Imperio En Occidente
1. La crisis del Bajo Imperio
El Imperio Romano entró en una fase de decadencia que algunos autores
contemporáneos, como Amiano Marcelino, interpretaron bajo una concepción
biológica de la Historia, comparando a Roma con un cuerpo humano en su
vejez. Esta crisis se manifestó en dos direcciones: una descomposición interna
y la presión de peligros exteriores.
Reformas y Sociedad: Emperadores como Diocleciano, Constantino y Teodosio
intentaron frenar la crisis con reformas. Sin embargo, la presión fiscal ahogaba a las clases
bajas, mientras los grandes propietarios senatoriales suplantaban al Estado en sus dominios.
La sociedad se volvió rígidamente jerarquizada y se estableció un régimen de castas donde
los hijos heredaban el oficio de sus padres y los colonos quedaban adscritos a la tierra para
asegurar la recaudación.
Economía y Urbanismo: Se produjo una ruralización de la sociedad y un
empobrecimiento general, más agudo en Occidente. Aun así, se mantuvo la unidad
monetaria gracias al solidus de oro creado por Constantino.
Administración y Política: Diocleciano creó la Tetrarquía (dos Augustos y dos
Césares) para gobernar la vasta extensión del Imperio. Roma perdió su protagonismo como
sede imperial frente a ciudades como Tréveris, Milán o Rávena. En el año 395, tras la
muerte de Teodosio, el Imperio se dividió definitivamente: Arcadio en Oriente y Honorio
en Occidente.
El papel de la Iglesia: El cristianismo se convirtió en religión oficial en el 392. La
Iglesia fue asumiendo funciones administrativas a medida que el Estado declinaba. Ante
desastres como el saqueo de Roma (410), autores paganos culparon al cristianismo,
mientras que San Agustín propuso una visión providencialista de la Historia.
El Ejército: Se produjo una progresiva barbarización de las tropas. Los romanos
evitaban el servicio militar pagando una tasa, lo que permitió a los emperadores contratar a
bárbaros como foederati. Generales de origen bárbaro, como Estilicón o Aecio, llegaron a
controlar la política imperial.
2. Los pueblos bárbaros antes de las invasiones
El limes (frontera) romano era extenso y, en muchos puntos, permeable
por falta de defensas. Bajo el término genérico de "bárbaros" se agrupaban
pueblos con niveles de civilización muy distintos:
-Frontera Oriental: Los persas sasánidas, un enemigo de alta cultura y
gran envergadura militar, y los eslavos, una amenaza potencial.
-Europa del Norte y Atlántica: Anglos, sajones, jutos y frisones (en
Jutlandia y el Mar del Norte); pictos y escotos (en las Islas Británicas). Eran
sociedades tribales de la Edad del Hierro.
, -Rin y Danubio: Francos (Rin), alamanes, cuados y marcomanos. Más al
este, pueblos mejor estructurados como burgundios, vándalos y lombardos, que
practicaban el arrianismo.
-Las Estepas: Visigodos y ostrogodos, expertos jinetes muy
evolucionados por su contacto con el Imperio de Oriente.
-África: Pueblos bereberes que no suponían un peligro mayor en ese
momento.
3. Los hunos y la primera invasión germánica
El equilibrio en la frontera se rompió con la llegada de los hunos,
nómadas de Asia Central y excelentes jinetes que sembraron el terror por su
movilidad y ferocidad.
El desplazamiento godo: En el 374, los hunos derrotaron a los ostrogodos,
quienes a su vez empujaron a los visigodos hacia el Danubio. En el 376, unos
70.000 visigodos cruzaron el río tras pactar un foedus con el emperador Valente.
Adrianópolis y sus consecuencias: Maltratados por los gobernadores
romanos, los visigodos se rebelaron y derrotaron al ejército imperial en la batalla de
Adrianópolis (378), donde murió el propio Valente. Teodosio logró estabilizarlos
temporalmente como federados en el 382.
El Saqueo de Roma: Tras la muerte de Teodosio, el rey visigodo Alarico
presionó al Imperio y, tras el asesinato del general Estilicón, saqueó Roma el 24 de
agosto de 410, un evento que conmocionó al mundo antiguo. Posteriormente, los
visigodos se dirigieron a la Galia bajo el mando de Ataúlfo.
4. Las grandes migraciones
4.1. Suevos, vándalos y alanos
La presión huna provocó que, el 31 de diciembre del 406, un
conglomerado de pueblos (suevos, vándalos y alanos) cruzara el Rin por
Maguncia, aprovechando que las tropas habían sido retiradas para defender
Italia. En el 409, entraron en Hispania, repartiéndose el territorio: suevos y
vándalos asdingos en Galicia; alanos en la Lusitania y Cartaginense; y vándalos
silingos en la Bética.
Intervención Visigoda: Roma encargó al visigodo Valia someter a estos
pueblos. Tras sus campañas, los supervivientes se refugiaron en Galicia y los
visigodos fueron asentados en el reino de Tolosa (418).
El Reino Vándalo de África: Los vándalos asdingos y alanos, dirigidos por
Genserico, cruzaron a África en el 429. Conquistaron Cartago y fundaron el primer
reino independiente de facto, reconocido por el Imperio en el 474.
, 4.2. Los “bárbaros” en el norte de la Galia y Gran Bretaña
Francos: Divididos en salios y ripuarios, se expandieron por el norte de
la Galia y el Rin. Fueron los únicos que no perdieron el contacto con su lugar de
origen.
