneo y los centros neurálgicos económicos se desplazan septentrionalmente.
2. La Arqueología Clásica ante el debate teórico.
De entre los muchos intentos de renovación teórica de la arqueología, en los años 60 destacó la
Nueva Arqueología. También llamada “Arqueología Procesual”, fue fundada por Binford y Clarke
con un enfoque cercano a la Antropología Cultural, afirmando que la arqueología debería
reconstruir los procesos culturales del ser humano.
Dentro de la escuela italiana, ya se ha mencionado la importancia del Materialismo Histórico y las
figuras de Bandinelli y Carandini. N. Lamboglia también introduciría innovaciones al usar métodos
estratigráficos, propios de la Prehistoria, para la Arqueología Clásica. Esto permitiría situar
cronológicamente los materiales en función del estrato en que se encontrase. También dio valor a
cualquier artefacto antiguo, no solo a los de importancia estética.
De la escuela británica, más allá de las aportaciones de la Nueva Arqueología, también surgieron
figuras como A. Snodgrass, que se opuso a las corrientes derivadas de la Nueva Arqueología,
alegando que la Arqueología Clásica no debe basarse en formulaciones teóricas explícitas sino en
modelos prácticos y contrastables.
Con respecto a la escuela francesa, surgida de la importante Escuela de Annales, cabe destacar sus
aportaciones técnicas y auxiliares con el empleo de la fotografía aérea o métodos prospectivos
geofísicos para estudiar paisajes antiguos.
La escuela alemana sigue apegada en muchos aspectos a posturas neopositivistas y presupuestos
winckelmanianos. Estudian la arquitectura y la escultura desde un enfoque artístico y monumental.
La escuela española, por su parte, ha vivido una evolución en la disciplina, desde una postura más
positivista, cercana a la Nueva Arqueología, hacia técnicas y métodos más modernos, lo que ha
supuesto un relevante avance en el estudio de la Arqueología Urbana de importantes centros de
población clásicos como Mérida, Tarragona, etc.
3. Relaciones de la Arqueología Clásica con otras disciplinas afines: Historia Antigua, Historia
del Arte, Epigrafía, Numismática y Filología.
La Arqueología Clásica tiene lazos con otras disciplinas, que la apoyan en su metodología y técnicas
de estudio. Este es el caso de la Geografía, la Geología, la Biología, la Química o la Informática. Sin
embargo, otras disciplinas afines tienen un vínculo conceptual con la Arqueología Clásica,
compartiendo el objeto de estudio y las fuentes de investigación.
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,―Arqueología Clásica e Historia Antigua. Al igual que la Arqueología, la Historia es una ciencia
humana que persigue el pasado de la Humanidad. La diferencia radica en la técnica de obtención de
datos: para la Historia, los documentos escritos; para la Arqueología, la cultura material. Muchos
consideran la Arqueología como una “ciencia auxiliar” de la Historia, pero la realidad es que en la
actualidad, el volumen de información obtenido por medio de los restos materiales es superior al de
las fuentes escritas. Puede ocurrir, por ejemplo, que de determinados períodos históricos no nos
hayan llegado documentos escritos, pero sí artefactos. Este hecho es bautizado por Carandini como
sociedades frías.
―Arqueología Clásica e Historia del Arte. La relación entre ambas disciplinas ha sido siempre
estable, ya desde tiempos de J. J. Winckelmann, especialmente en lugares de rico patrimonio
arqueológico monumental, como Grecia, Italia o España. Así, la Historia del Arte pone su atención
en los aspectos estéticos de las obras materiales de valor “artístico”. Este criterio artístico a veces
resulta borroso, pues, según Carandini, en el pasado no se diferenciaban las grandes artes, de las
artes menores y la producción en serie. Por otra parte, quizás un objeto al que se le da un carácter
artístico hoy en día podría no tener dicho valor en la época. La diferencia de enfoques y técnicas
radica en el valor documental que la Arqueología Clásica encuentra en la cultura material de una
sociedad histórica, además de interesarse por todos los vestigios materiales.
