Tema 1: Introducción a la psicología de la emoción
1.1. Consideraciones previas
Las emociones tienen una enorme influencia en cómo nos movemos en el mundo, cómo nos
relacionamos, hablamos, nos movemos… prácticamente en todo lo que hacemos. Es uno de
los campos de más difícil estudio en psicología ya que se trata de un fenómeno muy complejo
y subjetivo. Por ello su estudio “objetivo” es difícil. En la historia de la psicología como
ciencia las emociones han tenido poco protagonismo. Durante décadas los psicólogos
experimentales ignoraron las emociones por ser demasiado subjetivas. Posteriormente los
psicólogos conductistas se aferraron a los aspectos observables de la conducta y luego los
cognitivos se centraron en el procesamiento cognitivo de la información. Sin embargo, esta
tendencia a ignorar las emociones ha cambiado en las últimas décadas. Gracias a los avances
tecnológicos sucedidos en la década de 1990 el estudio científico de la emoción está
experimentando un notable auge y hoy en día es un campo de investigación en expansión.
1.2. Definición de emoción
Como dice James Rusell, la palabra emoción es una etiqueta que utilizamos para designar
fenómenos que comparten algunas características, pero la frontera entre lo que es emoción y
lo que no, es tan difusa como la que marca la diferencia entre lo que es arte y lo que no lo es.
Una posible solución es definir emoción a partir de un prototipo con el cual podamos
comparar. Como consecuencia han surgido grandes polémicas teóricas sobre si determinadas
emociones como la confusión o la sorpresa son realmente emociones o no lo son. Y quizás la
respuesta no sea ni sí ni no, sino más bien “depende”. Puesto que está en función del
prototipo con el qué se esté comparando, es decir con lo que se entiende por emoción.
De cualquier modo lo importante es tener en consideración qué definición de emoción están
usando las investigaciones o artículos que hablan de ella, porque en función de cómo la
definan así abordarán su estudio.
Etimológicamente emoción deriva del francés èmouvoir: emocionarse o conmover. Este
vocablo proviene a su vez del latín emovere, formado por la partícula e: de, desde, hacia
fuera y movere: poner en movimiento, movilizar. Y es que las emociones son algo que nos
mueve, nos saca de nuestro estado habitual. Por tanto, podemos considerar las emociones
como un mecanismo de importancia vital para nuestra supervivencia que provoca cambios en
nosotros con el objetivo de ayudarnos a recuperar nuestro equilibrio (homeostasis).
* definición integrada:
● Emoción: reacción afectiva ante un estímulo (interno o externo) dirigida a promover
la adaptación y que conlleva cambios a nivel fisiológico, cognitivo y conductual.
Proceso psicológico que conlleva cambios a varios niveles (fisiológico, cognitivo y
motor) y tiene la finalidad de preparar al organismo para responder de manera rápida,
efectiva y adaptativa a su medio ambiente. Además, coordinan al resto de procesos
psicológicos.
1.1. Consideraciones previas
Las emociones tienen una enorme influencia en cómo nos movemos en el mundo, cómo nos
relacionamos, hablamos, nos movemos… prácticamente en todo lo que hacemos. Es uno de
los campos de más difícil estudio en psicología ya que se trata de un fenómeno muy complejo
y subjetivo. Por ello su estudio “objetivo” es difícil. En la historia de la psicología como
ciencia las emociones han tenido poco protagonismo. Durante décadas los psicólogos
experimentales ignoraron las emociones por ser demasiado subjetivas. Posteriormente los
psicólogos conductistas se aferraron a los aspectos observables de la conducta y luego los
cognitivos se centraron en el procesamiento cognitivo de la información. Sin embargo, esta
tendencia a ignorar las emociones ha cambiado en las últimas décadas. Gracias a los avances
tecnológicos sucedidos en la década de 1990 el estudio científico de la emoción está
experimentando un notable auge y hoy en día es un campo de investigación en expansión.
1.2. Definición de emoción
Como dice James Rusell, la palabra emoción es una etiqueta que utilizamos para designar
fenómenos que comparten algunas características, pero la frontera entre lo que es emoción y
lo que no, es tan difusa como la que marca la diferencia entre lo que es arte y lo que no lo es.
Una posible solución es definir emoción a partir de un prototipo con el cual podamos
comparar. Como consecuencia han surgido grandes polémicas teóricas sobre si determinadas
emociones como la confusión o la sorpresa son realmente emociones o no lo son. Y quizás la
respuesta no sea ni sí ni no, sino más bien “depende”. Puesto que está en función del
prototipo con el qué se esté comparando, es decir con lo que se entiende por emoción.
De cualquier modo lo importante es tener en consideración qué definición de emoción están
usando las investigaciones o artículos que hablan de ella, porque en función de cómo la
definan así abordarán su estudio.
Etimológicamente emoción deriva del francés èmouvoir: emocionarse o conmover. Este
vocablo proviene a su vez del latín emovere, formado por la partícula e: de, desde, hacia
fuera y movere: poner en movimiento, movilizar. Y es que las emociones son algo que nos
mueve, nos saca de nuestro estado habitual. Por tanto, podemos considerar las emociones
como un mecanismo de importancia vital para nuestra supervivencia que provoca cambios en
nosotros con el objetivo de ayudarnos a recuperar nuestro equilibrio (homeostasis).
* definición integrada:
● Emoción: reacción afectiva ante un estímulo (interno o externo) dirigida a promover
la adaptación y que conlleva cambios a nivel fisiológico, cognitivo y conductual.
Proceso psicológico que conlleva cambios a varios niveles (fisiológico, cognitivo y
motor) y tiene la finalidad de preparar al organismo para responder de manera rápida,
efectiva y adaptativa a su medio ambiente. Además, coordinan al resto de procesos
psicológicos.