A) EL HOMBRE COMO PROTAGONISTA QUE BUSCA UN FINAL SIGNIFICATIVO
(¿Qué significa llegar a ser uno mismo?)
I) El problema de la identidad (¿Cómo sabemos quiénes somos?)
1. El proceso de identificación personal (identidad objetiva/identidad subjetiva)
El protagonista tiene que actuar siendo el mismo. Al actuar será necesario que mantenga una
identidad, esta no será problemática si mantiene unas referencias; estables, seguras y simples.
Sin embargo cuando se produce algún tipo de alteración las referencias pueden cambiar dando
lugar a lo que se conoce como problema de identidad.
Siempre que actuamos se produce una dualidad, la existencia de dos fenómenos dentro de una
misma persona. Esta dualidad está compuesta por el yo actual y el yo ideal.
El yo actual: Corresponde al yo que soy o al que creo que soy. Con defectos y errores.
El yo ideal: Corresponde al yo que puedo llegar a ser.
Cuando el yo actual se empieza a acercar a él yo ideal decimos que nos sentimos realizados. Por
tanto podemos afirmar que el proceso de identificación busca llegar a ser yo mismo pero por mí
mismo (con mis propias herramientas).
Para actuar es necesario tener una identidad. Esta identidad puede ser subjetiva (yo subjetivo) u
objetiva (yo objetivo).
La identidad subjetiva: Yo soy yo (yo me veo cómo quiero verme)
-Somos felices, todo está bien. Se produce dentro de nosotros mismos.
La identidad objetiva: Este soy yo (nos vemos con los ojos de los demás)
-Se produce fuera de mí mismo.
La identidad objetiva y subjetiva son experiencias muy positivas, no obstante tienen una serie de
consecuencias.
Estas consecuencias en la identidad subjetiva se traducen en tres ideas. (1) La felicidad que
experimentamos y de la que disfrutamos es pasajera, no dura para siempre. (2) Pasamos a no
tomar las riendas de nuestra vida y por tanto no somos los protagonistas de ella. (3)Al querer
vivir felices solo miramos por nosotros mismos, dejando en un segundo plano los sentimientos
de los demás.
En la identidad objetiva nos vemos con los ojos de los demás. Esto hace que queramos proyectar
una determinada imagen de nosotros (responsable, gracioso, rico, fiestero), y que además sea
reconocida por el resto. No obstante este papel será distinto según el grupo en el que nos
encontremos. Con el paso del tiempo estos papeles nos irán atrapando hasta el punto de que no
sabremos quienes somos en realidad.
(¿Qué significa llegar a ser uno mismo?)
I) El problema de la identidad (¿Cómo sabemos quiénes somos?)
1. El proceso de identificación personal (identidad objetiva/identidad subjetiva)
El protagonista tiene que actuar siendo el mismo. Al actuar será necesario que mantenga una
identidad, esta no será problemática si mantiene unas referencias; estables, seguras y simples.
Sin embargo cuando se produce algún tipo de alteración las referencias pueden cambiar dando
lugar a lo que se conoce como problema de identidad.
Siempre que actuamos se produce una dualidad, la existencia de dos fenómenos dentro de una
misma persona. Esta dualidad está compuesta por el yo actual y el yo ideal.
El yo actual: Corresponde al yo que soy o al que creo que soy. Con defectos y errores.
El yo ideal: Corresponde al yo que puedo llegar a ser.
Cuando el yo actual se empieza a acercar a él yo ideal decimos que nos sentimos realizados. Por
tanto podemos afirmar que el proceso de identificación busca llegar a ser yo mismo pero por mí
mismo (con mis propias herramientas).
Para actuar es necesario tener una identidad. Esta identidad puede ser subjetiva (yo subjetivo) u
objetiva (yo objetivo).
La identidad subjetiva: Yo soy yo (yo me veo cómo quiero verme)
-Somos felices, todo está bien. Se produce dentro de nosotros mismos.
La identidad objetiva: Este soy yo (nos vemos con los ojos de los demás)
-Se produce fuera de mí mismo.
La identidad objetiva y subjetiva son experiencias muy positivas, no obstante tienen una serie de
consecuencias.
Estas consecuencias en la identidad subjetiva se traducen en tres ideas. (1) La felicidad que
experimentamos y de la que disfrutamos es pasajera, no dura para siempre. (2) Pasamos a no
tomar las riendas de nuestra vida y por tanto no somos los protagonistas de ella. (3)Al querer
vivir felices solo miramos por nosotros mismos, dejando en un segundo plano los sentimientos
de los demás.
En la identidad objetiva nos vemos con los ojos de los demás. Esto hace que queramos proyectar
una determinada imagen de nosotros (responsable, gracioso, rico, fiestero), y que además sea
reconocida por el resto. No obstante este papel será distinto según el grupo en el que nos
encontremos. Con el paso del tiempo estos papeles nos irán atrapando hasta el punto de que no
sabremos quienes somos en realidad.