―Arqueología Clásica y Epigrafía. La Epigrafía es la disciplina que analiza inscripciones y
documentos, su significado y el soporte sobre el que fueron realizadas. Aporta importantes datos
sobre muchos monumentos, su significado y función, así como su marco cronológico, patrocinio,
autor, etc. La Epigrafía, con sus técnicas y métodos propios, no es una materia auxiliar de la
Arqueología Clásica, por más que compartan objetivos y los elementos materiales de estudio.
―Arqueología Clásica y Numismática. La moneda es un valioso documento arqueológico, tanto
como elemento de datación como por sus aportaciones iconográficas. Además, ayuda a identificar
ciudades o yacimientos, a establecer redes comerciales, circulación de productos, etc. Así, al igual
que la Epigrafía, es una disciplina con sus propios métodos y técnicas de análisis pero de estrecha
relación con la Arqueología Clásica.
―Arqueología Clásica y Filología. En un principio, las investigaciones arqueológicas se realizaban
inductivamente a partir de las fuentes literarias estudiadas durante siglos. Hoy en día, se considera
que la Filología abarca la cultura escrita y la Arqueología la cultura material. Los datos aportados
por ambas disciplinas se complementan para la reconstrucción de la Historia de la Antigüedad.
4. Las fuentes de conocimiento en Arqueología Clásica.
Las fuentes de conocimiento que emplea la Arqueología Clásica son:
4.1. Fuentes materiales: arqueológicas, epigráficas, numismáticas y etnográficas.
―Fuentes arqueológicas. El “material arqueológico” ha cambiado a lo largo del tiempo. El
concepto de monumenta (testimonios del pasado de valor artístico) se ha superado en favor de la
cultura material (enseres domésticos, herramientas, todo tipo de edificios, etc.), todo enmarcado en
un contexto.
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,*Se debe hacer un especial incapie en la arquitectura, pues las fuentes arqueológicas pueden venir
de la exhumación por efecto de una excavación arqueológica o porque, debido a la relevancia del
edificio, que ha justificado su conservación, ha sufrido varias etapas de reformas, aditamentos y
obliteraciones de la estructura original*
―Fuentes epigráficas. Las inscripciones sobre soportes duraderos como la piedra o el bronce
constituyen un corpus documental que aporta información como fuente escrita (organización
político-social, religión, economía,…) y material (costumbres funerarias, moda, etc.). Suelen estar
fechadas, al vincularse con acontecimientos históricos, aunque el contexto de su hallazgo permite
también su enmarque cronológico relativo.
―Fuentes numismáticas. Las monedas son objetos arqueológicos con mucha información interna
(iconografía, metrología, situación económica y política, …), cuyo valor aumenta conforme al
conocimiento que se tenga del contexto. Su fecha de acuñación y ceca (inscripción de la casa de la
moneda que la fabricó) le da un valor cronológico intrínseco. Esta fecha implica siempre un
terminus post quem (fecha más antigua o lejana de la aparición de un objeto o fenómeno). Así,
puede existir un desfase temporal entre su acuñación y el final de su circulación o uso.
―Fuentes etnográficas. La Etnología es una disciplina, rama de la Antropología Cultural, que tiene
por objeto el establecimiento de principios generales sobre el comportamiento de las sociedades
humanas. Así, la Nueva Arqueología propone la observación de grupos tradicionales actuales y su
posterior comparación con el registro arqueológico observado, estableciendo correlaciones.
4.2. Fuentes escritas: textuales, bibliográficas y cartográficas.
―Textos. Los documentos escritos de toda índole (literaria, jurídica, etc.) generan una base de
información fundamental para la Arqueología, pues completa aspectos que la cultura material no
explica satisfactoriamente. Tradicionalmente, las fuentes documentales escritas se consideran la
fuente primaria del conocimiento histórico. Como fuentes primarias arqueológicas se incluyen
textos históricos referidos directamente a la cultura material o a las sociedades antiguas con que se
relaciona. Se han reconocido piezas y yacimientos por sus citas en textos antiguos, y, en muchos
casos, los documentos se usan para cotejar hallazgos arqueológicos con hechos históricos concretos.
