1. HISTORIA
La terapia existencial se basa en una tradición filosófica cuyo referente principal es el
filósofo Martin Heidegger (1889-1976). Sus ideas fueron aplicadas inicialmente a la
psiquiatría por Karl Jaspers y luego por Ludwig Binswanger.
A lo largo del tiempo, diversas figuras desarrollaron estas ideas en distintos países:
➔ EE. UU.: Rollo May, Medard Boss e Irvin Yalom.
➔ Inglaterra: Laing y Cooper, influidos por el pensamiento de Sartre.
➔ Viena: Victor Frankl, quien sobrevivió a los campos de concentración nazis, y es
reconocido como el padre de la Logoterapia, una corriente que expone en su libro El
hombre en busca de un sentido.
2. PERSONALIDAD
En la terapia existencial, la personalidad no se ve como un conjunto fijo de rasgos, sino
como un proceso emergente. Según Binswanger, el mundo de cada persona tiene tres
dimensiones:
1. El mundo biológico: Necesidades y limitaciones del organismo en interacción con la
naturaleza.
2. El mundo social: Las relaciones con otros seres humanos, que pueden ser una fuente
de sentido o generar tensión.
3. El mundo personal: El autoconcepto, que da coherencia a la existencia y determina
la interpretación de la realidad.
Victor Frankl añade una cuarta dimensión: la espiritualidad, que se refiere a la relación con
lo divino o trascendente. La personalidad se forma a partir de cómo enfrentamos los dilemas
existenciales:
1. El sentido de la vida: Se busca en valores experienciales, creativos y actitudinales, ya
que el mundo no tiene un sentido inherente
2. La soledad: Vivimos en soledad, siendo conscientes de que nunca podemos ser
completamente comprendidos ni comprender a los demás.
3. La libertad: La toma de decisiones genera ansiedad, pues estamos sujetos a las
limitaciones del entorno y debemos asumir responsabilidad por nuestras elecciones.
4. La muerte: La conciencia de la muerte influye en nuestra existencia. Según
Heidegger, se puede vivir de manera distraída (descuido del ser) o ser conscientes de
la finitud (cuidado del ser).:
3. PATOLOGÍA
La ansiedad existencial es una parte inherente de la vida, y no necesariamente algo negativo.
Nos hace más conscientes de la necesidad de responder a los grandes temas existenciales. Sin
embargo, cuando no podemos manejar estos temas adecuadamente, surgen síntomas y
patologías.
1. Vacío Existencial: Cuando no encontramos sentido en la vida, experimentamos un
vacío existencial que puede llevar a una neurosis existencial (noogénica), causando
síntomas como depresión, ansiedad y adicciones, que buscan llenar ese vacío.
2. Aislamiento Existencial: Aunque estamos rodeados de personas, somos conscientes
de nuestra soledad. Para enfrentar este aislamiento, necesitamos desarrollar una
personalidad sólida y una identidad segura desde la que podamos buscar relaciones
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