Burgundios: Tras ser derrotados por Aecio en el 436, se instalaron en la
Saboya francesa.
Gran Bretaña: Las tropas romanas abandonaron la isla en el 407. La
población local fue desplazada por celtas, escotos y, sobre todo, por anglos,
sajones y jutos, lo que provocó la migración de los bretones hacia la Armórica
(Francia).
El Imperio de Atila: A mediados del siglo V, Atila unificó a los hunos y
exigió la mitad del Imperio. Fue derrotado por una coalición de romanos
(liderados por Aecio) y visigodos en la batalla de los Campos Cataláunicos
(451). Atila invadió Italia al año siguiente, pero se retiró tras una embajada del
Papa León Magno. Tras su muerte en el 453, su imperio se desintegró
rápidamente.
5. El final del Imperio de Occidente
La caída definitiva del Imperio de Occidente estuvo marcada por la
inestabilidad interna y la pérdida de poder efectivo. Tras la ejecución de Aecio a
manos del emperador Valentiniano III (454) y el posterior asesinato de este
último (455), el imperio entró en una agonía de nueve emperadores sucesivos. El
final oficial ocurrió el 4 de septiembre de 476, cuando el magister militum
Odoacro depuso al joven Rómulo Augústulo.
Odoacro envió las insignias imperiales al emperador Zenón en Oriente,
argumentando que bastaba con un solo emperador en Oriente y un magister
militum en Occidente. Aunque tradicionalmente esta fecha marca el fin de la
Edad Antigua, para los contemporáneos el hecho se aceptó con naturalidad, pues
el Imperio de Occidente ya era una "pura ficción" y el poder real solo subsistía
en Italia y Oriente.
6. Los reinos bárbaros hasta su declive
6.1. Vándalos: Su reino estuvo definido por luchas dinásticas y
persecuciones religiosas contra los católicos, promovidas por los sucesores de
Genserico (arrianos fervientes). El intento de Hilderico (523) de acercarse al
catolicismo y a Constantinopla provocó su deposición en el 530, lo que
desencadenó la intervención de Justiniano y el fin del reino.
6.2. Visigodos: Bajo el reinado de Eurico (466-484), el reino de
Tolosa alcanzó su máxima expansión en la Galia e Hispania. Sin embargo, la
derrota ante los francos en la batalla de Vouillé (507) supuso la muerte de Alarico
, II y el repliegue de los visigodos hacia la Península Ibérica. La monarquía nacional
se consolidó finalmente con Leovigildo y su hijo Recaredo, quien logró la unidad
religiosa en el III Concilio de Toledo (589). El reino terminaría en el 711 debido a
luchas nobiliarias y el "morbo gótico" (asesinato de reyes para usurpar el trono).
6.3. Francos: Clodoveo fue el fundador del reino franco, eliminando
los restos romanos en la Galia (derrota de Siagrio en 486) y unificando a las ramas
francas. Su movimiento estratégico clave fue la conversión al catolicismo (498 o
499), lo que le ganó el apoyo de la población galorromana frente a otros reyes
arrianos. A su muerte, sus sucesores expandieron el reino, convirtiendo a Clotario I
en el monarca bárbaro más poderoso de su tiempo.
6.4. Ostrogodos: Teodorico el Grande, enviado por el emperador
Zenón, derrotó a Odoacro en el 493 y estableció un reino en Italia que respetaba la
administración romana. Practicó la tolerancia religiosa y utilizó alianzas
matrimoniales para influir en otros pueblos bárbaros. Sin embargo, tras su muerte,
las luchas internas y la intervención de Justiniano llevaron a la desaparición del
reino en el 562.
6.5. La Heptarquía anglosajona: Gran Bretaña fue conquistada por
anglos, sajones y jutos, quienes desplazaron o exterminaron a la población celta
(bretones). Se formaron siete reinos principales (Sussex, Wessex, Kent, etc.), donde
algunos reyes destacados recibían el título de bretwalda. Permanecieron aislados
culturalmente hasta su conversión al cristianismo con San Gregorio Magno.
7. Las formas de asentamiento y las relaciones romano-
germánicas
El asentamiento se basó mayoritariamente en el sistema de la
hospitalitas. Debido a la imposibilidad de mantener a pueblos enteros con
suministros militares, se optó por repartir tierras de los latifundios.
Reparto de tierras: Generalmente, el bárbaro recibía 2/3 de la terra
indominicata (tierras cultivadas por colonos) y 1/3 de la terra dominicata (la
reserva directa del dueño). Mientras visigodos y ostrogodos pactaron estos repartos,
otros pueblos como los vándalos o anglosajones recurrieron a la expropiación
violenta. Se estima que los bárbaros representaban solo un 5% de la población
total.
7.1. Integración o aislamiento
Para evitar diluirse entre la mayoría romana, los bárbaros inicialmente
prohibieron los matrimonios mixtos y mantuvieron el arrianismo como signo
de identidad. No obstante, el latín acabó imponiéndose en las cortes y leyes. En
el ámbito jurídico, se pasó de leyes orales y costumbres como la faida
(venganza) y la ordalía (juicio de Dios) a leyes escritas en latín influenciadas
por el derecho romano. Se aplicó el principio de personalidad de las leyes (cada
grupo se regía por su propio código) hasta que figuras como Recesvinto
impusieron la territorialidad con el Liber Iudiciorum.