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LECTURAS OBLIGATORIAS 2024. HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA
Franz Brentano. Caracterización de lo psíquico. (34) [Capítulo 7]
Mary Calkins. La psicología del self como punto de encuentro de la psicología estructural y
la psicología funcional. [Capítulo 10]
Sigmund Freud y Josef Breuer. El mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos
[Capítulo 11]
Wolfgang Köhler. Percepción y aprendizaje desde una perspectiva gestaltista (51)
[Capítulo 13]
Keller y Marian Breland. La batalla perdida contra el “instinto”. (65) [Capítulo 15]
Noam Chomsky. Una crítica al conductismo skinneriano (61) [Capítulo 16]
Ignace Meyerson. Problemas de la persona. [Capítulo 19]
El número entre paréntesis es la posición que ocupa el texto en la antología Lecturas de
Historia de la Psicología. Madrid, UNED, 2001 -véase la Guía del curso 2024-. Los textos
que carecen de ese número no se encuentran en la antología.
, 2
Franz Brentano. Caracterización de lo psíquico
[1874]
1. El mundo entero de nuestros fenómenos se divide en dos grandes clases: la clase
de los fenómenos físicos y la de los fenómenos psíquicos. [...]
...
2. [...] Tratemos, pues, en primer término, de aclarar los conceptos mediante
ejemplos.
Toda representación, mediante sensación o fantasía, ofrece un ejemplo de
fenómeno psíquico; entendiendo yo aquí por representación, no lo que es representado,
sino el acto de representar. La audición de un sonido, la visión de un objeto coloreado, la
sensación de calor o frío, así como los estados semejantes de la fantasía, son los ejemplos
a que aludo; asimismo el pensamiento de un concepto general, siempre que tenga lugar
realmente. También todo juicio, todo recuerdo, toda expectación, toda conclusión, toda
convicción u opinión, toda duda, es un fenómeno psíquico. Y también lo es todo
movimiento del ánimo, alegría, tristeza, miedo esperanza, valor, cobardía, cólera, amor,
odio, apetito, volición, intento, asombro, admiración, desprecio, etc.
Por el contrario, ejemplos de fenómenos físicos son un color, una figura, un paisaje
que veo; un acorde que oigo; el calor, el frío, el olor que siento, y las cosas semejantes que
me aparecen en la fantasía.
Estos ejemplos bastarán para hacer intuitiva la distinción de ambas clases.
3. Sin embargo, intentaremos dar una explicación del fenómeno psíquico en otro
modo más unitario. A este fin se nos ofrece una determinación de la que hicimos uso
anteriormente, cuando decíamos que designábamos con el nombre de fenómenos
psíquicos tanto las representaciones como todos aquellos fenómenos cuyo fundamento
está formado por representaciones. Apenas necesitamos advertir que una vez más
entendemos por representación, no lo representado, sino el acto de representarlo. Este
acto de representar forma el fundamento, no del juzgar meramente, sino también del
apetecer y de cualquier otro acto psíquico. Nada puede ser juzgado, nada tampoco
apetecido, nada esperado o temido, si no es representado. De este modo, la determinación
dada comprende todos los ejemplos aducidos de fenómenos psíquicos, y, en general,
todos los fenómenos pertenecientes a esta esfera.
Caracteriza la falta de madurez, en que la psicología se encuentra, el hecho de que
apenas quepa formular una sola proposición sobre los fenómenos psíquicos, sin que sea
, 3
impugnada por muchos. No obstante, la gran mayoría coincide con nosotros, por lo menos
en lo que acabamos de decir, que las representaciones son el fundamento de los demás
fenómenos psíquicos. [...].
...
(U)n "estar-representado" semejante se halla dondequiera aparece algo a la
conciencia; ya sea amado, odiado o considerado con indiferencia; ya sea reconocido,
rechazado o -no sé expresarme mejor que diciendo-: representado, en una completa
abstención de juicio. Tal como nosotros usamos la palabra "representar", puede decirse
que "ser representado" vale tanto como "aparecer", "ser fenómeno". [...]