No obstante, existen también limitaciones en la lectura de la documentación textual. Por ejemplo, no
es posible relacionar un estrato arqueológico fechable en el siglo III d.C., con indicios de haber
sufrido un incendio, con las invasiones bárbaras, pues el incendio pudo tener una causa “doméstica”.
―Fuentes bibliográficas. Se entiende por bibliografía las obras, tanto antiguas como modernas, que
tratan sobre aspectos de la Arqueología Clásica. Esta labor de documentación fundamenta cualquier
investigación arqueológica, y pueden ser de diversos tipos: desde publicaciones técnicas como
memorias de excavación o informes a grandes repertorios de consulta como enciclopedias, pasando
por artículos sobre temas específicos o actualizaciones de problemas e investigaciones concretas.
―La Cartografía y otras fuentes gráficas. Ayudan a ubicar yacimientos o realizar análisis
espaciales, y abarcan representaciones geográficas y planos de edificios o elementos materiales.
También la toponimia, o estudio del nombre de los lugares, arroja información histórica o informa
de los restos existentes en determinados lugares (Cueva de las Calaveras, el Tesorico, etc.).
6
,5. El método y las técnicas de trabajo en Arqueología Clásica.
Las técnicas arquológicas pueden dividirse en dos grandes grupos:
―Técnicas que se orientan a la recuperación de testimonios arqueológicos. Son las técnicas de
excavación, como las formas ligeras o no destructivas o la Arqueología de la Arquitectura.
―Técnicas que se circunscriben al estudio de los vestigios previamente obtenidos. Son la datación,
la clasificación y las técnicas de análisis. En conjunto, permiten extraer información histórica,
cronológica, social, etc. Mencion aparte merecen las técnicas de investigación arqueológica
desarrolladas en medios distintos al terrestre, como la Arqueología subacuática.
5.1. Técnicas de recuperación de testimonios arqueológicos.
5.1.1. La excavación arqueológica.
Procedimiento fundamental de recuperación de testimonios. Previamente, se realiza una
investigación y consulta de fuentes documentales, y posteriormente se procede al manejo de técnicas
modernas como la fotografía aérea, la prospección térmica o magnética, etc. La excavación es el
punto culminante de dicho proceso.
La excavación se podría definir como la “secuencia de operaciones y métodos controlados, dirigidos
a inspeccionar analíticamente una porción más o menos extensa de la estratigrafía natural y
antrópica del terreno, con el objeto de recoger la mayor cantidad de datos y elementos de
conocimiento sobre el aspecto del yacimiento en el pasado, sus fases de ocupación y abandono y los
aspectos de la vida de las personas que habitaron, utilizaron y transformaron el yacimiento.”
La excavación arqueológica se conecta con el concepto de estratificación geológica, conformándose
sobre el terreno una sucesión de capas o estratos superpuestos. Así, el principio estratigráfico
arqueológico o ley de la sucesión estratigráfica (formulada por E. C. Harris, arqueólogo británico)
indica que una unidad de estratificación arqueológica estará dentro de una secuencia entre la unidad
más baja (o más antigua) y la más alta (o más moderna). Las unidades pueden ser positivas o
negativas, en función de si han sufrido un aumento físico del estrato (fruto de construcciones o
acumulación) o una disminución (erosiones, saqueos, destrucción). En resumen, una estratigrafía
arqueológica se compone de una secuencia de unidades positivas y negativas acumuladas, que
supone que las unidades sean progresivamente más antiguas a medida que se excava.
Las estrategias de excavación se plantearán en función de la superficie y dimensiones a excavar. En
el pasado, las trincheras y cuadrículas eran muy utilizadas, pero en los últimos tiempos se ha
impuesto la excavación en extensión o de área abierta (open area). Supone la excavación completa
del espacio sin interrupciones físicas ni artificiales, para contemplar por completo el estrato.
También son necesarios los sondeos como herramientas para establecer cuánto impacto puede tener
una excavación en las obras públicas o privadas, delimitando la zona de afección, calibrando su
complejidad estratigráfica, etc.
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,5.1.2. Técnicas ligeras-no destructivas de investigación arqueológica.