...
Por todo lo cual podemos considerar como una definición indudablemente justa de
los fenómenos psíquicos, la de que, o son representaciones, o descansan sobre
representaciones que les sirven de fundamento (en el sentido explicado). Con esto
habríamos dado una segunda definición de su concepto, divisible en menos miembros que
la primera. Empero, no es enteramente unitaria; antes bien, nos presenta los fenómenos
psíquicos divididos en dos grupos.
4. Una definición completamente unitaria, que caracteriza todos los fenómenos
psíquicos, frente a los fenómenos físicos, ha sido intentada en sentido negativo. Todos los
fenómenos físicos, se ha dicho, tienen extensión y una determinación local, ya sean
fenómenos de la vista o de otro sentido, ya sean productos de la fantasía, que nos
representa objetos semejantes. Lo contrario, se añade, pasa con los fenómenos psíquicos;
pensar, querer, etc., aparecen desprovistos de extensión y sin situación en el espacio.
Según esto, podríamos caracterizar fácil y exactamente los fenómenos físicos frente
a los psíquicos, diciendo que son aquellos que aparecen extensos y en el espacio. E
inmediatamente, los psíquicos serían definibles, frente a los físicos, con la misma
exactitud, como aquellos fenómenos que no tienen extensión ni una determinación local.
Se podría invocar a Descartes y Spinoza a favor de tal distinción; pero singularmente a
Kant, quien considera el espacio como la forma de la intuición del sentido externo. [...].
Al parecer, hemos encontrado, pues, por lo menos negativamente, una definición
unitaria para la totalidad de los fenómenos psíquicos.
Pero tampoco aquí reina unanimidad entre los psicólogos; y se oye a menudo
rechazar, por motivos opuestos, la extensión y la carencia de extensión, como caracteres
distintivos entre los fenómenos físicos y los fenómenos psíquicos. [...].
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LECTURAS OBLIGATORIAS 2024. HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA
Franz Brentano. Caracterización de lo psíquico. (34) [Capítulo 7]
Mary Calkins. La psicología del self como punto de encuentro de la psicología estructural y
la psicología funcional. [Capítulo 10]
Sigmund Freud y Josef Breuer. El mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos
[Capítulo 11]
Wolfgang Köhler. Percepción y aprendizaje desde una perspectiva gestaltista (51)
[Capítulo 13]
Keller y Marian Breland. La batalla perdida contra el “instinto”. (65) [Capítulo 15]
Noam Chomsky. Una crítica al conductismo skinneriano (61) [Capítulo 16]
Ignace Meyerson. Problemas de la persona. [Capítulo 19]
El número entre paréntesis es la posición que ocupa el texto en la antología Lecturas de
Historia de la Psicología. Madrid, UNED, 2001 -véase la Guía del curso 2024-. Los textos
que carecen de ese número no se encuentran en la antología.
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Franz Brentano. Caracterización de lo psíquico
[1874]
1. El mundo entero de nuestros fenómenos se divide en dos grandes clases: la clase
de los fenómenos físicos y la de los fenómenos psíquicos. [...]
...
2. [...] Tratemos, pues, en primer término, de aclarar los conceptos mediante
ejemplos.
Toda representación, mediante sensación o fantasía, ofrece un ejemplo de
fenómeno psíquico; entendiendo yo aquí por representación, no lo que es representado,
sino el acto de representar. La audición de un sonido, la visión de un objeto coloreado, la
sensación de calor o frío, así como los estados semejantes de la fantasía, son los ejemplos
a que aludo; asimismo el pensamiento de un concepto general, siempre que tenga lugar
realmente. También todo juicio, todo recuerdo, toda expectación, toda conclusión, toda
convicción u opinión, toda duda, es un fenómeno psíquico. Y también lo es todo
movimiento del ánimo, alegría, tristeza, miedo esperanza, valor, cobardía, cólera, amor,
odio, apetito, volición, intento, asombro, admiración, desprecio, etc.