Conjunto de sistemas de investigación para el análisis de vestigios existentes sobre la superficie.
―La prospección arqueológica se define como el “conjunto de técnicas y aplicaciones necesarias
para localizar los asentamientos arqueológicos de distintos períodos cronológicos que hayan dejado
en el terreno huellas de diversa consistencia”. En una prospección, los arqueólogos recorren partes
del territorio, delimitado por líneas paralelas regulares o transectos. Esta labor se completa con
análisis electromagnéticos o el uso de teledetección, fotografía aérea, georradar, etc. Este sistema se
utilizó para confeccionar Cartas Arqueológicas, recopilación de yacimientos arqueológicos en un
área dada y que sirvió para su protección frente a la amenaza de fenómenos de expansión urbanística
iniciados desde finales de los 70.
Gracias a la evolución de este método, se ha desarrollado una Arqueología del Paisaje,
anteriormente conocida como Arqueología Espacial, consistente en el estudio de las
transformaciones del paisaje a lo largo de la historia por la acción del hombre.
―Por su parte, la Arqueología de la Arquitectura busca documentar las actuaciones sufridas por un
edificio, cuya lectura estratigráfica puede desentrañarse individualizando sus partes y analizando sus
materiales, las técnicas de construcción, dimensiones, etc. Así, puede elaborarse una historia
constructiva del edificio. Esta información ayuda posteriormente a la consolidación y restauración
de construcciones de valor histórico.
5.2. Técnicas de datación, clasificación y análisis.
La arqueología trabaja con tres sistemas de datación:
1. La disposición estratigráfica del registro arqueológico.
2. Técnicas de datación absoluta. Marca fechas concretas. Son el radiocarbono, las varvas, la
dendrocronología, la termoluminiscencia, el paleomagnetismo, la hidratación de la obsidiana, etc.
(Glosario →).
3. Cronología histórica por medio de calendarios, listados, dinastías, etc. Pueden surgir problemas y
discordancias al comparar fuentes de un mismo período.
Por otro lado, la clasificación es importante para establecer la cronología relativa de los vestigios y
proceder a un análisis profundo, estadístico y correlativo de los datos. Los criterios se han ido
objetivizando con el paso de los años, surgiendo tipologías (clasificación categorizada de atributos
cuantificables). Atrás queda la atención única por lo “bello” o artístico y las descripciones literarias
extensas de las imágenes de las cerámicas, por ejemplo.
Para terminar, el desarrollo de múltiples técnicas analíticas permite obtener aún más información de
los vestigios y yacimientos encontrados. Los restos pueden ser objeto de análisis palinológicos,
paleocarpológicos o antracológicos (Glosario →). Surgen ramas dentro de la Arqueología, como la
Arqueozoología, que estudia los restos animales y sus implicaciones culturales y sociales; la
Paleoantropología, que busca construir las condiciones de vida de una comunidad mediante su
demografía, enfermedades, nutrición, ...; la Arqueología de la Muerte, la Arqueometría, etc.
8
,6. Lecturas recomendadas, palabras clave, glosario y bibliografía.
LECTURAS RECOMENDADAS
La definición conceptual de la Arqueología Clásica en el presente y los diferentes campos de actuación que se vienen
abordando en las dos últimas décadas han sido desglosados en un clarificador y excelente trabajo colectivo dirigido por S. E.
Alcock y R. Osborne (2007): Classical Archaeology, Oxford. Las cuestiones relativas al concepto, relaciones con otras
disciplinas, límites temporal y espacial y fuentes de la Arqueología han sido tratadas de manera sintética y muy didáctica por
S. Gutiérrez Lloret (1997): Arqueología. Introducción a la historia material de las sociedades del pasado, Alicante. De igual
modo, algunos de estos aspectos, especialmente los concernientes a las relaciones de la Arqueología con la Historia, la
Antropología y la Historia del Arte, están bien desarrollados en el trabajo de R. Francovich y D. Manacorda (eds.) (2001):
Diccionario de Arqueología, Barcelona.
Acerca de las perspectivas actuales y los enfoques teóricos es obligado referir las reflexiones de A. Carandini (1984):
Arqueología y cultura material, Barcelona; A. Snodgrass (1985): «The New Archaeology and the Classical Archaeologist»,
AJA, 89, pp. 31-37 y (1990): Arqueología de Grecia. Presente y futuro de una disciplina, Barcelona, así como el cap. 3 del
libro de J. Whitley (2001): The Archaeology of Ancient Greece, Cambridge.
Sobre las técnicas de trabajo en Arqueología y por lo que se refiere a la metodología de excavación resulta imprescindible
conocer los trabajos de E. C. Harris (1991): Principios de estratigrafía arqueológica, Barcelona y A. Carandini (1997):
Historias de la tierra. Manual de excavación arqueológica, Barcelona, a los que podemos añadir el reciente libro de S.
Roskams (2003): Teoría y práctica de la excavación, Barcelona; de igual modo nos parece muy útil en este sentido, aunque
sus contenidos también resultan interesantes para otras cuestiones abordadas en este tema, el libro de C. Renfrew y P. Bahn
(1993): Arqueología. Teorías, métodos y práctica, Madrid.
Sobre las técnicas ligeras o no destructivas de investigación, de modo más concreto puede verse un trabajo colectivo
centrado en la prospección: AA. VV. (1997): La prospección arqueológica. Segundos Encuentros de Arqueología y
Patrimonio (Salobreña, 1991), Salobreña, así como los trabajos de A. Orejas (1993): «Arqueología del paisaje: de la
reflexión a la planificación», Archivo Español de Arqueología, 68, n° 171-172, pp. 215-224 y R. Bernardi (a cura di)
(1992): Archeologia del Paesaggio, Firenze; M. Dabas et alii, (1998): La prospection, París; 1. Rodá (ed.) (1992): Ciencias,
metodologías y técnicas aplicadas a la arqueología, Barcelona, que contiene diversos trabajos sobre técnicas ligeras de
investigación como la «Arqueología de la Arquitectura»; sobre esta última cuestión pueden verse los trabajos de T. Mannoni
(1994): Caratteri costruttivi dell edilizia storica, Genova y R. Francovich y R. Parenti (ed.) (1988): Archeologia e restauro
dei monumenti, Firenze. En castellano existen síntesis muy recomendables como la realizada por L. Caballero (1995):
«Método para el analisis estratigráfico de las construcciones históricas o "lectura de paramentos"», en L. Caballero y P.
Latorre (1995): Leer el documento construido (Informes de la Construcción 435), pp. 37-47 o la de J. A. Quiros (1994):
«Contribución al estudio de la arqueología de la arquitectura», Arqueología y territorio medieval, 1, Jaén, pp. 183-194, así
como el trabajo de este último sobre la situación de esta especialidad en el marco de la Arqueología española: Ídem (2002):
«Arqueologia de la Arquitectura en España», Arqueología de la Arquitectura, 1, pp. 27-38. Sobre otras técnicas de detección
remitimos a los trabajos clásicos de J. Dassie (1978): Manuel d'archeologie aerienne, Paris; A. Hesse (1978): Manuel de
prospection géophysique appliquée à la reconnaissance archéologique, Dijon y Ch. Leva (ed.) (1990): Aerial Photography
and Geophysical Prospection in Archaeology, Proceedings of the Second International Symposium (Brussels, 1986). Sobre
las técnicas de datacion, además de las obras generales que hemos mencionado más arriba, remitimos a los trabajos de J.
Evin et alii (1998): Les méthodes de datation en laboratoire, Paris; P. González Marcén y M. Picazo Gurina (1998): El
tiempo en arqueología, Madrid.
PALABRAS CLAVE
Antigüedad Clásica. Cultura material. Relaciones interdisciplinarias en estudios sobre la Antigüedad. Fuentes para la
Arqueología.
GLOSARIO
―Análisis antracológicos. Análisis de carbones que identifica las especies empleadas como combustible.
―Análisis paleocarpológicos. Análisis de semillas y frutos, útiles para el conocimiento de la dieta y la economía de las
sociedades antiguas.
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