Por el contrario, ejemplos de fenómenos físicos son un color, una figura, un paisaje
que veo; un acorde que oigo; el calor, el frío, el olor que siento, y las cosas semejantes que
me aparecen en la fantasía.
Estos ejemplos bastarán para hacer intuitiva la distinción de ambas clases.
3. Sin embargo, intentaremos dar una explicación del fenómeno psíquico en otro
modo más unitario. A este fin se nos ofrece una determinación de la que hicimos uso
anteriormente, cuando decíamos que designábamos con el nombre de fenómenos
psíquicos tanto las representaciones como todos aquellos fenómenos cuyo fundamento
está formado por representaciones. Apenas necesitamos advertir que una vez más
entendemos por representación, no lo representado, sino el acto de representarlo. Este
acto de representar forma el fundamento, no del juzgar meramente, sino también del
apetecer y de cualquier otro acto psíquico. Nada puede ser juzgado, nada tampoco
apetecido, nada esperado o temido, si no es representado. De este modo, la determinación
dada comprende todos los ejemplos aducidos de fenómenos psíquicos, y, en general,
todos los fenómenos pertenecientes a esta esfera.
Caracteriza la falta de madurez, en que la psicología se encuentra, el hecho de que
apenas quepa formular una sola proposición sobre los fenómenos psíquicos, sin que sea
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impugnada por muchos. No obstante, la gran mayoría coincide con nosotros, por lo menos
en lo que acabamos de decir, que las representaciones son el fundamento de los demás
fenómenos psíquicos. [...].
...
(U)n "estar-representado" semejante se halla dondequiera aparece algo a la
conciencia; ya sea amado, odiado o considerado con indiferencia; ya sea reconocido,
rechazado o -no sé expresarme mejor que diciendo-: representado, en una completa
abstención de juicio. Tal como nosotros usamos la palabra "representar", puede decirse
que "ser representado" vale tanto como "aparecer", "ser fenómeno". [...]
...
Por todo lo cual podemos considerar como una definición indudablemente justa de
los fenómenos psíquicos, la de que, o son representaciones, o descansan sobre
representaciones que les sirven de fundamento (en el sentido explicado). Con esto
habríamos dado una segunda definición de su concepto, divisible en menos miembros que
la primera. Empero, no es enteramente unitaria; antes bien, nos presenta los fenómenos
psíquicos divididos en dos grupos.
4. Una definición completamente unitaria, que caracteriza todos los fenómenos
psíquicos, frente a los fenómenos físicos, ha sido intentada en sentido negativo. Todos los
fenómenos físicos, se ha dicho, tienen extensión y una determinación local, ya sean
fenómenos de la vista o de otro sentido, ya sean productos de la fantasía, que nos
representa objetos semejantes. Lo contrario, se añade, pasa con los fenómenos psíquicos;
pensar, querer, etc., aparecen desprovistos de extensión y sin situación en el espacio.
Según esto, podríamos caracterizar fácil y exactamente los fenómenos físicos frente
a los psíquicos, diciendo que son aquellos que aparecen extensos y en el espacio. E
inmediatamente, los psíquicos serían definibles, frente a los físicos, con la misma
exactitud, como aquellos fenómenos que no tienen extensión ni una determinación local.
Se podría invocar a Descartes y Spinoza a favor de tal distinción; pero singularmente a
Kant, quien considera el espacio como la forma de la intuición del sentido externo. [...].
Al parecer, hemos encontrado, pues, por lo menos negativamente, una definición
unitaria para la totalidad de los fenómenos psíquicos.
Pero tampoco aquí reina unanimidad entre los psicólogos; y se oye a menudo
rechazar, por motivos opuestos, la extensión y la carencia de extensión, como caracteres
distintivos entre los fenómenos físicos y los fenómenos psíquicos. [...].
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